El Chef de la Política
Moreno, el gran estratega de Arauz
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

21 Mar 2021 - 19:05

“Este señor (Rafael Correa) es uno de los mejores hombres que ha tenido la Patria, sino el mejor que ha tenido la Patria”.

Con esa declaración de Lenín Moreno, poco antes de aceptar la candidatura oficialista, casi nadie se atrevía a vaticinar que, meses después, la misma persona que se diluía en elogios hacia el expresidente iba a pasar abruptamente a la orilla opuesta.

Menos aún eran los que podían prever que ese cambio estaría cargado de temeridad: sin contar con el apoyo del partido oficialista, sin acuerdos de fondo con otras fuerzas políticas que le permitan nutrirse de buenos colaboradores y sin bases populares que lo contengan.

Lo dicho, sumado al poco carisma del Jefe de Estado y a la difícil situación económica por la que atravesaba el país, juntaba todos los ingredientes necesarios para que el período de Moreno fuera un continuo sumar y sumar de errores, traspiés, incorrecciones y carencias de todo orden.

Cierto es que rescató, en alguna medida, la libertad de opinión y el respeto a la disidencia, pero eso, lamentablemente, no alcanza para hacer un buen Gobierno. 

A lo descrito debe agregarse la pandemia, aunque en sus dos caras. La negativa para todos y la positiva para el gobierno pues, de no mediar el Covid, difícilmente Moreno estaría aún en Carondelet.

El primer aviso de octubre de 2019 seguramente habría tenido la estocada final, vía muerte cruzada o protestas en las calles, en los primeros meses de 2020.

De no mediar el Covid, difícilmente Moreno estaría aún en Carondelet.

Ya en época electoral esas debilidades congénitas del gobierno se vuelven más notorias pues, aunque Moreno no apoya abiertamente a ningún finalista, todos sus deslices, por ser generoso en la valoración, terminan pesando en la decisión del votante.

Dicho de forma más clara, quien capitaliza día a día de las decisiones erradas del gobierno es Andrés Arauz y su candidatura.

Tanto es así que realmente es poco lo que debe hacer el presidenciable de Rafael Correa para aumentar sus adeptos en segunda vuelta: le basta con sentarse a mirar los escándalos que a diario circulan alrededor del gobierno de Moreno para que su caudal de votos aumente.

Quien capitaliza día a día de las decisiones erradas del Gobierno es Andrés Arauz.

Dos argumentos simples explican dicho fenómeno. Por un lado, si el Gobierno ha posicionado a Rafael Correa como su legítimo contradictor, el razonamiento ‘natural’ del elector es que frente a tanto desacierto la opción de la Revolución Ciudadana es la salida pues, como dice el adagio popular, “todo tiempo pasado fue mejor”.

De hecho, si lo único que conocen en su vida laboral y política quienes ahora tienen menos de cuarenta años de edad se reduce al Gobierno actual y al de Rafael Correa, en el ejercicio de comparar quien sale más favorecido es Arauz.

Por otro lado, escándalos del tipo “vacunas VIP” no hacen sino tensionar más la estructura social, aflorar las diferencias económicas existentes en un país profundamente desigual y, en el plano electoral, volcar la balanza a favor de Arauz.

En efecto, mientras en algunos sectores este tema convoca a debatir sobre los abusos del poder y las asimetrías existentes en una sociedad en la que la Revolución Francesa y sus principios republicanos nunca llegaron, entre el votante de a pie el razonamiento es más llano, pero a la vez profundo: si los beneficiados son las élites y el candidato que más se les parece es Lasso entonces voto por Arauz. Simple pero contundente.

No se trata de resentimientos sociales ni tampoco de una cuestión de clase, en el sentido marxista.

No se trata de resentimientos sociales ni tampoco de una cuestión de clase, en el sentido marxista, como muchos de nuestros intelectuales que piensan en los cambios sociales desde Cumbayá, la Avenida González Suárez, La Floresta, Samborondón o Puerto Santa Ana pretenden posicionar.

Es esencialmente una cuestión de sentido común, de intuición. En un país como Ecuador, situado entre los que tiene más pobreza en América Latina, el manejo dado por el Gobierno al tema de las vacunas es el mejor spot de campaña de Arauz.

***

Se podrá decir que hay muchos colaboradores del gobierno de Rafael Correa en la administración de Lenín Moreno y no hay duda que esto es así; sin embargo, en el plano electoral ese argumento pesa poco.

El grueso de los votantes mira las decisiones del Gobierno, se indigna e inmediatamente da más espacio a la posibilidad de votar en segunda vuelta por el candidato de Rafael Correa.

Tal es el empujón que da Moreno a la candidatura de Arauz que cada vez se posiciona más la interrogante de si esto responde a la debilidad originaria de su Gobierno o si da cuenta de una estrategia bien diseñada para entregar el poder nuevamente a los viejos camaradas a cambio de tranquilidad a partir del 25 de mayo.

Si este es el caso, Moreno es el gran estratega de Arauz.

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