Contrapunto

‘Las estaciones’ y ‘La creación’: las monumentales obras de Haydn

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

27 May 2022 - 19:02

La sola palabra estaciones nos lleva automáticamente a una de las obras más famosas del italiano Antonio Vivaldi (1678-1741): ‘Las cuatro estaciones’, es decir, al período barroco de la música.

La obra ‘Las estaciones’ fue compuesta muchos años después, durante el clasicismo, del cual los mayores exponentes fueron Mozart y Franz Joseph Haydn (1732-1809).

Aunque las partituras de Vivaldi y de Haydn tienen como leitmotiv las estaciones, la diferencia más notable es que la obra del italiano fue escrita para violín y orquesta; la de Haydn son cuatro cantatas.

‘La Creación’, basada en el Génesis bíblico, está considerada entre las obras más importantes de la música sacra y Haydn la escribió para trascender.

Se inspiró en otra obra considerada monumental: ‘El mesías’, de Georg Frederick Haendel (1685-1759), también barroco como Bach. Otra obra de Haendel que inspiró a Haydn fue ‘Israel en Egipto’, anotan algunas biografías.

En los años finales de su amplia creación musical, Haydn visitó Londres durante dos períodos 1791-1792 y 1794-1795. En esa ciudad se inspiró para producir 12 sinfonías, además de su oratorio ‘La Creación’.

“Quiero escribir una obra que proporcione fama universal y eterna a mi nombre”, justificaba Haydn la idea de ‘La Creación’, que fue estrenada con un éxito rotundo en Viena en 1798. Al año siguiente fue interpretada en Londres, Berlín y Praga.

Además de citar el primer libro del Antiguo Testamento, esta música de Haydn encuentra inspiración en ‘El paraíso perdido’, una obra poética de John Milton.

Originalmente, el músico la escribió en alemán, pero fue traducida y cantada en inglés en Londres.

Tal como ocurre con la música de Haendel, la obra se destaca por sus formas polifónicas que combinan armoniosamente con las voces solistas.

Con una extraordinaria fuerza coral, con voces solistas de soprano, tenor y bajo, ‘La Creación’ está dividida en tres partes.

Volvamos a ‘Las Estaciones’, considerada un oratorio profano y una de sus últimas obras, pues la escribió entre 1799 y 1801 y tiene como inspiración el poema ‘The Seasons’, del poeta y dramaturgo escocés James Thompson.

En principio, la idea de trabajar sobre un texto pagano y no religioso no convenció al músico, que estaba precedido del éxito alcanzado en toda Europa por ‘La Creación’.

La coincidencia con ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi es que ambas comienzan con la primavera, considerada como la estación más benigna después de los gélidos inviernos europeos.

Las mayores diferencias con otras obras del período están en las oberturas, en las que el músico apostó por una instrumentación colosal y conmovedora, además de los coros que evocan ‘El Mesías’ de Haendel. 

El músico, que pasó varias décadas escribiendo y tocando música o como sirviente de la familia imperial de los Esterházy, evolucionó hasta sus últimos días.

Comenzó escribiendo cuartetos para cuerda, sonatas y compuso un total de 104 sinfonías, cinco óperas y en sus últimos años, libre de los Esterházy, pasó a la inmortalidad musical con ‘Las estaciones’ y con ‘La Creación’.

El musicólogo Tim Blanning cita un documento que define a este extraordinario compositor como “el Shakespeare de la música que vivió condenado a residir en la corte de un miserable príncipe alemán (Esterházy)”.

La obra de Haydn, dice el mismo investigador de la música, estaba destinada para los ingleses.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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