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¿Qué personaje de la COP26 es usted: activista, delegado o greenwasher?
Lourdes Hernández Vásconez

Lourdes Hernández Vásconez

Comunicadora, escritora y periodista. Corredora de maratón y ultramaratón. Autora del libro La Cinta Invisible, 5 Hábitos para Romperla.

Actualizada:

5 Nov 2021 - 19:00

“La explosión de Chernobyl fue un error humano, dice Sir David Attenborough, naturalista, escritor, cineasta. Y 35 años después siguen las consecuencias de esa monstruosidad”.

Y añade que “destruir la biodiversidad de la Tierra es un error humano mayor que Chernobyl”.

La COP26, Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mantiene a 120 jefes de estado reunidos en Glasgow, y a otros protagonistas atentos alrededor del mundo.

¿A qué grupo pertenece?

Están los de Rebelión Extinción, con un activismo potente: personas representando animales, bañados en pintura roja; zombies caminando con velas; mujeres infiltradas en los desfiles de moda con rótulos de “no hay moda en un planeta muerto”.

Sus mensajes van contra el ‘greenwashing’ o hacerse los ecológicos, contra el hiperconsumo y la hiperproducción, contra las granjas industriales de carne, la pesca excesiva, los vuelos privados, la contaminación de agua y aire. Protestan contra el sistema actual.

Está Nina Gualinga, una ecuatoriana de Mujeres Amazónicas, quien emprendió la lucha por la protección de la selva cuando una petrolera invadió su comunidad. Era una niña entonces.

Su tesis es “dejar los combustibles fósiles como el petróleo bajo tierra y hacer una transición justa hacia las energías renovables y una economía que respete la vida y la selva viviente”.

También está la activista sueca Greta Thunberg, apostada en las afueras de la COP con un solo mensaje para los líderes mundiales: bla, bla, bla.

Elizabeth Wathuti, de Kenya, reportó en la COP26 que en su país “no hay comida para dos millones de personas porque no ha llovido en dos años”.

El presidente de Palau, una isla en el Pacífico, urge a los líderes a actuar hoy. “Mejor bombardeen nuestras islas, exclama. Estamos ahogándonos y dependemos de su salvavidas”.  

Mientras tanto, una chica habla a la cámara: “no debemos preguntarnos qué hacer, sino hacer lo que podamos”.

Están quienes viven alejados de lo natural. Ven un bicho y lo matan, ponen insecticida si hay moscos, no quieren árboles a su alrededor porque las hojas ensucian, compran lo extranjero o contaminante, aunque provoque un fuerte impacto ambiental.

“La naturaleza es nuestra principal aliada y nuestra mayor inspiración. Donde se la restaura, se recaptura carbono, lo que nos permite recuperar el balance del planeta”, dice Sir David.

Denuncia la destrucción del bosque tropical para sembrar soja, palma, hierba. Él mismo hizo una donación para proteger la reserva Buenaventura en Ecuador.

Están los líderes mundiales. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, impactó con su mensaje: basta de brutalizar la biodiversidad, de tratar a la naturaleza como un excusado. Fallar no es una opción, es una sentencia de muerte. Y citó a Greta Thunberg: “que las decisiones que tomemos no sean bla, bla, bla”.

Unos 400 jets privados llevaron a los participantes hasta Glasgow. Dicen que hubo tráfico aéreo para aterrizar. ¿Cuánto CO2 quedó en el aire?

Guillermo Lasso, presidente de Ecuador, llegó en un vuelo comercial con la propuesta de ampliar la reserva marina de Galápagos para proteger a tiburones, ballenas, lobos marinos, tortugas, mantarrayas, que migran cada año hasta la isla Cocos de Costa Rica.

Los recursos se obtendrán de donantes y del canje de deuda. Se unen a Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica.

El resto de participantes del COP26 somos ustedes y yo.

¿Qué hacer para que nuestros hijos y nietos vivan en un mundo con aire y agua puros?

Verificar que lo que comemos sea local y sin químicos, comer menos carne, menos consumo, menos auto, evitar el plástico, sembrar árboles, clasificar la basura.

Exigir a los gobernantes que nos obliguen a cuidar nuestro planeta. Pedir la protección del Yasuní, del Chocó Andino, de la Amazonía entera.

La ‘Rebelión de uno’ es un acto de desobediencia civil solitario y pacífico, que tiene impacto por su misma vulnerabilidad.

Esta semana, en un mismo día y hora, jóvenes y adultos en todo el mundo se ubicaron en media calle con el rótulo: “me aterra la idea de ser refugiado climático”. Felipe, de Ecuador, también se plantó en una avenida con ese mensaje.

Una profesora bloqueó una avenida en Sydney, Australia. “No podemos crecer sin límites en un planeta limitado”, repetía con un altavoz.

Dos niños en un puente de Nueva York exhibieron la pancarta “La humanidad está fallando”.

Sir David Attenborough presentó en el COP26 un ultimátum:

“Si trabajando por separado hemos sido tan poderosos como para desestabilizar nuestro planeta, trabajando juntos seremos suficientemente poderosos para salvarlo. Es una esperanza desesperada”.

Borneo acabó con su bosque nativo y sus especies, para producir palma, madera y papel. Hoy es fuente de CO2 por los incendios. Borneo era vida, ahora es muerte. 

Es el epitafio de cada uno de nosotros. 

“¡Si no eres parte de la solución eres parte de la polución!”, gritan los jóvenes afuera de la CPO26.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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Susana Cárdenas Miño
6 noviembre, 2021 07:25

Excelente artículo. El lema debe ser “yo soy parte de la solucion”. Siembro árboles y no consumo contaminantes.