En sus marcas, listos, fuego
Militarizando los cerebros
Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

26 Oct 2021 - 19:05

Cuando usted se pone hielo en la lengua, quema ¿verdad? Pero usted sabe que no quema, sino que hiela. Usted es capaz de distinguir entre la sensación y el conocimiento.

Entonces hoy vamos a diferenciar sensación y conocimiento en la militarización de las calles, pero, además, vamos a introducir un resumen de cómo funciona psicológica y sociológicamente la diferencia entre percepción de inseguridad e inseguridad.

Si les gusta el tema, ya tienen qué estudiar el fin de semana.

Primero, todo aquel que combate la inseguridad olvida, por completo, el concepto de ‘seguridad’. No se realizan proyecciones desde lo que buscamos, sino sobre lo que no buscamos. Este es el primer error. No saber qué se quiere, sino lo que no se quiere.

Segundo, ningún gobierno distingue entre “seguridad objetiva” y “seguridad subjetiva”. En la primera se juega con probabilidades, en la segunda con posibilidades. 

En la “seguridad objetiva” se consideran las probabilidades analizando el riesgo que puede sufrir una persona según el espacio (lugar), tiempo (noche, día) y variables contingentes (tales como la ebriedad). 

Por otro lado, en la “seguridad subjetiva” se conjugan factores psicológicos: según qué tan segura se sienta la persona, podrá desplegarse o no en su propia libertad de acción. Esto dependerá del sexo, de la edad, del nivel socioeconómico, etcétera.

Tercero, el “temor al delito” como concepto psicológico no depende del crecimiento de la criminalidad, sino del sentimiento de impunidad.

Cuarto, las medidas de militarización y los estados de excepción por inseguridad no son medios de combate de la delincuencia, sino de control de la percepción sobre la delincuencia, es populismo de masas, no una técnica de disminución del crimen.

Sexto, cuando ustedes ven uniformados, fuertemente armados, se sienten (de ‘sensación’) seguros porque en ese momento resultaría inverosímil que apareciera un mal encarado a asaltarlos.

Pero vamos al ‘saber’, al consciente y al inconsciente. ¿Qué mensaje transmite a su psiquis la presencia fuertemente armada del Estado? Sencillo: que el riesgo es tan importante que la medida debe ser así de grande. Esto se llama “simbolismo securitista”.

Se sienten más seguros viendo militares patrullando sus barrios. Ajá, se ‘sienten’, pero finalmente, cuando el Estado se va al barrio del frente, el terror regresa ante la desprotección.

Por ello, siempre que se quiera ‘tranquilizar’ a los asustados, no hay que militarizar porque el efecto placebo dura un suspiro y el mensaje definitivo agrava la ansiedad y el miedo estructural. Esto es psicología pura y dura.

No estoy negando que haya delincuencia. Estoy negando que las medidas tomadas puedan combatirla, pues ese no es su objetivo.

Ahora les cuento cómo funciona en las civilizaciones, lejos de la jungla: los policías no llevan uniforme ni armas a la vista.

Está demostrado que el efecto psicológico de no tener uniformados fuertemente armados aumenta, a largo plazo, la percepción de seguridad, pues nuestros cerebros nos dicen: “my friend, aquí no hay riesgo, pues ni siquiera hacen falta policías”.

Pero el efecto es mejor aún. ¿Dónde se siente más seguro un delincuente? ¿En una calle donde no puede identificar a los policías o en una calle donde sabe perfectamente quienes son?

Sociológicamente se ha confirmado que una de las mejores técnicas de disuasión es no aparecer armados, no aparecer uniformados. Esto crea incertidumbre en el delincuente y seguridad en el ciudadano.

Si ustedes me dicen: “yo con militares me siento más seguro” es porque se están dejando arrear como animalitos, están dejando que sus sentimientos manden sobre lo que expresan.

Pero, al final del día, cuando les arrebato a los uniformados, mojarán sus pantalones porque son humanos, porque su psiquis va a terminar venciendo. Empujemos todos para que este gobierno sea exitoso.

Empujemos todos para que este gobierno planifique la construcción de ‘seguridad’ en lugar del errado combate a la ‘inseguridad’.

Empujemos todos para que, cuando este gobierno se equivoque, pueda frenar, enmendar y ser mejor para todos. O, si mi propuesta no les gusta, empujemos al gobierno al precipicio; pero les recuerdo que todos estamos encadenados a él.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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