Economía y Desarrollo
Cómo medir el papel del Estado ante la enfermedad Covid-19
Andrés Mideros

Andrés Mideros

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

27 May - 19:00

La discusión sobre el rol del Estado en la economía es parte fundamental de la búsqueda del desarrollo.

Por fuera de visiones dogmáticas y extremistas, el Estado (como representante de la sociedad) participa de las actividades económicas brindando seguridad física y jurídica, así como en la búsqueda de eficiencia (solucionar fallas del mercado, y estabilizar ciclos) y dar equidad (redistribuir).

Como lo plantea el economista Raghuram Rajan en su artículo Which Post-Pandemic Government, la pandemia de Covid-19 renueva la pregunta sobre el tamaño adecuado del Estado tanto para la emergencia, como para el futuro.

La acción ante una pandemia es un bien público (no rivaliza y no excluye), genera externalidades (la acción o inacción de una persona afecta a las demás) y requiere de altos niveles de coordinación (nos interrelaciona y no puede atenderse independientemente). Es así como nadie ha discutido la importancia de que el Estado intervenga.

¿En qué medida lo ha hecho?

Un reciente estudio de la Universidad de Columbia, difundido por la BBC y llamado Coronavirus: los 10 países que más han gastado en enfrentar la pandemia, da cuenta de los paquetes fiscales implementados por 168 países para atender la pandemia, que han actuado según se ha priorizado la asignación de nuevos recursos para salvar vidas y prevenir contagios.

El monto global alcanza, de acuerdo con este estudio, un promedio del 3,7% del PIB mundial. Sin embargo, se evidencia una amplia heterogeneidad, que va desde el 21% del PIB en el caso de Japón, hasta 0% del PIB en Nicaragua.

En América Latina el promedio es del 2,4% del PIB. El país que registra un mayor esfuerzo es Perú con 9% del PIB. Por su parte, Ecuador registra un valor inferior al 1% del PIB.

Sin embargo, se debe anotar que la intervención del Estado, además de por su cantidad, se debe evaluar por su calidad, en cuanto a indicadores de salud y respuesta.

Los dos factores (cantidad y calidad) además dependen no solo de la decisión actual, sino de condiciones previas tanto fiscales como institucionales (de coordinación y gestión, entre otras).

Como lo señalan Mariana Mazzucato y Giulio Quaggiotto en The big failure of small Government, los países que tuvieron mayores dificultades para responder a la emergencia, en términos de cantidad y calidad, son los apostaban por agendas de recorte, austeridad y privatización, tanto de forma previa como durante la emergencia.

Estas diferencias nos dejan lecciones para pensar el mundo post-Covid-19. Es un llamado a hacer a un lado dogmas tanto de ‘reducción del Estado’ como de ‘centralización’, y empezar a hablar de la calidad, de un mejor Estado, y de las prioridades, de un Estado de bienestar.

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