Leyenda Urbana

Llori y la Asamblea, morosos con el país, pierden el año

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

16 May 2022 - 19:04

Han roto todos los pronósticos. Cuando los ecuatorianos creían que caer más bajo que la ‘Asamblea de las sumisas’, de la era de la revolución impostada, o la de los ‘diezmos y reparto de hospitales’, de César Litardo, sería imposible, la que acaba de cumplir el primer año en funciones, y aún preside Guadalupe Llori, las ha superado.

Fenicios a la hora de negociar los votos, los asambleístas ecuatorianos harían palidecer a los ‘lobos’ de Wall Street, por su aplomo y desfachatez para vender su camiseta, sin que importe mutar el pelaje ideológico, a cambio de prebendas.

El listado de cargos que el asambleísta Bruno Segovia recita, asegurando son puestos por Guadalupe Llori en la provincia de Orellana, por el acuerdo político con el gobierno de Guillermo Lasso, provoca coraje y desprecio. 

La gobernadora de la provincia de Orellana, el jefe político y el intendente general de Policía; la jefa política del cantón Joya De Los Sachas, el comisario nacional de Policía de Aguarico; los tenientes políticos de Payamino y Yasuní, varias asistentes y analistas en la Gobernación y en comisarías, y otros cargos más serían la cuota de Llori.

En Cañar aseguran que, tras la ruptura del vicepresidente de la Asamblea, Virgilio Saquicela, con Carondelet, los funcionarios a quiénes habría colocado en su provincia han sido despojados de sus cargos.

El ‘toma y daca’ de las peores épocas de la política decadente sigue vigente. Los cargos públicos usados para premiar o sancionar. No hemos cambiado nada.

Mutada en una suerte de feria, la escisión de los partidos y movimientos en la Asamblea ha superado todas las previsiones. Sumarían 22 ‘camisetazos’ y expulsiones hasta ahora.

La Izquierda Democrática (ID) se instaló, en mayo de 2021, con 18 asambleístas; un año después, tiene 10. 

Aquello de que “el poder hace milagros”, lo confirma el movimiento CREO, que llegó a la Asamblea con nueve legisladores, pero, casi de inmediato, formó la Bancada Acuerdo Nacional (BAN) con 27 integrantes. 

Ha socavado casi todas las bancadas, incluso a la de su aliado de campaña, el Partido Social Cristiano (PSC), aunque algunos legisladores prefirieron llamarse ‘independientes’, para moverse a sus anchas.

Pachakutik sorprendió con un bloque original de 27 asambleístas, que le sirvió para hacer un acuerdo con el Gobierno y la Izquierda Democrática (ID), lograr la Presidencia de la Legislatura, integrar el CAL, presidir y participar en las Comisiones Permanentes; hoy, se ha reducido a 18.

La división del brazo político de la Conaie ha evidenciado que no estaban preparados para administrar el primer poder del Estado; algunos se han marchado denostando el servilismo de sus autoridades al Ejecutivo.

Los que se autodefinen como rebeldes se han juntado con otros de ID, que también se han rebelado contra su dirigencia en la Asamblea. 

Solo el correísta UNES se ha mostrado sólido, porque es controlado, a golpe de WhatsApp, desde Bélgica y porque usa sus votos como moneda de cambio. 

En noviembre de 2021, el entonces coordinador del bloque de la ID, Alejandro Jaramillo, decía que “jamás imaginamos que iba a darse el pacto de la impunidad”.

Se refería a la abstención de UNES para que los impuestos, que aseguraban repudiar, entraran en vigor por el ministerio de la ley.

Mientras que la ID escribía en su cuenta de Twitter: “el amarre no vino gratis, pronto se sabrá lo que negociaron a cambio del ahorcamiento de todos”.

Cinco meses después, el habeas corpus que sacó de la cárcel al exvicepresidente Jorge Glas, sin que haya cumplido su condena de 14 años por dos casos de corrupción, y la vergonzosa y negligente actitud del SNAI y del Ministerio de Gobierno probarían el inadmitido pacto, que tuvo otro hecho inverosímil: la amnistía para los azuzadores del ultraje a Quito, en octubre de 2019, allanándoles el camino para los comicios de 2023.

Con excepciones como la Comisión de Fiscalización, la Asamblea Nacional ha sido incapaz de entender las urgencias de la gente, vive en una burbuja, distante de la realidad. Y ha sido vaga.

Llori habla de 28 leyes aprobadas, mientras que el Observatorio Legislativo y la Fundación Ciudadanía y Desarrollo (FCD), de 14; la mayoría heredada del periodo legislativo 2017-2021.

Eso sí, han aprobado 117 acuerdos y resoluciones.

Los ecuatorianos no olvidan el ‘tutorial’ de Rosa Cerda: “si roban, roben bien, compañeros”, tampoco la expulsión de Bella Jiménez, acusada de cobrar diezmos; una correísta a quien la ID llevó a la Asamblea, reflejando irrespeto a la Legislatura, de la que unos cuántos se han retirado para ir al Gobierno y alguno ha vuelto a su casa.

La denuncia del propio presidente Lasso de que cinco legisladores han pedido cargos y hasta dinero en efectivo, a cambio de apoyar la Ley de Atracción de Inversiones, muestra la descomposición de la política.

Por esto y otros actos bochornosos, en 12 meses, el apoyo del país a la Asamblea ha bajado de 34,5% a 10,7%, según Market.

Las acciones de protección tramitadas por Guadalupe Llori, judicializando la política, y haciendo malabares con las leyes y los reglamentos, han sido una afrenta que ha minado su credibilidad. 

En ‘Memorias de Adriano’, Marguerite Yourcenar atribuía al César decir que “lo importante no es cómo se haya llegado al poder, sino que una vez en él se demuestre que se merecía ejercerlo”.

Apenas caiga Llori, se dará el acuerdo entre el PSC, los rebeldes de PK y de la ID y algunos independientes con UNES, que solo busca la impunidad de los que saquearon al país. Produce escalofrío. 

Hoy, se muestran como corderos, pero no pueden ocultar su piel correísta.

Vendrán los lamentos y el crujir de dientes, pero será tarde. Por esto también, Llori y la Asamblea son morosos con el país y pierden el año.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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