Leyenda Urbana
A quién favorecería que Nebot no vaya en la papeleta: ¿a Lasso, a Sonnenholzner, a Cristina Reyes?
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

22 Jun - 19:01

Una suerte de acertijo político circula en Guayaquil dando cuenta del interés de la gente por saber quiénes correrán por la Presidencia en las elecciones de 2021. Alude a las alternativas de algunos candidatos que quisieran participar pero no tienen opciones; los que sí podrían y no quieren, y aquellos cuyo destino depende de lo que decidan los otros.

El inesperado interés ciudadano por el devenir político es corroborado en una encuesta que revela las nuevas percepciones ciudadanas de cara a las elecciones. 

Resulta conmovedor que a esta sociedad golpeada de manera inmisericorde por la pandemia, la corrupción desbordada y la grave crisis económica, una contienda política le haga ilusión.

La última encuesta de Click Report da cuenta que 83,44% de los consultados cree que los comicios de 2021 son importantes; y el 77,66% considera que las cosas van a mejorar con un nuevo Presidente.

La opinión de los ecuatorianos sobre el país ha mutado de manera excepcional. Por primera vez, la corrupción asoma como el principal problema con 42,34%, desplazando la crisis económica a un segundo lugar, con 30,31% y a la propia pandemia al tercero, con 15,63%.

Con esta aritmética social, desde el confinamiento, que habría aguzado la intuición de los ecuatorianos, la gente se pregunta: ¿Se atreverá el Gobierno a poner candidato presidencial? ¿Alguien se arriesgará a moverse en las aguas turbulentas de una campaña?

La respuesta a la crisis sanitaria y las denuncias de corrupción que tocan al poder parecen haber lastrado el camino electoral que María Paula Romo habría pensado recorrer. Hoy pocos apuestan a una probable candidatura suya. Hasta ciertos analistas que solían ponderar las virtudes políticas de la ministra ya no consideran su nombre.

El desgaste del oficialismo es de proporciones. Si bien la encuestadora no ha difundido la cifra, los números podrían asimilarse al 85,16% con que se califica de mala la situación del país. 

No se necesita clarividencia para anticipar que la campaña electoral será para el morenismo un momento de grave tensión. Sobrevivir será un desafío; un albur. 

Quien no entienda la política que no se arriesgue a entrar en ella. Suena a contradicción pero el dique de contención a la impopularidad oficial podría ser Otto Sonnenholzner, el mismo al que quitaron la vocería del COE y al que pidieron morigerar su exposición mediática, que le significó puntos altos de popularidad, pero también duras críticas por usar la crisis sanitaria y el dolor de la gente para promocionarse, en una falaz acción reñida con la ética pública.

¡Pero qué va! Maquiavelo sigue vigente. Una pronta retirada del Gobierno para evitar que el desprestigio le alcance, podría beneficiarlo, mientras que para Lenín Moreno ese nombre se convertiría en la única ficha de una riesgosa apuesta porque aquel a quien un día escogió como vicepresidente le cubra las espaldas. 

El acertijo de Guayaquil se refiere a las candidaturas (no están todas) y las vicisitudes políticas que afrontan: unas por falta de partido, otras porque las cifras les son esquivas o porque no desean participar y alguna porque la ley se lo impide. Es ingenioso y dice así:

-Candidatos que pueden ir y van: Guillermo Lasso, Lucio Gutiérrez, Gustavo Larrea. 

-Candidatos que pueden ir y tienen dudas de ir: María Paula Romo. 

-Candidatos que pueden ir y no quieren ir: Jaime Nebot. 

-Candidatos que quieren ir y no pueden ir: Rafael Correa. 

-Candidatos que quieren ir y no saben cómo ir: Otto Sonnenholzner, Andrés Páez, Oscar Brito, Fernando Balda. 

-Candidatos que quieren ir y esperan que decidan por ellos: Cristina Reyes, Henry Kronfle, Marcela Aguiñaga, Leonardo Orlando, Carlos Rabascal, Jimmy Jairala.

El enigma de María Paula Romo y Otto Sonnenholzner estaría resuelto. Va Otto. Y si Jaime Nebot, que en la última encuesta de Clik Report tiene la cifra más alta de intención de voto, desiste, ¿a quién favorecería su ausencia en la papeleta? 

A priori se podría decir que a Guillermo Lasso quien correrá por tercera vez por la Presidencia, tiene un camino recorrido y el electorado socialcristiano del Guayas lo percibiría como más afín a sus posturas. 

Pero también podría ser Otto Sonnenholzner quien, por primera vez, estaría en una lid electoral y la gente tiende a inclinarse por lo nuevo. De hecho, los seguidores de Lasso así lo perciben y cargan las tintas contra el vicepresidente-candidato. 

Pero hay alguien más. La mayor beneficiaria de una negativa de Jaime Nebot, a no dudarlo, sería Cristina Reyes, asambleísta socialcristiana, quien no habría calculado que, a sus 39 años, podría estar en la papelera presidencial en los comicios de 2021. ¿Este sería el escenario? ¿Qué cree usted?

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