Leyenda Urbana
¿Puede Lasso remontar y ganar a Arauz, en la segunda vuelta?
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

22 Feb 2021 - 19:03

Recién proclamados los resultados electorales, un sacudón emocional ubica al país ante un nuevo dilema: votar por Andrés Arauz, el candidato correísta del movimiento Unión por la Esperanza (UNES), o por Guillermo Lasso, de la alianza centro derechista CREO-Partido Social Cristiano.

En semejante trance, un torbellino de imágenes se sucede en la mente, y hay que recobrar la calma para prefigurar que, nunca como ahora, el país tiene que sobreponerse a los resultados de la primera vuelta, y usar la inteligencia para evitar el regreso al oscurantismo.

Tal apuesta impone una conducta superior que haga de cada voto una promesa para lograr un futuro sin ataduras, que libre al Ecuador del totalitarismo ya sufrido.

La tarea es de todos, pero en especial de quien busca la Presidencia en una campaña que es cuesta arriba, pero debe encararla.

Para comenzar, una dosis de honestidad intelectual es imprescindible para que el entorno de Lasso reconozca que en la primera vuelta casi todo lo hicieron mal. Y enmendar. Y comenzar de nuevo.

A la campaña le faltó alma, esa chispa de luz que conecta al candidato con el electorado, incluso superando las limitaciones debido a la pandemia, que han impedido el contacto directo con el pueblo y ese baño mágico de multitudes que insuflaba a quien busca apoyo popular.

Nuevos asesores y estrategas que reformulen la propuesta, delineen la idea fuerza y estructuren el mensaje, son imprescindibles. Como lo es también dejar de oír a quienes hacen apología de los dichos y ocurrencias del candidato. Y rodearse de críticos, muy críticos, que lo vean como el conductor de una Nación. No como su futuro empleador.

Una dosis de honestidad intelectual es imprescindible para que el entorno de Lasso reconozca que en la primera vuelta casi todo lo hicieron mal.

Tiene que liberarse de aquellos que, a pretexto de apoyarlo, usan las redes sociales para promocionarse ellos mismos, con mensajes descoyuntados, que desubican a la gente.

La apuesta debe ser por una campaña de excepción que culmine en una victoria épica. Una de aquellas que se recuerden y sea motivo de análisis en la Academia, pero ¿dónde están los votos?

Lasso debe comenzar moviéndose hacia el centro donde hay 1.453.906 (16%) de votos que obtuvo Xavier Hervas, de Izquierda Democrática (ID). Esos votos están llenos de contenido; son de personas que apuestan a grandes cambios, pero no al radicalismo.

Más allá de la campaña de TikTok en la que el candidato de ID escondía su celular para que no se le “extraiga el oro”, él ha sido contundente. “No podemos permitir que regrese esa izquierda corrupta y populista que representa el correísmo y el candidato Andrés Arauz”, ha dicho.

Esto y el hecho de que el creativo de su campaña es alguien a quien Correa persiguió a sol y sombra, y que la Izquierda Democrática (ID) haya desmentido haber tenido acercamientos con Arauz, son señales de inequívocas coincidencias. ¿Lasso ya les habrá contactado? 

Que Xavier Hervas tenga expectativas para 2025 y, quizá, por eso, haya dicho que no apoyará a nadie, es normal. Pero una agenda gubernamental y una parlamentaria bien estructuradas podrían disuadirlo, a sabiendas de que la apuesta mayor es evitar que arruinen al Ecuador, en caso contrario, dentro de cuatro años ya no habrá país que gobernar. 

Un 1.797.445 (19,39%) de Yaku Pérez son votos fundamentales, pero acercarse, ahora, cuando las heridas están frescas, Pachakutik habla de fraude y el candidato ha desbarrado con sus declaraciones contra Lasso, aunque luego haya ofrecido disculpas, luce, por ahora, imprudente.

La apuesta mayor es evitar que arruinen a Ecuador.

Eso sí, el reto está en lograr se entienda que el país está por encima de todos. Por lo demás, nadie duda de que Yaku Pérez jamás apoyará al candidato del correísmo que lo acosó, persiguió y encarceló. 

Buen porcentaje de su electorado es gente joven que milita en la defensa de la naturaleza, reniega de la minería que contamina las fuentes de agua, y ansía un país más equitativo, en el que se respeten las diversidades.

Mensajes directos, compromisos serios en los que se asuman, de manera honesta, esas agendas que Lasso había esquivado, resultan, hoy, fundamentales.

Nadie endosa el voto, pero evidenciar liderazgo, mostrar cercanía con la gente, transmitir una imagen de experiencia y serenidad para tiempos convulsos, más allá de las doctrinas, a sabiendas de que la salud, el trabajo, la paz, la libertad no tienen ideología, es clave.

El 1.156.795 (12%) que suman los demás candidatos también tiene que ser conquistado. Con tan variopinto electorado, el mayor leitmotiv debe ser la reconciliación del país, el reencuentro de todos, pero también el compromiso de castigar la corrupción y no permitir la impunidad.

La salud, el trabajo, la paz, la libertad no tienen ideología.

Si se asimila el valor histórico del momento, con un fuerte liderazgo moral, Lasso debería rodearse de mujeres, de indígenas, de jóvenes, de ecologistas, de empresarios y trabajadores; mostrarse empático con el dolor y el sufrimiento de la gente abocada al riesgo de contagio, empatía con la pobreza y el desempleo y presentar soluciones.

De esta manera, bien podría invitar a todos a subir a bordo del Ecuador del futuro, remontar y ganar.

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