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Mujeres invisibles en el mundo, ¿o solo en Catar?

Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

19 Nov 2022 - 5:26

Elán @_elan_ pregunta en Twitter: “Solo por curiosidad… ¿Qué opinan de que el Mundial sea en Qatar? Los leo”. 

Unas 74 personas responden que les desmotiva ver los partidos por las costumbres locales y las restricciones, que debieron elegir otro país; que la afición no podrá divertirse y expresarse libremente; el peor lugar para un latinoamericano fiestero; donde tratan mal a las mujeres.

Aunque es más común el uso del hiyab en Catar, también hay mujeres que usan burka, aquella túnica que las cubre de la cabeza a los pies, incluido el rostro.

En una entrevista, una mujer mexicana que trabaja con su marido en su restaurante, dice que ella es feliz desde que se convirtió al Islam. Viste burka, pues según su creencia, Dios “usa una vestimenta que cubra tu belleza”.

Ella comenta que las mujeres sí pueden desarrollarse profesionalmente en su país. Aunque para ello, según Human Rights Watch, deben conseguir el permiso de sus tutores masculinos.

Al otro extremo, en el mundo occidental, también hay brechas que cerrar.

Caroline Criado Pérez, periodista británica, en su libro ‘La mujer invisible’, dice que en el mundo muchas investigaciones no toman en cuenta a las mujeres.

“La perspectiva de un hombre no es más universal que la de una mujer” -dice Criado Pérez.

Un ejemplo extremo, explica, es que los sistemas de seguridad de los vehículos, diseñados y probados en función de los hombres, no necesariamente protegerán los cuerpos femeninos.

De hecho, en un accidente automovilístico, las mujeres tienen un 17% más de probabilidades de morir y un 47% más de sufrir lesiones graves que los hombres.

Entre otras cosas, el cinturón de seguridad está diseñado para proteger la pelvis masculina, no así la femenina.

En el aspecto económico latinoamericano, hay que preguntarse ¿qué oportunidades están perdiendo las instituciones financieras al no atender a las mujeres con productos específicos?

Y también, qué pierden las mujeres al no acudir a las instituciones financieras y comunicar abiertamente sus necesidades, buscando y exigiendo productos adecuados, así como apoyo para capacitarse en finanzas personales.

Las finanzas hablan mucho de cómo estamos internamente y, en el caso de las mujeres, tenemos una cantidad de rutinas, hábitos, motivaciones, maneras de actuar que son diferentes a las de los hombres. 

En Ecuador, según la Radiografía del crédito, a septiembre 2022, un 47% de clientes nuevos son mujeres, que empezaron a reactivarse y a reducir su vulnerabilidad gracias al crédito.

Varios estudios indican que los hombres toman más riesgos financieros que las mujeres. Quizás por eso, un crédito produce mayor efecto multiplicador y de crecimiento al ser manejado por la mujer, pues lo invierte en el negocio y en mejoras para el hogar.

Si en toda institución hubiera mujeres con mirada femenina y poder de decisión, se podrían diseñar productos y servicios universales, no solo masculinos. 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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