Contrapunto
La obra de Beethoven que no sirvió para nada
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

18 Dic 2020 - 19:01

El 16 de diciembre de 2020 se cumplieron -en silencio por causa de la pandemia mundial de coronavirus- los 250 años del nacimiento en Bonn del gran compositor alemán Ludwig van Beethoven, autor de nueve sinfonías, decenas de sonatas para piano, una ópera, varios conciertos para piano y uno para violín y orquesta.

El músico inmortalizó su Novena Sinfonía, pero escribió una obra que, según el historiador y biógrafo Emil Ludwig, “no sirvió para nada”. Se trata de ‘La victoria de Wellington’ o ‘La batalla de Vitoria’, compuesta en 1813 para conmemorar el triunfo de las tropas británicas (también españolas y portuguesas) sobre el ejército de Napoleón.

Como es muy conocido, Beethoven tenía un especial aprecio por Napoleón y por esa razón dedicó al francés una de sus mejores sinfonías, la tercera, conocida como ‘Heroica’, pero poco después, cuando el general se declaró emperador del mundo, anuló la gentileza.

En su biografía ‘Beethoven, vida de un conquistador’, Ludwig afirma que el músico alemán “solo una vez escribió una obra que no servía para nada” y, sin embargo, fue muy conmemorada en Inglaterra y también en Viena, donde fue presentada con la presencia de músicos importantes de la época, de príncipes y de dos reyes.

La primera edición de la biografía la escribió en 1952 y ahí Emil Ludwig afirma que la obra musical no se encuentra en ningún programa de concierto, ni nadie la considera, incluso su nombre original ‘Triunfo de Wellington en Vitoria’ es solo conocido por los entendidos.

Asegura que Beethoven, “con toda frialdad y sagaz cálculo” revistió su talento de patriotismo en el momento de la caída de Napoleón y “magnificó una victoria que le era indiferente”.

Y anticipa una conclusión, con la cual se puede coincidir o no. También conocida como la ‘Sinfonía de la batalla’, que representa la derrota de Napoleón, fue rápidamente olvidada y, al contrario, la Heroica, que significa la victoria napoleónica, continúa viviendo porque marcó el inicio del romanticismo.

La obra, catalogada como la número 91, es de un contenido marcial. Originalmente fue diseñada por su amigo Johann Nepomuk Mälzel, que en la época le diseñaba al músico los audífonos en forma de corneta acústica para ayudarle a oír, ya que entonces la sordera se le había agudizado.

Mälzel diseñaba también máquinas de música e inventó el metrónomo, un aparato que medía con exactitud el ritmo de las interpretaciones musicales. Los problemas entre los amigos comenzaron de manera simultánea al éxito porque el inventor reclamaba ser el autor, pero Beethoven la había corregido, musicalmente hablando.

Los críticos más exigentes de la época la calificaban de mediocre. Beethoven introdujo un par de temas populares: Rule Britannia y God save the King. La obra fue estrenada en el Congreso de Viena, dirigida por Beethoven, y entre los músicos de la orquesta estaban Salieri, Spohr, Hummel y Meyerbeer.

El biógrafo dice que con esta obra “al fin se hacía comprensible el abstruso Beethoven”. Tambores, caballos y marchas eran cosa que podía entender todo el mundo tan bien como más tarde entenderían las ‘Walkirias’, de Richard Wagner.

Para el músico alemán fue también una oportunidad para ser más conocido en Inglaterra, donde su compatriota Georg Frederich Händel había cosechado grandes triunfos y mucha admiración.

A un amigo le escribe para contarle que “tengo siempre que garrapatear mucho a causa del dinero que necesito para mantenerme mientras hago la obra grande”.

No lo dice Ludwig, pero seguro se refería a la Novena Sinfonía porque en 1812 ya había estrenado la Octava sinfonía. Le fue tan bien en los conciertos que por primera vez en su vida -reitera el biógrafo- logró ahorros que colocó en acciones bancarias.

Además de ‘La batalla o victoria de Wellington’, existen otras obras que conmemoran una batalla militar, entre ellas la conocida ‘Obertura 1812’ de Tchaikovsky y ‘La batalla de los hunos’, de Franz Liszt.

En este link podrá apreciar o criticar la interpretación de la Banda Sinfónica de la Guardia Real:

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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