Tragaluz
De miedos, puteadas, taimados, bolsones, idiotas, humillados y obedientes
Felipe Burbano de Lara

Felipe Burbano de Lara

Sociólogo, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Durante 12 años adquirió destrezas en el periodismo. Empezó como redactor económico en el Diario Hoy, donde llegó a ocupar el cargo de Director General. Tras cursar estudios de postgrado en la Universidad de Ohio, se desempeña como profesor investigador de Flacso (Ecuador).

Actualizada:

25 Ago - 19:05

La traducción al español de la expresión ¡Whats Up! -de donde nace el nombre de la red social WhatsApp- podría ser una suerte de exclamación: “¡Qué hay de nuevo!”

Mucho. Las muy entretenidas revelaciones públicas de los chats de Alexis Mera con Rafael Correa, Jorge Glas, con un asustado y servicial Omar Simon, y con la obediente Rossana Alvarado.

Los miembros de la cúpula correísta expuestos a sus intrigas, desconfianzas, miedos, confesiones íntimas. 

Material sabrosísimo para el cotilleo -como llaman los españoles al chisme- pero también invalorable para historiadores políticos, sociólogos políticos, periodistas de investigación y novelistas. 

El tema de fondo: los miedos que asaltan a los integrantes de una cúpula política cuando han perdido el poder, se llenaron de traidores, cuando se sienten perseguidos, admiten sus equivocaciones y se reconocen vulnerables. ¡Ay!

Sabrosísima también porque los chats muestran desnudos a personajes que tuvieron enorme poder y abusaron de él creyéndose eternos e imbatibles. Hoy seres humanos purgando su propia arrogancia.

La Fiscalía ha puesto a circular los chats como parte de su estrategia procesal en el juicio por el caso ‘Sobornos 2012-2016’. Cientos de chats extraídos del teléfono del ex asesor jurídico de la presidencia, Alexis Mera. Un mensaje claro a los inculpados: ¡todo lo que tenemos!

¿Qué revelan los chats? Inculpaciones de errores políticos (como la brillante idea de Correa de haber ungido a Moreno presidente); “juegos a dos bandas” (la conducta de José -Pepe- Serrano); engaños entre ellos mismos (“nos creen idiotas”); dudas frente a los propios argumentos de Glas en su defensa (“qué difícil defenderlo”); y las quejas de los “taimados” y traidores.

Hay un chat entre Mera y Correa particularmente llamativo. Mera se refiere a Glas, entonces aún vicepresidente de Moreno, como “bolsón”. ¿El motivo? La “puteada” de Correa por el aumento de precio -a USD 540 millones- en un proyecto de poliductos y el “bolsón” aceptándolo. “Recuerda cómo te indignaste por el incremento a 546 millones y el bolsón acepta”. Demoledor.

En los chats Mera se muestra absolutamente leal a Correa, es el último gran consejero confiable que le queda al Príncipe cuando todo se ha derrumbado. Los chats son confesiones melancólicas de lado y lado tras haber perdido el poder.

Hay uno de Mera que resulta lapidario. Cuando sospechaba que el gobierno norteamericano no le daría el beneplácito como embajador de Ecuador en Washington, confiesa a Correa: “Voy a terminar vencido y humillado ante el país entero. Será terrible para mí”.

Mención especial merece un chat de Mera con Rossana Alvarado. La cursilería de la entonces ministra de Justicia es casi tan patética como su obediencia. Alvarado se sentía burlada como ministra de Justicia por la fuga del país de Walter Solíz, a quien Correa seguía defendiendo.

¡Qué hay de nuevo! Pues esperar las próximas temporadas de esta serie de intrigas y miedos cuando el Príncipe ha caído y habla con su leal consejero. Una novela sobre el derrumbe del poder.

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