Contrapunto
Una ópera sobre Atahualpa incluye al himno de Perú
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

16 Jul 2021 - 19:03

El primero de los cuatro actos comienza con el momento dramático cuando el emperador Inca Atahualpa recibe en sus manos la Biblia que le entregara Vicente de Valverde, el sacerdote que acompañaba a Francisco Pizarro en la conquista de Cajamarca.

La historia señala que el sucesor de Huayna Cápac arrojó al suelo el libro, un episodio que fue entendido como rebeldía y que lo condenó a morir, pese a que había pagado con oro, plata y joyas todo lo que le habían pedido los colonizadores para liberarlo.

El italiano Carlo Enrico Pasta (1817-1898) vivió en Perú en la segunda mitad del siglo XIX y se sorprendió por la personalidad del cacique nacido en Caranqui y, por eso, escribió una ópera que permaneció guardada más de un siglo.

Una de las características que más destacan en esa obra lírica es que al cierre del último acto un coro canta una de las estrofas del himno peruano, compuesto por Bernardo Alzedo y José de la Torre Ugarte, que resulta conmovedor por su fuerza vocal.

Cada país trata de tener una o varias óperas y Perú se destaca por ‘Atahualpa’, compuesta en 1875 por Pasta, autor de la ópera titulada ‘Garibaldi’ y otra conocida como ‘El loco de la guardilla’, además de una marcha fúnebre y varias zarzuelas.

El libreto de la obra lo escribió Antonio Ghislanzoni, uno de los principales libretistas del siglo XIX que, además, escribió la letra para la ópera ‘Aída’ de Giuseppe Verdi y la segunda versión de ‘La forza del destino’, del mismo compositor italiano.

La obra se acerca bastante a la historia real, por ejemplo la resistencia de los incas a la colonización y a la evangelización. También aborda el amor entre uno de los conquistadores, Hernando de Soto, y Cora, la sobrina de Atahualpa.

Otro de los argumentos de la obra es la guerra civil entre los aborígenes liderados por Atahualpa y los que seguían a Huáscar, el otro hijo de Huayna Cápac, nacido en Cusco, la sede principal del imperio incásico.

Nadie sabe por qué la obra permaneció tanto tiempo sin ser interpretada, algo que recién sucedió en 2013 con músicos peruanos y solistas italianos en un teatro de Lima.

Atahualpa era el monarca más importante de toda la región, que los españoles denominaban Nuevo Mundo, en tanto que Francisco Pizarro representaba al rey Carlos V. El encuentro entre estos dos personajes ocurrió en Cajamarca el 16 de noviembre de 1532, de acuerdo con los historiadores.

Las crónicas de la época detallan que Atahualpa miró el libro y no se deslumbró, lo arrojó a una distancia de cinco o seis pasos. Y ese es también el comienzo de la ópera de Carlo Enrico Pasta.

Un gran compositor ecuatoriano, Luis Humberto Salgado (1903-1977), también contribuyó a la música operística con ‘Eunice’, inspirada en la novela ‘Quo Vadis’. Y hay que destacar que fue estrenada en julio de 2018 por la Orquesta Sinfónica de Cuenca.

Salgado, autor de varias sinfonías y obras orquestales, es considerado el principal músico ecuatoriano. Compuso una suite que lleva el nombre de ‘Atahualpa o el ocaso de un Imperio’.   

También escribió la ópera ‘Cumandá, ‘Escenas del Corpus’ y ‘El Centurión’, que prosigue a ‘Eunice’ y compuso música ecuatoriana. Todas sus obras han estado presentes en el repertorio musical de las orquestas nacionales.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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