Contrapunto
La vida un poco mejor contada en los cuentos de Javier Vásconez
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

24 Sep 2021 - 19:05

Las palabras para el titular de este artículo provienen del poeta y crítico literario español Juan Marqués, quien prologa el más reciente libro de cuentos del escritor Javier Vásconez, titulado Casi de noche, editorial Pre-Textos (2020).

Acostumbrado a leer novelas me resultaba atrevido pretender comentar un género distinto, que tiene una estructura diferente al de la novela, pero puede ser igual de profundo, con personajes bien escudriñados y con historias fuertes y completas.

El libro reúne 12 cuentos y es imposible decidir cuál es mejor. Ese era el desafío antes de leer y es muy probable que no coincida con el criterio del autor del libro que, en ciertos momentos, también se convierte en personaje.

Veamos. Javier Vásconez, un hombre imposible y con pretensiones de convertirse en el nuevo cronista de la villa, había escrito en el diario esa mañana: “A estos altos puertos de la nada, los Andes, a la insondable cordillera jamás llegará el mar. No, nunca veremos entrar un barco en las dársenas del puerto a menos que empecemos a soñarlos…

El escritor aparece en el cuento Café Concert, un lugar alternativo en la ciudad (en los cuentos aparecen lugares, pero ninguna ciudad específica a pesar de que muchos se parecen a Quito) inventado por “un grupo de artistas sin relieve, dispuestos a remediar con sus borracheras una vida de fracaso y abulia”.

Con este cuento la memoria se traslada al viejo almacén del paseo Colón donde van los que tienen perdida la fe. Pero no, no es Buenos Aires, es simplemente el Café Concert, que el autor de El viajero de Praga describe con una elegante prosa, la misma que se repite en varios cuentos.

Pero a lo que quería llegar es al cuento que, desde mi punto de vista, es conmovedor: El caballero de San Juan. “De chico yo era Julio César de cartón y adarga, avanzando al compás trepidante de un tambor de hojalata por los salones, las galerías y los cuartos de la casa”.

Es la historia de un niño que aún no llega a los 10 años, pero que recorre, ataviado como el emperador romano, toda la casa, también el colegio religioso que se lo permitía porque su madre había contribuido con una generosa donación: “Me soportaron cuatro años disfrazado de emperador”.

El niño degollaba azaleas, reprimía la sombra de los cipreses e invadía las cuevas de los sauces llorones, los cartuchos agonizaban demandando justicia y las hortensias se mecían como viejas tullidas. Vivía, una tras otra, interminables escaramuzas, trepaba hasta los Pirineos.

Una fuerza bestial e irrefrenable se había apoderado del pequeño emperador; algunos creían que estaba endemoniado, pero no, las convulsiones se habían apoderado del cuerpo del niño con una enfermedad que antes asustaba, la denominaban el mal de San Juan, la ciencia dice epilepsia.

En los personajes, Vásconez se aproxima bastante a la historia, como en el cuento La sangre, cuando describe una buhardilla al costado de la plaza que se la conoce con el nombre de “cuarto del ahorcado”, porque allí se colgó de una viga un francés aventurero, sin futuro ni apego por la vida y que “entonces andaba por aquí midiendo el tamaño de la tierra”.

Diálogos y descripciones. El obispo Castañeda era “un viejo con cara de cebolla blanca”; Dottinga “nació viejo y tal vez estaba muerto… no quiso enfrentarse con la vida”.

Para completar la idea inicial de este artículo, nuevamente las palabras de Marqués. Dice “no hay que confundir las ganas de escribir con la literatura, que es siempre autónoma, silvestre, libérrima, ese territorio donde somos casi todopoderosos, donde podemos hacer lo que queremos…

“En los cuentos de Javier Vásconez recibimos la vida un poco mejor contada, siempre que entendamos que él se detiene en una región o una variante de la vida que responde a sus fijaciones, a sus conveniencias y también a su propia formación, a sus lecturas”.

Casi de noche precede a la novela más reciente de Vásconez –El coleccionista de sombras- que será presentada oficialmente en la Feria del Libro de Madrid, el 7 de octubre de 2021.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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