El Chef de la Política
Lasso y Arauz, ahí están los de segunda vuelta
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

6 Sep 2020 - 19:01

Muchos candidatos, pocas ideas y solo dos opciones con posibilidades reales de acceder al gobierno. Ese es el resumen de lo que a la fecha sucede en el escenario electoral ecuatoriano.

Con la alianza coyuntural de CREO y PSC, la claridad en la centro-derecha es mayor y la consolidación de votos también.

Aunque habrá simpatizantes socialcristianos que no votarán por Lasso y otros que le retirarán su apoyo justamente por haber incurrido en la alianza, en términos generales la masa de adherentes del candidato de CREO ha aumentado.

Si se suman los votos de Lasso y Viteri en la primera vuelta de 2017 (44%) y se resta un arbitrario 30% atribuible al deterioro electoral de ambas organizaciones políticas durante estos años, es posible situar a la candidatura de CREO con 30% de intención de voto.

Esa cifra no solo alcanza para la segunda vuelta sino que podría posicionar a Lasso como el primer candidato en el ballotage.

A diferencia de lo que ocurría hace pocas semanas, cuando la candidatura de CREO hacía números para saber si podía acompañar en segunda vuelta al candidato de la Revolución Ciudadana, ahora su objetivo es agrandar la distancia de votos de forma tal que les permita ganar sin necesidad de desempate. Difícil pero no imposible.

Para Arauz, si bien la alianza de la centro-derecha lo descoloca electoralmente, tampoco implica que su posición haya variado del todo.

Del 40% de votos de Moreno en primera vuelta, un respetable 20% es patrimonio del candidato de la Revolución Ciudadana. La votación de Yunda, Pabón y Orlando en Quito, Pichincha y Manabí da cierto sustento empírico a lo dicho. Con ese sólido punto de partida, el resto es crecer.

No obstante, ahora la tarea será doble. Por un lado, acumular apoyos que permitan evitar que la distancia que le ha sacado Lasso llegue a ser superior a 10%. Por otro lado, procurar que los otros presidenciables resten el suficiente número de votos al candidato de CREO.

Así, de ser el primero en la línea de partida para el ballotage, Arauz ha pasado al rol de quien iría atrás de Lasso en esa disputa. En este caso, el orden de los factores sí puede afectar el resultado. Sin embargo, no todo son malas noticias para Arauz.

Afortunadamente para su candidatura, el tercero en la carrera, Yaku Pérez, está muy retrasado y con pocas opciones de poner en riesgo su paso a la segunda vuelta. 

En efecto, el candidato indígena tiene aún problemas de posicionamiento ante el electorado y no se ve que en el corto plazo este tema pueda ser resuelto. Nada ha dicho Pérez sobre su lectura de los hechos de octubre de 2019 y tampoco ha sido explícito en su modelo de desarrollo económico frente a la crisis por la que atraviesa el país.

Aunque en el plano de los valores se ha mostrado más liberal que las candidaturas de CREO y la Revolución Ciudadana, ambos con una visión conservadora y tradicionalista, hasta la fecha no se observa un discurso potente que lo acerque al electorado, sobre todo al más joven.

Así, del histórico 5% de respaldo electoral al movimiento Pachakutik, esperar que Pérez crezca hasta el punto de alcanzar el apoyo que ya tiene Arauz es un hecho poco creíble.

Del resto de candidatos es poco lo que se puede decir, individualmente no superarán el 3% del padrón electoral.

En definitiva, con los costos que la alianza CREO-PSC generará a los contratantes, lo cierto es que dicho acuerdo ayuda a que el electorado se decante entre dos alternativas en lo político y económico. De un lado, la que trae consigo Arauz y que constituye una réplica de lo que el país vivió durante los sucesivos gobiernos de la Revolución Ciudadana. Nada distinto se encuentra en su propuesta.

De otro lado, la abanderada por Lasso y que se funda en un modelo diametralmente opuesto al de la década pasada.

Al final, y más allá del análisis de las ventajas y desventajas de cada oferta electoral, la discusión entre los votantes se centrará en la distinción correísmo – anti correísmo. Ese es el espacio de la disputa política de 2021 y hacia allá se dirigen las estrategias de unos y otros.

En el medio, las posibilidades de nuevos acuerdos no pueden descartarse del todo. Allí quien más podría ganar es la candidatura de CREO, en principio más cercana a la de Montúfar, Celi o Romero. 

***

Lasso y Arauz, ahí están los de la segunda vuelta. Aunque la política es volátil y puede dar sorpresas, difícilmente este escenario variará en una campaña de corto plazo y con acceso limitado a la ciudadanía.

Allí se enfrentan dos modelos entre los que los votantes deberán escoger. Allí se encuentra, sin lugar a dudas, una suerte de plebiscito tácito. Si aprueba el gobierno de Rafael Correa, vote por Arauz. Si lo desaprueba, Lasso es la opción.

Circular, como parece ser la política ecuatoriana, hace algunas décadas ponía el centro de la disputa electoral en la necesidad de diferenciarse del expresidente que estaba en Panamá.

Ahora ocurre algo similar en relación con el que está en Bélgica. El primero pudo volver luego de dos décadas. El retorno del segundo es una cuestión que se dirimirá seguramente en cortes internacionales o en una nueva Asamblea Constituyente.

Noticias relacionadas