Contrapunto
Olivier Messiaen, una figura musicalmente diferente a todas
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

12 Feb 2021 - 19:03

Por primera vez un artículo sobre música comenzará por el final, ahí el oyente, o quien lea este texto, accederá a un enlace en el cual podrá apreciar, o sorprenderse, con su contenido.

Lo único bien conocido del video es el director musical venezolano Gustavo Dudamel, lo poco habitual será observar instrumentos difíciles de encontrar en una orquesta sinfónica.

Van a ver en acción campanas tubulares, un xilofón, vibráfono, glockenspiel con teclado y también enmallado, triángulo, el martilleo agudo y constante de un piano y podría sorprenderse con una mujer sentada frente a un extraño teclado, mucho más pequeño que un piano, y en uno de sus dedos un anillo que está unido a unas cuerdas.

Un ensamblaje increíble, una gran concentración del director para avanzar con la obra que tiene 10 movimientos y, sobre todo, un gran trabajo del director de cámaras para no perder los primeros y los primerísimos planos de los músicos y de sus instrumentos.

Entonces adelantemos el nombre de la sinfonía Turangalila, compuesta entre 1946 y 1948 y estrenada al año siguiente por un entonces joven director estadounidense: Leonard Bernstein (1918-1990).

Tal vez algunos melómanos conocieron que Bernstein dirigió la Filarmónica de Nueva York que, en mayo de 1958, se presentó en el Teatro Bolívar de Quito.   

Hoy vamos a hablar de un compositor francés que, a modo de anécdota, y tal como ocurrió con muchos de sus contemporáneos, fue enviado por los nazis a un campo de concentración durante un par de años, pero nunca dejó de tocar música, de escribir partituras de innovar y de ser considerado un referente francés, como fueron Ravel y Debussy.

Por eso a Olivier Messiaen (1908-1992) no se lo puede encasillar en cualquiera de los géneros musicales conocidos, porque se salió de los moldes tradicionales. Aunque podemos afirmar que su música fue descriptiva que, como se sabe, se refiere a fenómenos naturales, las tormentas, el mar, los ríos, los pájaros, las estaciones (como las de Vivaldi).

El compositor francés, que también fue profesor de piano y órgano, tuvo una fuerte inspiración religiosa para crear la mayoría de sus obras. Inició un ciclo de temas relacionados con el amor (y la muerte) e inspirado en el mito germánico de Tristán e Isolda.

La idea principal que dejó plasmada, a través de la música, fue su fe católica y algunas de sus obras intentaron iluminar verdades teológicas y todo lo que está en la naturaleza, escribió alguna vez Messiaen.

“Por elección amo a los pájaros y he investigado sus cantos en forma particular”, dijo el músico que, además, estudió ornitología.

Turangalila es una palabra de origen sánscrito que combina ‘lila’ (amor) y ‘turanga’ (el tiempo que corre). La principal novedad de esta obra es que, además de la fuerte presencia instrumental de las maderas y de la percusión, aparece el extraño instrumento denominado ondas Martenot, que la mujer del video sostiene entre sus dedos.

Turangalila es una palabra de origen sánscrito que combina ‘lila’ (amor) y ‘turanga’ (el tiempo que corre).

El instrumento es electrónico (otra originalidad de Messiaen para incorporarlo a su repertorio) y fue inventado por el compositor, chelista e ingeniero francés Maurice Martenot en 1928. El instrumento fue considerado como el primer sintetizador incorporado a la música.

Martenot fue telegrafista durante la Primera Guerra Mundial y, según los biógrafos, quedó fascinado por las señales eléctricas hasta que inventó el instrumento que consta de un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia, cuyas ondas son generadas con un anillo que se usa en la mano derecha.

Es un instrumento monofónico, no produce notas simultáneas, y ha sido utilizado en bandas de sonido de cine, particularmente en una de las grandes producciones como fue el filme británico Lawrence de Arabia, con la participación de Peter O’Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn.

Otro músico que compuso para ondas Martenot fue Pierre Boulez, considerado por los musicólogos un discípulo de Messiaen. El final de Turangalila es apoteósico y es la mejor constatación de que en el escenario hay por lo menos 100 músicos, que es otra de las genialidades del músico francés.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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