En sus Marcas, Listos, Fuego

El pacto

Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

14 Dic 2021 - 19:03

Los pactos, que atentan contra mi sistema personal de creencias, no me molestan, me joden profundamente.

Sobre todo, cuando se trata de pactos políticos, donde seres minúsculos sin poder, con poder se sienten mayúsculos para transar sobre la institucionalidad de un país.

Y hoy me preguntaba: ¿existe algo que nos debería joder a todos más que un pacto político? Sí, definitivamente sí: la proyección y el deseo casi erótico que tienen las hordas por refundar Schutzstaffel, la NKVD o la Stasi.

¿Dónde se percibe ese aroma instintivo a arbitrariedad y salvajismo? En dibujar como un pacto el acceso a un régimen legal de ‘prelibertad’ de aquel a quien los mini Hitlers convierten en una especie inferior.

Y no exagero. Les explico: casi todos los ordenamientos jurídicos del mundo son lo que son hoy tras superar sistemas procesales sanguinarios, que condenaban por cargas de ADN, por colores de piel, por capacidad adquisitiva, por nacionalidad, por inclinación sexual, etcétera.

Sí, la historia del Derecho es un largo camino donde su mayor triunfo ha sido superar la discriminación legislada por el propio Derecho.

La idea de un Derecho moderno es la igualdad, es decir, que el Derecho (la norma) es general y se aplica a todos por igual, tanto para beneficiarnos (todos tenemos derecho a la defensa) como para perjudicarnos (Si A y B cometen el mismo delito, A y B deben sufrir la misma consecuencia sin importar el apellido de A o de B).

Entiendo que los que leen poco desconocen, por completo, la historia de violencia y virulencia de la humanidad y de cómo los sistemas jurídicos la han secundado.

Claro que el Régimen Nazi tuvo grandes juristas que diseñaron un sistema que permitió discriminar. Pero claro que el comunismo de Stalin promulgó una constitución represora.

En ese sistema global de igualdad, cuando un condenado cumple la pena que le fue impuesta, sale en libertad, pero además, el occidente moderno creó figuras de regímenes penitenciarios.

En Ecuador, copy-paste del primer mundo, tenemos un sistema ‘progresivo’, dividido en tres regímenes de rehabilitación social: cerrado, semiabierto y abierto.

Todo ser humano (del reino animalia, de la clase mammalia, del orden primate, de la familia hominidae, del género homo y de la especie sapiens) que haya sido condenado por un delito que no esté en el listado del Art. 698 del COIP, al cumplir el 60% de la pena privativa de libertad podrá continuar, con ‘medidas de control’, el cumplimiento de la pena en ‘semi-libertad’.

Si ese ser humano es su enemigo, es Jorge Glas, es Ricardo Rivera, es usted o soy yo, y cumple con los requisitos de ley, puede acceder al sistema semiabierto, y el juez al que se le solicita y comprueba el cumplimiento de los requisitos taxativos, no puede aceptar el pedido, debe aceptar el pedido.

Y si Ricardo Rivera cumple los requisitos, lo correcto, lo igualitario, es que se le conceda el sistema progresivo conforme está diseñado normativamente. ¿Y si no cumple? Entonces se le deberá dar el mismo trato que a todos lo que no cumplen: no se le aplica este beneficio.

Y sí, yo también le vi contando billetes. Y sí, yo también estoy convencido de su culpabilidad. Y sí, la justicia confirmó que se asoció ilícitamente para cometer actos de corrupción y yo le creo a la justicia porque yo vi su juzgamiento.

Y sí, yo jamás me otorgaría la categoría de dictatorzuelo de cuarta y ni me atrevería a sostener que él no tiene ese derecho porque él es él. A mí, en lo personal, me daría repulsión de mí mismo el exigir un sistema legal aplicable para unos y no para otros.

Recuerden, la fórmula de la justicia es: ante la condición A, entonces B. Entonces, si se cumple la condición C, no B. Pero si se cumple para 10 personas la condición A, entonces para todos ellos B.

Por eso les digo: si el gobierno pactó el régimen semiabierto de Rivera para conseguir la aprobación de su ley tributaria, entonces los de la contraparte son unos cuadrúpedos que se dejaron vender gato por liebre.

Algo así como decirles: “yo te garantizo que mañana será otro día y tú, a cambio, me das tu auto”.

Pero si hay seres humanos que nos apestan, pero se les aplica correctamente el Derecho y a eso lo denominamos ‘pacto’ no es porque haya pactos, sino porque ustedes, sueltos de dedos, sacan a la luz sus más bajos instintos, que gritan que los monstruos son ustedes y no ellos.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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