Análisis Económico
Proforma 2020: asistencialismo en lugar de reactivación
Francisco Briones

Francisco Briones

Especialista en análisis del entorno macroeconómico, políticas públicas y comunicación. Máster en Economía por la University of Manchester. Consultor asociado de Inteligencia Empresarial, firma consultora de estudios económicos, estrategias de comunicación e investigación económica y de mercado.

Actualizada:

6 Nov - 15:52

La Proforma del Presupuesto General del Estado para 2020 es de USD 35.498 millones. Implica un déficit fiscal de USD 3.384 millones, que sumados a los USD 5.569 millones necesarios para pagar deudas, resultan en una necesidad financiera de USD 8.952 para este año. Varios comentarios al respecto.

Como siempre, lo primero que hay que tener en cuenta es que estos son valores referenciales. Nunca se cumplen. Peor aún, siempre se superan. Para este año, por ejemplo, el déficit se presupuestó en USD 3.637 millones, pero posiblemente ronde los USD 4.000 millones.

Sin embargo, la Proforma para 2020 cuenta con la ventaja que no considera los nuevos ingresos que generaría la reforma tributaria.

Veamos ahora las mañitas en la Proforma. La nueva práctica para aumentar los ingresos en los últimos años ha sido la famosa monetización de activos. En la Proforma 2020 este valor se ha incluido en la línea de “tasas y contribuciones”. Es decir, planean utilizar el dinero de las ventas o concesiones para sostener, principalmente, el gasto corriente del Estado.

Y no solo eso. Es un problema porque no se ha concretado nada en varios años por dificultades legales, políticas y
de modelo de negocio. Y si no lo logra en 2020, el Presupuesto tendría de entrada unos USD 2.000 millones más de déficit que deberán ser cubiertos por deuda.

Seguimos con las ventas anticipadas de petróleo. A pesar de que ha sido un ingreso regular para el Estado desde 2009 (excepto 2012 y 2010), no se ha registrado dentro de los ingresos para 2020. Este año, por ejemplo, han ingresado USD 445 millones por preventas petroleras.

Si hablamos de los egresos por este mismo concepto, hasta octubre se pagaron USD 914 millones. Y aunque en los últimos 11 años siempre ha habido este pago de obligaciones, para 2020 solo se ha presupuestado USD 206 millones. Desde 2013 no se ven cifras tan bajas. Con esta estrategia se subestiman los requerimientos de financiamiento.

Lo mismo ocurre con los famosos “saldos disponibles” por USD 2.268 millones. Si hay crisis de liquidez y recursos en el Estado ¿cómo esperan que al final del año les quede tanto dinero disponible? Este año esperan que les queden USD 500 millones, pero llevan cero. Con este rubro también se subestiman las necesidades de financiamiento.

Por el lado de los ingresos tributarios, la Proforma refleja una reducción del 6%. Pero se debe a que este año no se logrará lo presupuestado. El año pasado la Proforma contempló un crecimiento de la economía de 1,4%, es decir, 10 veces más de lo que efectivamente se logrará (0,1%). De hecho, el valor proyectado de ingresos tributarios para 2020 sería muy similar a la recaudación de este año.

A pesar de que esta vez no publicaron las estimaciones macroeconómicas completas del Banco Central en la programación cuatrianual, este rubro evidencia las expectativas gubernamentales de una economía que continuará en recesión. La Asamblea debería pedir el informe completo del Banco Central.

Pareciera ser que al fin ser verá un ajuste en el gasto público improductivo. Habrá que ver. La reducción de 5% y 10% en gastos burocráticos y de bienes y servicios podría ser difícil de cumplir. Ojalá se logre. Pero también se contraerá el gasto público productivo en obra pública. USD 230 millones menos (-27% en relación a 2019) será un golpe duro, sobre todo para el sector de la construcción que no ve cómo salir a flote.

El cumplimiento de la Proforma 2020 depende de desafíos y condiciones muy complicadas. No lograrlo implicaría que tanto el déficit como los requerimientos financieros estarían subestimados. Es decir, que el Estado necesitaría más endeudamiento del previsto para el próximo año.

Una cosa queda clara: el gobierno prevé un impacto recesivo a la economía por el ajuste fiscal. Y no se equivoca. Pero lejos de contrarrestarlo con políticas fiscales y económicas de reactivación productiva, se ha decantado por el asistencialismo (inversión social). Una solución parche, de forma y no de fondo. Y se equivoca.

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