El Chef de la Política
Iza, Iza, Iza, comienza la paliza
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

4 Jul 2021 - 19:03

Junto a “oso, oso, oso, mi equipo es peligroso” deben ser dos de las barras que más se entonaban en los partidos de fútbol de las escuelas y ligas barriales, allá por los lejanos años ochenta.

La referencia al oso, del que nunca se supo bien si era polar o de anteojos, era para dar cuenta de que el equipo tenía material humano para un buen juego y que, por tanto, el rival debía tomar los recaudos a fin de evitar la embestida de los punteros y el centro delantero. La vieja estrategia del 4-3-3.

La mención a la paliza, de su lado, era sintomática no solo de que el equipo ganaba sino de que había una inminente goleada de por medio. Cuando el iza, iza, iza se empezaba a corear, no había duda que el golero rival iría muchas veces a retirar el balón del fondo del arco.

Sin duda, cuando el iza, iza, iza se gritaba, era porque el marcador terminaría de media docena para arriba. En tales circunstancias, a la barra del vapuleado equipo opositor no le quedaba más que recurrir al amargo consuelo de alentar con un nervioso “al empate Calceta”.

Avizorando una paliza política de similares características a las que se aplicaban en el fútbol de once o en el picadito de cinco o seis por lado, los cercanos a Leonidas Iza daban cuenta, pocos días atrás, que el cambio de rumbo en la Conaie era un hecho.

Había llegado a la presidencia de la máxima organización indígena del país una de las voces más radicales y con una posición definida respecto al manejo de la economía, el destino de los recursos naturales y la comprensión de las dinámicas de la vida política nacional.

En las graderías, esa radicalidad no solo asusta sino que abiertamente es tachada o menospreciada. Sin embargo, cuando el mismo grado de radicalidad se ve del otro lado, desde el camerino de las derechas, las críticas bajan de tono, se las modula, se las modera, se las minimiza. Ahí se reflejan las diferentes varas con las que se miden a las posiciones políticas en el país. Ahí se refleja cuán poco tolerantes somos como sociedad.

Pero más allá de lo dicho, la paliza parecería ser que va porque va y sus posibles afectados estarían dispersos en diferentes niveles de la arena política nacional. Al interior de la Conaie, sin duda alguna, la llegada de Leonidas Iza marcará un punto de quiebre entre las diferentes posiciones existentes.

Así, el liderazgo de Iza podría redefinir la correlación de fuerzas y acaso llevar a la organización indígena hacia una visión menos centrista de la que actualmente parecería tener. Allí algunos liderazgos perderían espacios y otros empezarían a incrementar sus expectativas políticas.

Con Iza, el “ala mariateguista” de la Conaie gana terreno y en función de la estrategia que asuma en sus tres años de presidencia, el país podría tener una imagen diferente de lo público desde la perspectiva indígena.

Pero la paliza también llega al Gobierno pues Iza diezma las posibilidades de que la agenda de políticas públicas del Presidente Gillermo Lasso pueda ser aprobada en la Asamblea Nacional. En ese aspecto, la presidencia de Iza seguramente generará algún efecto sobre la bancada legislativa de Pachakutik y su posicionamiento frente a las propuestas gubernamentales.

Aunque hay que esperar para ver las distintas reacciones de los asambleístas del movimiento del arcoíris, pues allí también hay una diversidad de intereses y de búsquedas políticas, seguramente una parte de la bancada se tornará más afín a UNES y en determinados temas, como la negativa al incremento de la carga tributaria, incluso al PSC.

En ese plano, la llegada de Iza a la Conaie debería hacer pensar al Gobierno en varias opciones alternativas para mejorar los ingresos del país pues, todo lo que implique aprobación legislativa se tornará día a día más difícil de conseguir.

***

Con Iza, no solo habrá cambios en la Conaie sino en todo el espectro político nacional. Con Iza, una visión más radical toma forma al interior del movimiento indígena y esa ha sido la respetable decisión de sus bases.

Siempre será mejor un giro por decisión de los simpatizantes o agremiados a una organización social o política que un liderazgo cuasi eterno, como el de quien solo una importante embajada pudo apartarlo de más de veinte años de presidencia en un partido político nacional, que no es precisamente de izquierda. Lo dicho solamente para graficar que no solo en los comités de gobierno comunistas se ven estas aberraciones.

De otro lado, con Iza el Gobierno debe rediseñar su estrategia de alianzas legislativas pues la influencia del nuevo titular de la Conaie seguramente se sentirá en la Asamblea Nacional.

Finalmente, la llegada de Iza debe servir también para situar la reflexión en torno a que los extremismos, los de las izquierdas, pero también los de las derechas, afectan al desempeño del régimen democrático pues tornan más difícil la consecución de equilibrios.

Sin embargo, la forma de moderar la presencia de tales posiciones no es la estigmatización sino la recurrencia a la negociación, la persuasión y la disuasión.

Asumir una actitud excluyente solo sirve, contrariamente a lo que se puede creer, para posicionar aún más los discursos y las actitudes radicales. Como en el fútbol, al grito de Iza, Iza, Iza, comienza la paliza, varios actores políticos ponen ya las barbas en remojo.

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