Diario de Precios
Imaginarnos como un país de gente excepcional que cumple la ley
Gonzalo Maldonado

Gonzalo Maldonado

Economista y periodista. Trader de commodities, índices y monedas.

Actualizada:

23 Jun 2020 - 19:00

El Ecuador de hoy necesita una idea superior que le ayude a salir del estado de postración en el que se encuentra. Por ejemplo, ¿qué tal si nos imaginamos como una país de gente honesta y excepcional que siempre observa la ley?

Si no buscamos un ideal superior que nos identifique y hasta que no nos creamos capaces de alcanzar altos estándares de comportamiento seguiremos aceptando –y hasta viendo como normal– que en Ecuador se cometan atracos descomunales y que luego esos ladrones se paseen como grandes señores frente a nuestras narices.

Un ideal es ese principio unificador que permite a una sociedad alinearse en torno a un objetivo superior. Su fuerza radica en que es capaz de esconder diferencias y provocar consensos entre las facciones antagonistas de una sociedad. 

¿Qué ideal nos define como país? ¿Qué valor nos aglutina como sociedad? Ninguno. El cuerpo social ecuatoriano no ha hecho otra cosa que fragmentarse durante los últimos años. Sus líderes se han atrincherado en ciudades o entidades públicas para defender desde allí sus agendas.

El deporte ha servido –a ratos– para darnos la sensación de que tenemos un sólo propósito; que buscamos un destino común. Pero, como era de esperarse, luego de disipada la embriaguez del triunfo futbolero, volvemos al mismo estado de cinismo y de sopor que nos caracteriza.

Necesitamos hacer un ejercicio más profundo de instrospección. Benjamín Carrión fue el (¿único?) intelectual que quiso encontrar ese destino superior que inspirara a todos los ecuatorianos. Igual que ahora, el Ecuador de Benjamín Carrión se había sumido en un peligroso estado de inmovilidad y desconcierto, tras sufrir una humillante derrota militar frente al Perú, en 1941. 

Para remediarlo, Carrión propuso que Ecuador adoptase a la cultura como su ideal supremo. Aunque pequeño, seríamos un país respetado por su elevada cultura. La cultura nos redimiría; sería el vehículo que nos permitiría recuperar la dignidad perdida, aseguraba el escritor lojano.

Se ha dicho que la visión de Benjamín Carrión sobre la cultura fue romántica y que aquello volvió contradictoria y hasta aristocratizante a su llamada Teoría de la Pequeña Nación.

Independientemete de aquello, el mérito principal de sus ‘Cartas al Ecuador’ está justamente en la dosis de imaginación que este suscitador intelectual puso en sus escritos sobre el país. Carrión se empeñó sinceramente en encontrar un nombre y un adjetivo que nos definiera como nación; una idea que nos sirviera a todos a trabajar conjuntamente, sin robarnos o perjudicarnos.

De ahí que aquel libro no deba leerse como un tratado de historia o sociología, sino como un sincero intento personal por encontrar ese denominador común que infundiría un sano patriotismo a todos los ecuatorianos, movilizándonos en torno a un ideal noble.

Los ecuatorianos de hoy debemos hacer un esfuerzo similar al que Carrión hizo hace algo menos de un siglo. ¿Puede ser esto tan difícil?

@GFMABest

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