Las Frases que Hicieron Historia

“Yo también me voy presa”

Enrique Ayala Mora

Enrique Ayala Mora

Doctor en Historia de la Universidad de Oxford y en Educación de la PUCE. Rector fundador y ahora profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador. Presidente del Colegio de América sede Latinoamericana.

Actualizada:

8 Ene 2023 - 5:27

Isabel Robalino

Isabel Robalino Bolle decía que era quiteña porque vivió en la capital, en el mero Centro Histórico, por más señas, buena parte de su vida.

Pero nació en Barcelona en 1917, donde su padre Luis Robalino Dávila, escritor, internacionalista, fundador de la Cruz Roja e historiador de la República, era diplomático. Su madre fue Elsbeth Bolle, fue una alemana que se encariñó con Ecuador.

Cuando le tocó ir al colegio, en vez de uno de monjas, eligió el Mejía y allí desarrolló sus dotes de liderazgo.

Pasó a la Universidad Central, donde luego de una activa vida estudiantil, se graduó de doctora en Derecho, la primera en el país. Estudió también en las universidades del Cauca, Autónoma de México y Lovaina.

Con profundo compromiso cristiano, fue católica practicante. Asimiló la Doctrina Social de la Iglesia y se dedicó a los trabajadores y a la promoción social.

En 1938 estuvo en la fundación de la CEDOC y fue abogada y asesora de esa central, que devino en la Cedocut. Fue promotora del Frente Unitario de Trabajadores, FUT. Fundó el Instituto Ecuatoriano para el Desarrollo Social, Inedes, e impulsó varias iniciativas de acción social.

En 1946 fue la primera mujer electa concejala de Quito. Fue diputada constituyente en 1966 y en 1968 la primera mujer que llegó al Senado de la República.

Fue profesora universitaria y escribió obras sobre realidad nacional, derecho e historia.

En la legislatura, en el sindicato, en las labores de Iglesia, le tocó muchas veces estar sola y rodeada de hombres.

Difícil es planear huelgas y marchas, soportar los agotadores contratos colectivos y las malas caras que ponen los que negocian. Fue tildada de comunista y alborotadora por su acción sindical.

Hay muchas anécdotas que revelan su personalidad. Pasados los noventa años insistió en dar el examen de manejo y renovar su licencia. A muchos escandalizó saber que cuando la Avenida 24 de mayo era mercado humano, protegiera a las ‘chicas de la vida’. Les decía: “pasen señoritas” al zaguán de su casa, para resguardarlas del abuso policial.

La vimos marchar por las calles, a los 99 años, para poner la cara frente a la represión.

Integró la Comisión Nacional Anticorrupción, que denunció escandalosos casos de malos manejos y robo de recursos públicos en el gobierno de Rafael Correa.

Cuando el corrupto contralor del correísmo Carlos Pólit, para intimidarlos, enjuició a los miembros de la Comisión y una jueza servil al régimen los sentenció, un periodista le dijo a Isabel Robalino que, felizmente, debido a la avanzada edad, ella no iría a prisión sino solo a arresto domiciliario, le contestó: “Yo también me voy presa”.

En cuestión de meses, los miembros de la Comisión Anticorrupción eran reconocidos por su acción patriótica e Isabel Robalino recibía un homenaje nacional por sus cien años.

Pólit, acusado por otro de los cómplices de Correa, no tuvo la entereza de enfrentar el juicio y se mandó a cambiar a Miami. Le dio miedo la cárcel y se convirtió en prófugo de la justicia.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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