En sus Marcas, Listos, Fuego

F.U.C.K.

Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

21 Dic 2021 - 19:00

Quienes me leen saben que en Navidad me gusta escribir columnas cómicamente educativas. ¿Por qué? Porque es Navidad, ¿no? ¿Y si no tengo buen sentido del humor? Pues se aguantan y se ríen, porque es Navidad y la amargura frente a mi acritud está prohibida.

Así que, continuando esta tradición, vamos a aprender el origen de aquellas palabras que tanto les gusta usar.

Seguro tienen un ‘pana’ que dice “me voy a camellar a la Yoni en esta blanca Navidad” ¿Si o no? Lo que casi nadie sabe es la curiosa razón por la cual al que dice ‘camellar’ le gusta decir ‘Yoni’ en lugar de Estados Unidos de América.

Esto es sencillo. Lo que pasa es que el camellador creció viendo gorras yanquis que tienen este texto: ‘I NY’ (I love New York). ¿Cachan? Como no saben que el corazón significa amor en inglés (love), lo leen como una ‘o’, entonces sale ‘ioni’.

¿Dije yanqui? Pues váyanse enterando de que el nombre más común de los colonizadores holandeses de América del Norte (Nueva Inglaterra) era ‘John’, en holandés ‘Jan’, que se pronuncia ‘Janke’.

De ahí que los no-honaldeses decían ahí vienen los jankes y hasta terminamos teniendo fans del equipo de baseball denominado ‘Yankees’.

Y resulta ser que a algunos ‘Yankees’ les interesó hacer pruebas nucleares y, para no matar personas, no se les ocurrió mejor idea que ir al Atolón polinesio de Bikini y bombardearlo.

Cómo quedó desnudo de flora y fauna, a los bañistas no se les ocurrió mejor idea que bautizar como bikini a aquella sensual prenda de vestir que, en 1946, reemplazó al traje de baño femenino de una sola pieza.

Pero si en 2019 les enseñé que aguacate significa testículo (ahuacatl, palabra náhuatl), es hora de otra vez ponernos picantes. Verán, yo soy abogado y muchas veces gano gracias al extraordinario relato de mis testigos.

Testigo viene de testificar. Para testificar (derecho masculino) el declarante en la Roma católica debía colocar una mano en la biblia y con la otra apretarse los testículos en honor a sus pequeños testigos (testiculus = testis (testigo) + culus (diminutivo).

¡Hey! No se alarmen. Por cierto. Alarma viene del árabe ‘Al arma’, grito de guerra y de precaución que los vigilantes musulmanes utilizaban cuando veían venir al enemigo. Por ello, iban a las armas o al-arma.

¿Saben quienes aún no pueden testificar? Los robots. Obvio, porque no tienen aguacates. Sin embargo, deben saber que robot es una palabra checa que significa ‘trabajo esclavo’.

Y si esta columna les resulta como un huracán de aburrimiento es porque no saben que ‘Huraken’ es el dios maya que con su mal aliento sopló y creó la tierra (y ustedes creían que fue el diosito judeocristiano). ¡Fuck! Creo que no debí hablar de religión.

En todo caso, Fornication Under Consent of the King o F.U.C.K. era el letrero que se colocaba en la puerta cuando estabas autorizado por el Rey a tener relaciones sexuales. De ahí que digamos que ese par anda ‘fucking’ en el motel.

¿Y si era el Rey quien estaba desvirgando a tu doncella recién casada? Entonces entraba a la casa de los recién casados y colocaba el cráneo de un toro en la puerta, mientras el marido compungido esperaba en la vereda.

De ahí que hoy digan, cuando su pareja se acuesta con otro/a, que les están poniendo los cuernos (“al man le están cuerniando”, y así se deformó el idioma).

Así podríamos seguir toda la tarde. Pero no. Hoy vengo a desearles una Feliz Navidad, festividad pagana que no importa cómo la celebremos ni en qué creamos.

Porque al menos un día al año deberemos ser capaces de reír, de dejar de tomarnos todo tan en serio, de dejar nuestros celulares, olvidar que somos expertos en todos aquellos temas de los que hablamos, pero sobre los cuales no tenemos la menor idea y, por fin, abrazar a los nuestros, que tan olvidados estuvieron todo el año por andar ocupados odiando a los ajenos.

Ojalá el próximo año seamos mejores. No mejores camelladores. Mejores seres humanos, que es lo que realmente importa.

El primer paso será colocar la etiquetadora en el tacho de basura y recordar que la mayor mentira con la que fueron criados surge del villancico más falso de la historia: “pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben a ver al dios nacido”.

Eso es ‘bullshit’, porque los peces de río viven en agua dulce y la concentración de sales en su sangre es superior a la del medio que los rodea y, gracias a esas condiciones anatómicas, el agua fluye hacia el interior de su organismo, lo que hace que no necesiten beber. Así que, ni beben ni vuelven a beber. ¡Feliz Navidad!

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

Comentarios
Noticias relacionadas

Firmas

La otra pandemia: el crimen

Recuperar el orden en las calles será un proceso largo que va desde invertir en infraestructura, equipos, y personal hasta modificar normas jurídicas.

Firmas

La cita de la cita de la cita

Cuando tengamos la información directa y real, sonriamos, gritemos, pero recuerden: el estruendo trae ruido y el conocimiento transita con audífonos.

REGLAS para comentar 
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos