Leyenda Urbana
Movidas de ajedrez político. Álvaro Noboa, una ficha
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

1 Feb 2021 - 19:01

Ad portas de ir a las urnas, insólitas movidas electoreras, que incluirían insospechadas tratativas entre dirigentes del más variado pelaje ideológico, habrían sido puestas en marcha, haciendo palidecer al mismísimo Maquiavelo.

La estrategia impone un relato triunfalista con dos objetivos: inclinar a su favor a los indecisos, y propalar la falsa idea de que el pueblo va a vengar la supuesta persecución al correísmo.

A la larga, es una perversa maniobra que encierra un monumental engaño, al pretender convertir en víctimas a los victimarios. Y que la gente olvide a quiénes durante una década sojuzgaron, acanallaron y encarcelaron a la disidencia.

Insólitas movidas electoreras, que incluirían insospechadas tratativas entre dirigentes del más variado pelaje ideológico.

Busca también imponer la narrativa de que los corruptos no son ellos, sino quienes hoy están en el poder, olvidando las decenas de contratos con colosales sobreprecios como la Refinería de Esmeraldas, Coca Codo Sinclair, el poliducto Pascuales-Cuenca, entre otras más, así como millonarias obras fallidas como El Aromo.

Quieren reescribir la historia y que el país no recuerde que el correísmo eliminó los informes previos de la Contraloría y la Procuraduría, para la ejecución de obras, lo que viabilizó la entrega de megacontratos a amigos y socios, lo que les supuso cuantiosas coimas.

En foros internacionales, arropados por sus aliados del socialismo del siglo XXI, y en el país con sus huestes nunca disueltas y con nuevos socios, hablan de una justicia politizada que los persigue, cuando fueron ellos quienes le metieron la mano, para designar jueces venales, con los cuales saciaron su sed de venganza contra los opositores.

La osada maniobra es una convocatoria al olvido colectivo cuando está fresca la persecución a dirigentes indígenas, sindicalistas, maestros, empresarios, ecologistas y periodistas; así como el implacable asedio a los defensores del Yasuní, cuyo territorio hollaron, de manera infame, sedientos de petróleo. 

Hablan de una justicia politizada que los persigue, cuando fueron ellos quienes le metieron la mano.

Si la gente no reacciona, es probable que logren que el país olvide que el SRI fue usado para chantajear a empresarios y profesionales; que desde las oficinas de inteligencia se espió y amedrentó a la disidencia, incluyendo a los artistas que no le hacían el coro al poder, y a los intelectuales de pensamiento libre que no mutaron en orgánicos, para lograr privilegios.

Apenas una leve reflexión desmontaría la falacia de su estrategia, pero igual persisten en ella, menospreciando la inteligencia de la gente. 

Si el cuento de la víctima resarcida hubiera calado entre los ecuatorianos, el candidato Arauz no habría tenido que recurrir a la oferta de regalar USD 1.000 a un millón de personas, que significa comprar votos aprovechándose de las necesidades y el sufrimiento de los más pobres.

¿Quiénes más son parte de esta insospechada movida? ¿Hay candidatos que se prestaron al papel de chimbadores, a sabiendas? ¿Qué decidieron Omar Maluk, cercano a Noboa, y el padre de Arauz, en Manabí? ¿Es Álvaro Noboa parte del engranaje? 

¿Quiénes más son parte de esta insospechada movida?

El tiempo lo dirá, pero hay hechos no explicados.

Algo ocurrió entre octubre y noviembre para que el eterno candidato presidencial quebrante su palabra de que no se postulará en 2021, anunciado el 22 agosto, en un video en Facebook (que fue removido) que daba un paso al costado “para que se forme una sola fuerza contra el mal”. 

Una sexta candidatura, en medio de una pandemia, cuando ha revelado que él no sale de su casa, es motivo de análisis. Pero hay más.

En el debate oficial, llamó la atención que Arauz abogara en favor de la candidatura del millonario Noboa. Muchos pensaron se trataba de un guiño electoral, pero hoy no pocos creen descubrir delgados hilos del tejido de un acuerdo con fines no revelados.

Llamó la atención que Arauz abogara en favor de la candidatura del millonario Noboa.

Llaman también la atención unas declaraciones en Facebook y Youtube, hechas por Noboa, en los últimos días, convocando al país a no ir a las urnas por el riesgo de contagio de Covid-19. Suenan desestabilizadoras, que hasta podrían configurar infracción a ser investigada. 

Sus palabras son munición que dieron en el blanco y rebotó en el propio excandidato en forma de preguntas claves:

¿Cuándo se enteró del riesgo de contagio? Si era candidato ¿cómo pensaba ganar pidiéndole a la gente que no saliera a votar o, en ese caso, no le importaba arriesgarla? 

Y si su preocupación por la salud es genuina, ¿por qué permitió que Sylka Sánchez y su esposo, llevaran a cientos de personas a permanecer durante horas enteras, y por varios días, en las afueras de CNE, en Quito, exponiéndoles a un contagio colectivo? 

En el audio, Noboa menciona a Francisco Huerta, médico y político de quilates, como uno de los que advierte del contagio y lo inconveniente de una elección en estas circunstancias.

Pero en un contundente artículo, en Expreso, Huerta Montalvo pide ir a votar, el domingo 7, tomando las medidas de rigor. Una bofetada al fallido candidato y su embuste. 

Y la pregunta se repite: ¿Es Noboa parte del plan correísta o una ficha del ajedrez político movida por mano oculta? 

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