Leyenda Urbana
Quito, víctima de una justicia corrompida y de políticos mañosos
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

2 Ago 2021 - 19:06

Toda la indignación represada durante meses de zozobra y vergüenza por las acciones de un alcalde engrilletado, que abochorna a la capital de Ecuador, se derramó en las redes sociales, tras conocerse que el removido funcionario, había regresado al Municipio, el viernes último.

El umbral de tolerancia fue rebasado, porque el clamor de la gente por conseguir justicia para la ciudad agredida, ha sido desoído, una vez más, de manera infame, por jueces venales que no cesan en humillarla y escarnecerla.

El fin de semana, algunas personas se movilizaron en caravanas, dejando sentir su indignación. Es apenas el comienzo, porque los quiteños ya no aguantan más. Pero falta coraje y determinación para que su voz repercuta.

Que los jueces Raúl Mariño y Cenia Vera, de la Corte Provincial de Justicia, hayan fallado en favor de Jorge Yunda y en contra del Concejo Municipal, ha sido el golpe de gracia moral contra la capital.

Y que el pronunciamiento por el cual le “devuelven” la Alcaldía, desconozca el proceso de remoción y la decisión del Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que ratificó su validez, comprueba que la metida de la mano a la Justicia, por parte del correísmo, la descompuso, hasta casi aniquilarla.

¿Dónde están el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía?

El cinismo de los jueces ha escandalizado hasta los propios constitucionalistas, que hablan de que lo resuelto va más allá de lo solicitado, armando un enredo legal sin precedentes, y dejando en la indefensión a los peticionarios.

¿Quién es, hoy, el alcalde de Quito si hay dos fallos contradictorios?

Mientras no se pronuncie la Corte Constitucional (CC), la Alcaldía del Distrito Metropolitano parece una moneda en el aire, que tiene al país entero con la respiración contenida, hasta saber de qué lado caerá.

Así, la democracia como sistema de gobierno es una mascarada, en la que uno de sus pilares esenciales: la Justicia, descoyunta las leyes y el Derecho.

Que los jueces hayan citado la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Gustavo Petro (exalcalde de Bogotá) que no tiene relación con el caso Yunda, les pone en evidencia.

Allá fue la Procuraduría de Colombia la que actuó; acá es el Concejo de Quito, con ediles elegidos en las urnas, para legislar y fiscalizar.

Fallos como estos hacen sospechar que una confabulación no admitida se cierne sobre Quito. El propio Tribunal Contencioso Eelectoral, que dijo que en la remoción se observaron las formalidades, lo que implica que fue legal, no ha defendido su decisión.

Lo que sí está claro es que la mano siniestra del correísmo está detrás de varias acciones del Municipio del Distrito Metropolitano, y para mover los hilos de una justicia, a la que sigue manipulando, como en los años del error inexcusable, de Gustavo Jahlk.

Maquinan para retener el control de la ciudad, con la mira puesta en las elecciones de 2023. Por eso; quien estorba, es atacado.

Haber votado para remover a Yunda convirtió a la concejala Birth Vaca, de Fuerza Compromiso Social (FCS), en enemiga de sus exaliados de Alianza País (AP). Y haber sido elegida vicealcaldesa de Santiago Guarderas, en una rival a ser derrotada.

También es vox pópuli que intereses inconfesables, de todo tipo, de gentes vinculadas a empresas e instituciones, actúan como agenciosos metiches en decisiones de la Alcaldía de Quito, para provecho propio.

Todo está concertado, como la acción de acuciosos trabajadores del Municipio que desalojaron las oficinas de Santiago Guarderas, en un santiamén, apenas se supo la decisión de los jueces. Los flamantes funcionarios de la administración Guarderas solo atinaron a dimitir.

Desde Guayaquil, Abdalá Bucaram defiende a Yunda y ataca a la prensa. “¿Para qué hacemos elecciones, si dos pillos-llas le montan un proceso y se acabó?”, escribió en Twitter, el también engrilletado político.

Manejando un Maserati, Yunda solivianta a la gente aludiendo a sus orígenes; no dice que es sospechoso de corrupción por la compra de 100 mil pruebas ineficaces para detectar Covid-19, con exorbitante sobreprecio, y otros temas más. Y por las nefandas acciones de su hijo, en el Municipio.

Quito está en sus horas más oscuras. Hasta Santiago Guarderas ha mostrado que le faltan arrestos para hacer respetar la decisión de la mayoría del Concejo, que lo puso de Alcalde. Y evidenciar liderazgo.

El deterioro de la capital se palpa en sus calles destruidas, en su centro histórico abandonado, en parterres repletos de maleza; en obras gigantes como el Metro inmovilizadas pero, sobre todo, en el ánimo de la gente, por los suelos, incrédula ante ignominia.

Con asaltos y robos a toda hora y en todos los barrios, ya ni siquiera se denuncia. La desazón en su máxima expresión.

De manera providencial, el oro olímpico de Neisi Dajomes, en Tokio, llenó de alegría y orgullo al país; después hubo otra de plata, de Tamara Salazar.

Que estas victorias motiven a Quito, para desenmascarar a la justicia corrompida y arrinconar a los políticos mañosos que la agreden.

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