Leyenda Urbana

Con Glas y ‘Don Naza’, Lasso pierde la consulta, antes de convocarla

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

11 Abr 2022 - 19:03

El umbral de tolerancia de los ecuatorianos está al límite y puede estallar en cualquier momento, con consecuencias impredecibles. Tanta ignominia resulta insoportable. 

Cuando se pensaba que no sería posible algo más bochornoso que ‘Don Naza’, instalado en el parqueadero del Ministerio de Defensa y escoltado por uniformados; el habeas corpus para Jorge Glas, decidido por un juez de Manglaralto, el sábado por la noche, es una bofetada en el rostro de la Nación atormentada.

Actuaron con audacia para encontrar, a 510 kilómetros de donde estaba recluido el reo, un juez bajo sospecha, y convencerlo de que la vida del sentenciado estaba en riesgo. 

Son los privilegios de quienes nunca perdieron el poder, a pesar de haber perdido las elecciones, al punto de tener la osadía de manipular la justicia, sabedores de que hay jueces venales.

Son los privilegios de quienes nunca perdieron el poder, a pesar de haber perdido las elecciones.

Hoy, el sentenciado a 14 años de prisión, por los casos Odebecht y Sobornos, que podría subir a 22, con los ocho años del caso Singue, en apelación, está libre, tras cumplir solo cuatro años y seis meses. El pueblo está indignado.

Da grima escuchar a las más altas autoridades de Justicia, que antes no hicieron nada al respecto, rasgarse las vestiduras cuando todo está consumado.

En lo político, las sospechas de un acuerdo entre el Gobierno de Lasso y el correísmo, que data de tiempo atrás, causa tal repugnancia, que ni los protagonistas lo admiten.

Pero la prestidigitación argumental no alcanza para ocultar que han incumplido la promesa con la que ganaron las elecciones: combatir la corrupción y recuperar la plata que se llevaron, durante la década robada. 

La prestidigitación argumental no alcanza para ocultar que incumplieron la promesa con la que ganaron las elecciones: combatir la corrupción.

Los hechos demuestran que, en la Asamblea Nacional, se han unido a quienes antes acusaban, y han actuado al unísono, en los temas más sensibles.

La reforma tributaria entró en vigencia por el ministerio de ley, por la abstención de UNES. Ocurrió en noviembre de 2021. 

Con apoyo del oficialista BAN se sumaron 99 votos para amnistiar a 268 acusados, entre los que había buenos y también de los otros, beneficiando al correísmo, que podrá tener en la papeleta electoral de 2023, a personas que estaban procesadas. 

Y qué decir de la inconcebible actitud del asambleísta por CREO, alterno de Ana Belén Cordero, quien votó en contra del informe sobre Petrochina, un colosal perjuicio de cerca de USD 5.000 millones para el país, que involucra a Correa y altos funcionarios suyos. No hay más explicación que el inadmitido y oscuro acuerdo. 

Si el cinismo se ha tomado la política, significa que la Nación está en grave peligro. 

Con la liberación de Glas, cobra sentido la renuncia de Alexandra Vela al Ministerio de Gobierno y la carta que le envío al presidente Lasso, en la que, sin mencionar la decisión a la que se refiere, dijo que el camino que él ha tomado no es el más adecuado para salvaguardar la democracia y el desarrollo del país. 

A pocos días de que Francisco Jiménez la reemplazara, recibiendo parabienes de sus excolegas asambleístas, incluidos los correistas; el juez excarcela a Glas.

¡Y hay más!

La velocidad de vértigo del Servicio Nacional de Atención a Privados de la Libertad (SNAI), que suele ser paquidérmica, anunciando que acatará la media del juez, de inmediato, y pondrá en libertad a Glas, confirmaba las sospechas.

Cuando el Gobierno le dispuso apelar la decisión del juez, la gente ya había sacado sus conclusiones. 

Intentaron emular a Pilatos, pero no alcanzaron siquiera a lavarse las manos a tiempo.

La reacción del coordinador de la Comisión Cívica Anticorrupción, Germán Rodas, fue contundente: “Son acuerdos políticos de trastienda, que ofenden la conciencia nacional y contribuyen a la impunidad”, comentó con desazón.

La sospecha de que el pedido de habeas corpus se precipitó por el pánico de que Carlos Pólit, detenido en Miami, revele los nombres y los montos de lo que se llevaron del país, tiene sentido.

Con Glas sentenciado, pero libre y Correa prófugo, lo que diga el excontralor no causará el impacto esperado, mientras que los ecuatorianos mirarán, con espanto y desprecio, cómo en el poder todo es transable, aunque se arrastre al país al despeñadero ético. 

Así, mantener la cordura resulta un juego de equilibrios emocionales, en los que la voluntad es superada por el coraje y la impotencia, ante tanta afrenta.

El jueves 7 de abril, vestido con chaqueta blanca y gafas oscuras, alias ‘Don Naza’, supuesto cabecilla de una red ilegal de captación de dinero, convirtió las instalaciones militares de alta seguridad, en su personal cash bank, ratificando que el dinero da poder y blindaje.

El sábado 9, Jorge Glas era liberado, a pesar de ser culpable y tener sentencias ejecutoriadas.

“Si antes el Gobierno no tenía Asamblea para gobernar, hoy no tiene pueblo”, escribió, en Twitter, el presidente de la Comisión de Fiscalización, Fernando Villavicencio.

En el momento más oscuro de su gestión, cuando el país mira con espanto que la impunidad se ha enseñoreado en la Nación, el Gobierno habla de consulta popular. 

Si el pueblo fuera a las urnas, hoy, lo haría con las imágenes de ‘Don Naza’, gestionando su negocio desde el Ministerio de Defensa, y la de Jorge Glas exhibiendo su impunidad por el país. De seguro, Lasso perdería la consulta popular, antes de siquiera haberla convocado.

Si el pueblo fuera a las urnas, hoy, lo haría con las imágenes de ‘Don Naza’, gestionando su negocio.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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