Leyenda Urbana
Lasso y Llori convergen en el centro, pero Iza amenaza
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

31 May 2021 - 19:02

Si las palabras y gestos de armonía entre Guillermo Lasso y Guadalupe Llori, el 24 de mayo, parecen haber aturdido a quienes no conciben la concordia como conducta democrática. Que la presidenta de la Asamblea lo haya acompañado a Tamboloma, y haya escrito en Twitter que, junto a los pueblos y nacionalidades indígenas, entregamos el bastón de mando al Presidente, para que la buena energía le acompañe en su gobierno, les habrá sacado de quicio.

El acuerdo legislativo entre Pachakutik (PK) y CREO ha producido un sacudón en ciertas esferas de la política nacional.

La renuncia de Yaku Pérez a PK, tras una exitosa campaña presidencial, con la que obtuvo más de 19 puntos, y su organización 27 asambleístas, ha sido dramática.

La renuncia de Yaku Pérez ha sido dramática.

Al interior del bloque de PK, la semana anterior, se produjo la expulsión de la asambleísta Mireya Pazmiño, quien no votó con la mayoría oficialista; esa que Guadalupe Llori está decidida a defender y de la cual se mostró orgullosa, en Orellana, el fin de semana, dónde recibió un homenaje de su pueblo.

Los acuerdos parlamentarios y la actitud de Llori parecen molestar al presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), Leonidas Iza, quien ha convocado a una movilización nacional, para el 11 de junio, sin que haya mediado siquiera una aproximación con el nuevo gobierno.

Pescador de aguas revueltas, Iza se aprovecha del descontento de un sector del transporte, por el aumento gradual de los combustibles, para pedir que se derogue el Decreto Ejecutivo 1158, con el que se estableció un sistema de bandas para fijar los precios de los carburantes, teniendo como referencia el precio del petróleo.

Sabido es que, al igual Jaime Vargas en su momento, Leonidas Iza se maneja con agenda propia, y obedece consignas. Pero si llamar a movilizaciones tendría también la intención de promocionar su nombre, como uno de los cuatro candidatos a presidir la Conaie, evidencia un cinismo sin nombre.

Pero de él se puede esperar cualquier cosa; incluso, que subestime el triunfo de Lasso en las urnas.

Menospreciando la inteligencia de los ecuatorianos, Iza asegura que la gente fue obligada a optar por políticas neoliberales, porque los medios de comunicación polarizaron la campaña.

En este punto, hay que apelar al escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura, para intentar explicar la conducta de este político.

“Cualquiera que haya proclamado alguna vez la violencia como su método, está inexorablemente forzado a tomar la mentira como su principio”, decía el laureado escritor.

“Cualquiera que haya proclamado alguna vez la violencia como su método, está inexorablemente forzado a tomar la mentira como su principio”.

Aleksandr Solzhenitsyn.

Iza asegura que todo lo que se haga durante el gobierno de Lasso será neoliberal. Y, sin mostrar evidencia alguna, afirma que regresará la ‘Base Militar’; al tiempo de anunciar su oposición a que Ecuador ingrese a la Alianza del Pacífico; que carreteras y refinerías sean concesionadas, y que se firmen acuerdos comerciales porque, asegura, eso solo beneficiará a los grandes exportadores.

Iza parece no haber escuchado o no le interesa entender el discurso de posesión de Lasso en el que, parafraseando al presidente Kennedy sentenció: Mientras como país no podamos ayudar a los más pobres, este Gobierno no podrá ayudar a los más ricos.

Eso sí como, aprovechado alumno de la vieja política, el dirigente, que podría ser el nuevo presidente de la Conaie, se apropia de las necesidades de muchos ecuatorianos y exige al gobierno la moratoria de los créditos.

Autor de ‘Estallido’, el libro sobre octubre de 2019, habla de democracia comunitaria y de derecho a la resistencia. Y, con desfachatez, pide no confundir con violencia ni pandillerismo.

Iza es el epítome del político ofuscado, que busca el caos.

Debió causarle escozor que, en su discurso de su posesión, Lasso exclamara: “¡Quién habría dicho, algún día, que un exbanquero y una lideresa indígena, proveniente de la Amazonia, llegarían a presidir al mismo tiempo estas dos funciones del Estado!”

Y que Llori, la dirigente perseguida y encarcelada por Correa, declare que “la Asamblea no está para avivar pugnas mezquinas con el Gobierno”, y que convoque a legislar por la vida, fortalecer la reconciliación y los grandes consensos. En fin.

Es verdad que la alianza entre CREO, PK, la ID y los independientes es frágil; pero que Iza asegure que “está pegado con babas”, es pensar con el deseo.

Tan prolijo en seguir los hechos del país, lo muestra de cuerpo entero su silencio ante la creación de la Secretaría de Pueblos Indígenas, con rango de Ministerio, a cargo de Luis Pachala. Y que, en su visita a Tamboloma, Lasso dispusiera algunas obras para las comunidades indígenas.

¿Qué habrá pensado Iza al mirar al presidente de la República apoyarse en el brazo de la presidenta de la Asamblea para salir del hemiciclo, el 24 de mayo, y caminar juntos por el centro del pasillo?

Demasiado simbolismo para quien se ha acostumbrado a usar la amenaza y la violencia y como armas de poder.

Demasiado simbolismo para quien se ha acostumbrado a usar la amenaza y la violencia.

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