Leyenda Urbana
La peor semana de Andrés Arauz. Y de Correa también
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

15 Mar 2021 - 19:02

Con talante maquiavélico, los estrategas de Andrés Arauz han pretendido, para comenzar la segunda vuelta, fabricar un relato para convencer a los ecuatorianos de que su candidato no es políticamente dependiente ni parecido a Rafael Correa. También habrían tratado de apartar al expresidente de la campaña.

El intento de desdoblamiento político es atrevido porque, para arrancar la contienda, junto a Arauz pusieron a Correa, aunque sea en holograma.

Y el candidato recorrió el país con una enorme figura de Correa a cuestas, a riesgo de empequeñecer la suya propia por la diferencia de estatura, a pesar de que solo era un cartón.

La experiencia de más de 10 años forjando mentiras y fabricando verdades les ha dotado a los publicistas de insólitas destrezas, pero no suficientes cuando tienen que encarar sus dobleces. 

Les dio resultado que, tras la victoria de la primera vuelta, Arauz volara a Estados Unidos a reunirse con funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), en Washington, lo que fue interpretado como un inesperado giro al tratarse de un organismo del que el expresidente Correa abjuraba, pero con el cual Ecuador tiene acuerdos firmados.

Tras esa promocionada visita, los mensajes de la supuesta independencia de Arauz se incrementaron, aun cuando resultaban poco creíbles, sobre todo para quienes conocen la esencia política de su mentor, quien no iba a permitir ceder la tarima, así sea por pura estrategia. Pero lo hicieron.

En un inesperado giro conceptual, en una entrevista en Guayaquil, Arauz dijo que “el odio ya pasó de moda”. Y que hay que superar las viejas rencillas. 

“El odio ya pasó de moda”.

La frase tuvo tantos likes y comentarios que hasta Correa cayó en la tentación de replicarla y la posteó, sin agregar nada.

Los estrategas se habrán convencido de que su plan funcionaba y que el nuevo relato se imponía.

Por eso, Arauz siguió con su agenda recorriendo el país, reuniéndose con el cuerpo diplomático, los alcaldes y más.

Pero en la insondable conducta humana ocurren cosas explicables solo desde la psicología. 

Quienes conocen el temperamento de Correa siempre esperan algo malo, pero él acaba haciendo algo peor.

Cuando la campaña había, aparentemente, armonizado su nueva postura, un misil en forma de tuit puesto por Correa destruyó el andamiaje que estaban levantado para posicionar a Arauz como autónomo del expresidente sentenciado y prófugo. 

Un misil en forma de tuit puesto por Correa destruyó el andamiaje.

“Aquí están muchos de los cómplices de Moreno. Son todos los que están, pero no están todos los que son. ¡Prohibido olvidar!” Escribió en Twitter replicando un antiguo video que promovía la consulta popular de 2018, convocada por el Presidente de la República, y que obtuviera enorme apoyo en las urnas.

Rafael Lugo, Pamela Troya, Antonella Calle, Prisca Bustamante, Fernando Villavicencio, Carla Heredia, Boris Cornejo, Hernán Pérez Loose, Enrique Ayala Mora, Silvia Buendía, León Roldós, Andrea Rendón, Margarita Carranco, Milton Luna, Rosario Utreras, Verónica Acosta, Andrés Crespo y Dolores Padilla, figuras nacionales ampliamente conocidas, llamaban a votar a favor de la consulta. Correa les atacó.

Unos más, otros menos, todos recibieron apoyo y solidaridad de amplísimos sectores. El tema copó Twitter. Pero faltaba más.

De la bendita hemeroteca saltó un video que habrá aturdido al propio Correa, que debió arrepentirse haber removido las aguas pasadas de la consulta popular.

Jimmy Jairala, gerente propietario de Centro Democrático (CD), el movimiento que hoy auspicia la candidatura correísta de Arauz, hace propaganda a favor de la consulta de Lenín Moreno. Pedía votar “siete veces sí”. 

Los comentarios contra Correa fueron una suerte de ajuste de cuentas. “Jairala cómplice de Moreno”, escribieron, con sorna.

Pero Correa se supera a sí mismo. En las últimas horas, sacó de la cárcel a su exvicepresidente Jorge Glas para meterle en la campaña. Y Glas se lanza contra Lasso, el enemigo a vencer, hoy. 

Se trata de un viejo video, pero a Correa le da igual con tal de atacar a su mayor opositor electoral. 

El odio al igual que el veneno es letal. Echando mano de una foto de la detención de la expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, Correa escribió: “Todo era cuestión de tiempo… Pronto les tocará el turno a los sinvergüenzas de aquí…”.

El sentenciado de Bélgica ya ha mencionado al propio presidente Moreno, a algunas autoridades de control, ministros, empresarios y periodistas, como sus futuras víctimas.

Pretender sacar a Correa de la campaña es querer contener un río crecido. Imposible.

En el relato, hay un cabo suelto: ¿Con qué intención filtraron la foto de un taller en México en la que junto a Correa y Arauz constan algunos exfuncionarios prófugos, otros autoexiliados y un par de candidatos a la Asamblea? ¿A quién quieren recordar quién tiene el control?

Los estrategas intentarán blindar a Arauz de la imagen del expresidente, sus intereses y amenazas; no lo lograrán.

Arauz es Correa. Se ratificó la semana pasada. La peor para Arauz. Y para Correa también.

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