Tragaluz
La improvisada decisión de Yunda funcionó
Felipe Burbano de Lara

Felipe Burbano de Lara

Sociólogo, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Durante 12 años adquirió destrezas en el periodismo. Empezó como redactor económico en el Diario Hoy, donde llegó a ocupar el cargo de Director General. Tras cursar estudios de postgrado en la Universidad de Ohio, se desempeña como profesor investigador de Flacso (Ecuador).

Actualizada:

15 Sep - 19:30

La improvisada y al inicio errática decisión del alcalde Jorge Yunda de poner en marcha el ‘Hoy no circula’ trajo alivio a la movilidad en Quito. Una maravilla la ciudad con sus flujos de tránsito mejorados, sin las grandes congestiones y la neurosis de los conductores.

Tampoco hay misterio en la medida y en su impacto, a pesar de las cifras cambiantes ofrecidas por las autoridades municipales. La agencia Metropolitana de Tránsito sostiene que el número efectivo de vehículos que sale de circulación por la medida representa el 7% del parque automotor, mientras que el secretario de Movilidad, Guillermo Abad, habla del 20%.

El municipio no parece manejar cifras precisas del parque automotor de la ciudad. El número de vehículos con revisión técnica bordea los 470 mil, pero circulan alrededor de 600 mil, según el mismo Abad. La diferencia se debe a que muchos circulan sin la revisión mientras otros la realizan fuera del distrito.

Si se trata de una medida improvisada se debe a la falta de soporte técnico del aparato municipal, a sus precariedades, para respaldar una decisión de esta naturaleza. Se la toma a palo de ciego.

El manejo de la movilidad está disperso en la ciudad, entre la Secretaría de Movilidad, la Empresa Municipal de Movilidad y Obras Públicas, y la Agencia Metropolitana de Tránsito.

En la expansión del parque automotor de la ciudad hay un gigantesco irracionalismo. A pesar de la creciente congestión, de la mala calidad del aire, de la saturación de una parte de la red vial y de la consiguiente dificultad para movilizarse, el número de vehículos crece en alrededor de 30 mil al año.

Las irracionalidades del capitalismo, los afanes individuales y familiares de progreso alrededor del vehículo, y la mala calidad del transporte público, son las casusas del imparable crecimiento.

El negocio de los vehículos sigue siendo uno de los más florecientes en la ciudad y el país. Lo muestran de modo contundente las estadísticas: las importaciones han vuelto a dispararse después de las restricciones impuestas en el 2015 por la crisis. De 31 mil vehículos importados en 2016, pasamos a más de 101 mil en 2018, y llegarán a unos 140 mil este año.

El parque automotor de la ciudad llegará a 1,2 millones de vehículos en 2025. Inmanejable.

La restricción impuesta tiene la virtud de educar a los ciudadanos en estrategias más colectivas y colaborativas de movilidad. Estamos obligados a organizarnos mejor y ser más eficientes en el uso de los vehículos. No hay alternativas.

El gran dilema para el alcalde vendrá en ocho meses, cuando termine la anunciada repavimentación de la ciudad. ¿Volveremos al infierno de las congestiones?

Parte del acierto de la medida restrictiva se debe al empoderamiento que el Municipio ha dado a la Policía Metropolitana de Tránsito para sancionar a los infractores. Con Rodas, la policía perdió autoridad, y el pico y placa se volvió un mecanismo de corrupción.

Sin una policía seria, honesta, dispuesta a cumplir sus obligaciones, respetada, profesional, con autoridad, el tránsito nunca mejorará.

Ahora el desafío de Yunda es complementar el ‘Hoy no circula’ con una eficiente puesta en marcha del Metro, mediante un sistema integrado y reordenado del transporte público en la ciudad. El Metro es el desafío y la gran oportunidad para dar un giro completo al transporte público.

Entonces veremos si el Alcalde y el Municipio son capaces de mejorar las políticas de movilidad más allá de la improvisada, pero efectiva, restricción vehicular.

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