Economía y Desarrollo

El racismo institucional se hizo presente

Andrés Mideros Mora

Andrés Mideros Mora

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

28 Jun 2022 - 19:00

Racismo, según la RAE, es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive”.

En la Enciclopedia de la Política de Rodrigo Borja, se señala que “el racismo lleva implícita o explícitamente la idea de la superioridad global de una raza sobre las demás y, en su expresión extrema, propugna el derecho al mando social de la raza superior e incluso la exterminación de las razas tenidas como inferiores”.

El racismo institucional se da cuando la discriminación se vuelve parte de las normas sociales, constituyendo el racismo ejercido por el Estado, como sistema de dominación y poder, que impide que determinados grupos puedan alcanzar una posición de igualdad.

El paro nacional se da justamente por la expresión material del racismo institucional, que históricamente ha excluido a los pueblos y nacionalidades indígenas de la toma de decisiones, generando una situación de empobrecimiento y manteniendo la estructura social e institucional colonial.

Es así como, el porcentaje de personas autoidentificadas como indígenas en situación de pobreza por ingresos en 2019 fue de 55,2% y en 2021 llegó al 59,1%; y en términos multidimensionales, que miden la pobreza estructural, esta fue de 77,7% en 2019 y de 78,6% en 2021.

Esta realidad es más fuerte en la primera infancia. En Ecuador, la pobreza tiene rostro de una niña indígena. El 85% se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

Durante las manifestaciones el racismo se ha hecho presente:

El Gobierno, tanto desde el Presidente de la República como desde el Ministro del Interior, ha negado en reiteradas ocasiones la representatividad de las organizaciones indígenas y sus dirigentes. Los ha amenazado e incluso detenido. Algo que no hace frente a sus adversarios políticos.

El gobierno ha mostrado el racismo institucional cuando, en acto de imposición, anuncia medidas unilaterales, sin diálogo, y señala estar atendiendo las demandas. Algo impensable frente a otros actores sociales, políticos o empresariales.

Incluso el Ministro de Gobierno, que ha sido el representante de gobierno con mayor capacidad de diálogo, expresó que los indígenas deben regresar a su “espacio natural”, negándoles de forma implícita el derecho a permanecer en las ciudades, e ignorando los procesos históricos de exclusión y expulsión territorial.

El racismo se ha hecho evidente cuándo se discute el costo fiscal de aumentar el subsidio a los combustibles, pero no se debate con la misma intensidad el costo fiscal del subsidio al Impuesto a la Renta de las sociedades o la recientemente aprobada exoneración de pago de impuesto a las herencias.

Así mismo, es racismo, cuando aparecen personas que dicen tener mejores propuestas para los indígenas que aquellas que los indígenas han planteado. Sin rubor alguno, lo que plantean es que sus ideas son mejores para los indígenas, que las que ellos plantean para sí mismos; minimizando las capacidades de pueblos y nacionalidades para saber lo que les conviene.

Finalmente, la forma más dramática de racismo de Estado, que ha puesto al país a un paso del fascismo (autoritarismo racista), se evidenció en la represión ejercida desde el gobierno, que dejó muertos entre los manifestantes; para después ver a la fuerza pública, con vehículos públicos, y gasolina pagada con recursos públicos, festejar con los “no-indígenas” en otra zona de la ciudad.

Si queremos avanzar como sociedad, es urgente declarar la erradicación del racismo como política de Estado, y tomar acciones en esta vía.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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