Contrapunto

La literatura africana en un libro del Nobel Abdulrazak Gurnah

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

13 May 2022 - 19:02

Cuando la Academia Sueca entregó el año pasado el Nobel de Literatura al africano Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) explicaba la conmovedora descripción del escritor de los efectos del colonialismo y la historia de los refugiados “en el abismo entre culturas y continentes”.

Acostumbrados a la literatura en español, tendríamos que anotar que, de los últimos cinco premios, tres han sido para escritores en inglés -como es el caso de Gurnah, que vive desde hace medio siglo en Londres- los otros dos escriben en alemán y uno en polaco.

Una de las pocas obras de Gurnah editadas en español por Penguin Random House (Buenos Aires, 2021) es ‘Paraíso’, publicada por primera vez en 1994 por Narrativa Salamandra con el título ‘Paradise’.

Al parecer el escritor no llega ni a cinco libros traducidos al español. Sin embargo, con este título y la denuncia del colonialismo justifica plenamente la obtención del máximo premio que se otorga a la literatura universal.

La historia se localiza en la isla de Zanzíbar, en una época muy cercana a la Primera Guerra Mundial. Eran tiempos de sequía, las flores morían apenas brotaban y extraños insectos salían de debajo de las piedras para retorcerse hasta morir bajo la luz abrasadora.

A través del personaje central, Yusuf, un niño de apenas 12 años, el escritor describe un viaje desde el océano hasta las montañas de una isla que en la vida real ha sido ocupada por colonizadores ingleses, alemanes, portugueses y árabes.

Los árabes, dedicados al comercio de mercancías, dejaron en el país parte de su cultura, religiosidad y costumbres, además de una lengua que competía con la nativa: swahili o suajili, tal como se menciona en el libro.

Zanzíbar, una isla que en la actualidad es considerada como un destino turístico privilegiado, fue en los siglos anteriores un lugar para reclutar esclavos, muchos de ellos fueron llevados a Brasil por mercaderes portugueses. 

Su independencia recién la logró en 1964 tras una revolución, de la cual derivó la República de Tanzania.

La polaca Olga Tokarczuk, Nobel de Literatura de 2018, escribe en su novela ‘Los errantes’ un hecho anecdótico: Zanzíbar e Inglaterra libraron en 1896 la guerra más breve de la historia: duró tan solo 38 minutos.

La esclavitud recorre las páginas del libro; Yusuf ignoraba que era esclavo y que fue a parar a la casa de su tío como pago por las deudas que acumulaba su padre.

Yusuf tampoco sabía que su tío Aziz no era su tío, sino un comerciante de mercancías. Va a trabajar como ayudante en la tienda de víveres y luego viaja al interior de la isla selvática en una aventura que resulta espeluznante.

El largo viaje al interior pasaba por lagos, montañas, llanuras secas y desnudas colinas rocosas. Cuando el tren entraba en los pueblos, los animales salían en estampidas, de acuerdo con el relato.

“Las casas jadeaban con dificultad, con cada pisada una nube de polvo se elevaba y una quietud agobiante se cernía sobre las horas de más calor”: son algunos de los argumentos narrativos del escritor tanzano. 

Con un lenguaje lejano a los lamentos, el escritor es capaz en este libro de llegar a lo más profundo de la sociedad africana dominada por muchos siglos por el colonialismo europeo.

Los diálogos, la descripción de los personajes están alejados de las exageraciones, pero no dejan nada pendiente en estas 300 páginas.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

Comentarios
Noticias relacionadas

Firmas

¿Quién puede matar a un ruiseñor?

En media hora de fuego cayeron abatidos los niñitos, las niñitas y las maestras que los educaban. Casi todos tenían nombres latinoamericanos.

Firmas

La educación superior sí es importante

Desalentar a los jóvenes para que no aspiren a un cupo en una universidad puede ser una solución momentánea, que terminará de sumirnos en la pobreza.

REGLAS para comentar 
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos