Panorama Global
Lasso y el reto de gobernar desde y para el centro
Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Es profesor titular de Estudios Globales en la Universidad del Azuay.

Actualizada:

17 Abr 2021 - 19:05

La convergencia de ideas se da en el centro político, en el punto medio. El concepto del ‘Ecuador del Encuentro’, propuesto por Guillermo Lasso, apuntó a posicionar este principio de unión en su campaña de segunda vuelta, para así conectarse con ese 48% de votantes que quedaba en disputa para el balotaje.

Las sesiones de ‘encuentro’ que organizó Lasso con varios sectores de la sociedad fueron espacios para celebrar la diversidad y escuchar a nuevos actores -algunos antagónicos- con visiones modernas y atrevidas, que distaban mucho del ideario conservador del Presidente electo.

En estas tertulias se identificaron coincidencias, se forjaron compromisos y se suscribieron acuerdos formales. Iniciativas que, desde lo mediático, tuvieron su razonable cuota de impacto en la conversión de los votantes indecisos. 

Hoy, finalmente, la campaña terminó, pero las promesas quedan. Si Lasso no cumple con lo acordado, se negaría a sí mismo: como candidato y como opción que representa el cambio hacia una sociedad de libertades y progreso.

Seguramente, a Lasso le costará desviarse del rígido esquema liberal-conservador que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera política. No obstante, cada vez se le siente más natural al defender ideas moderadas como el “crecimiento económico con justicia social”.

También empieza a ser más habitual que sus discursos incluyan opiniones y propuestas sobre medio ambiente, desarrollo sostenible, igualdad de género y derechos humanos.

Incluso, públicamente ha condenado la discriminación contra la comunidad LGBTIQ+ término que, hasta hace poco, le era esquivo.

Guillermo Lasso asumirá el cargo en un contexto de fraccionamiento social, de instituciones débiles y una profunda crisis económica. De afianzarse esta migración hacia el centro, Lasso podría sintonizarse mejor con el votante de Hervas y el de gran parte de los electores moderados del resto de candidaturas.

Incluso, podría diluir algo su resistencia entre los seguidores menos ideologizados de Yaku Pérez y Andrés Arauz.

De afianzarse esta migración hacia el centro, Lasso podría sintonizarse con el votante de Hervas y gran parte de los electores moderados del resto de candidaturas.

En resumen, en lo económico el nuevo ideario de Lasso mantendría su proyecto original de avanzar hacia una economía libre y abierta al mundo, como derrotero idóneo para el crecimiento y la generación de empleo.

A la vez, con un Estado activo, enfocado en fortalecer la salud, la educación, la seguridad y la atención prioritaria a los sectores de la población en situación de mayor vulnerabilidad. Un modelo ideal, quizá hasta utópico.

Desde el análisis de valores, a pesar de sus férreas creencias particulares, Lasso ha sido claro en ratificar la laicidad del Estado, en un marco de respeto a la diversidad y a la defensa de los derechos individuales. Aunque, parece que con claros guiños hacia causas progresistas de género y de ampliación de derechos.

Esta suerte de liberalismo social, de funcionar, puede abrir el espacio para encontrarnos nuevamente entre ecuatorianos y, talvez, reconciliarnos.

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