Economía y Desarrollo

Hasta marzo de 2022 el país no da señales de recuperación

Andrés Mideros Mora

Andrés Mideros Mora

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

10 May 2022 - 19:01

Según estadísticas del INEC, la tasa de empleo bruto, que mide la población ocupada como porcentaje de la población en edad de trabajar (PET), a diciembre de 2019 fue de 62,8%.

Con la pandemia de la Covid-19, la crisis económica se profundizó, de manera que la tasa de empleo bruto cayó al 59,9% en septiembre de 2020.

En marzo de 2021 se ubicó en 60,7%; y si bien para agosto de 2021 -una vez que se avanzó en el proceso de vacunación- esta tasa subió al 64%; en el primer trimestre de 2022 se observa una nueva reducción hasta el 61,8% en marzo de 2022.

El desempleo, que a diciembre de 2019 alcanzó al 3,8% de la población económicamente activa (PEA), subió hasta el 6,2% en septiembre de 2020, para después estancarse siendo del 4,9% en marzo de 2021 y 4,8% en marzo de 2022.

El subempleo y otro empleo no pleno, que a diciembre de 2019 representaron el 45,8% de la PEA, aumentaron en 2020 al 51,1%, y se mantienen estancados en el 50,7% en 2021 y en 51,5% en marzo de 2022.

El empleo en el sector informal, que a diciembre de 2019 representaba el 46,7% del empleo, y que en 2020 superó el 52%; a marzo de 2021 fue de 50,9% y al mismo mes de 2022 estuvo en 51%.

En cuanto al número de horas promedio de trabajo remunerado a la semana, que a diciembre de 2019 era de 40 para hombres y 34,6 para mujeres; en diciembre de 2020 cayeron a 36,7 y 31, respectivamente.

Cifras que se mantienen para marzo de 2021, en que se reportan 37 y 30,5 en cada caso; mientras que para el mismo mes de 2022 se observa una reducción en el caso de los hombres hasta 35,9 y un estancamiento en el caso de las mujeres que reportan 30,4.

Los datos de empleo son claros. A dos años del inicio de la pandemia, el país está lejos de dar señales de recuperación económica, y la reactivación, como se la está viendo, es en condiciones de mayor informalidad y vulnerabilidad.

A esto se suma el aumento del costo de la canasta básica, una crisis histórica de inseguridad y la pérdida de confianza en las instituciones públicas, para poner de manifiesto el incumplimiento de los objetivos de desarrollo nacionales e internacionales.

A pocos días de que el gobierno cumpla su primer año en funciones, es claro que estamos en un país con menos oportunidades.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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