Contrapunto
Schubert, el vienés más libre que no escribió para nadie
Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

2 Jul 2021 - 19:03

La mayoría de músicos de los siglos XVIII y XIX escribía por encargo de un rey, de un arzobispo o de un o una mecenas; eran prolijos, ordenados, sistemáticos, tal vez con la excepción de Franz Schubert (1797-1828) que compuso en la más absoluta libertad.

Tan libre se sentía, que no solo no clasificaba por orden o fecha sus obras; algunas de sus 10 -o nueve- sinfonías ni siquiera las terminó o las partituras se le confundieron.

Los musicólogos e historiadores consideran a este genio vienés el mayor representante del romanticismo temprano, que tuvo nombres tan importantes como Ludwig van Beethoven y Carl María von Weber.

Dato histórico y curioso es que, a año seguido, se registra la muerte de estos músicos: Weber en 1826, Beethoven 1827 y Schubert en 1828. Después de ellos el número de compositores románticos aumentó considerablemente.

Schubert murió de tisis o de sífilis, otros creen que de ambas cosas; lo importante, a pesar de que solo vivió 31 años, es que dejó una enorme producción de lieder o cantos, en su mayoría inspirados en poemas de Goethe, Heine y Schiller. En total fueron 86 poetas (algunos anónimos) y compuso alrededor de 600 canciones.

El lied (palabra alemana), una forma poético-musical, fue consagrado por Schubert durante su fecunda producción y después de decidirse por la música y no por convertirse en maestro de escuela, como quería su padre.

Fue alumno de Antonio Salieri, el italiano más famoso en Viena, después de que varios profesores habían coincidido que al niño Franz había muy poco que enseñarle, conocía toda la teoría y las técnicas musicales.

Número 12 entre 14 hermanos, escribía cuando quería y no tenía obligación de terminar las obras, la mayoría de ellas ni siquiera se estrenaron mientras vivía; a lo mucho las tocaba en reuniones con sus amigos más cercanos.

Otra curiosidad fue que, en 1828, poco antes de su muerte, por primera vez Franz Schubert ofrecía un concierto en público, fue aclamado por los asistentes y elogiado por la crítica de entonces.

La numeración de sus sonatas para piano es confusa, no tienen una secuencia cronológica, igual como ocurre con las sinfonías, que fueron numeradas post mórtem por el musicólogo austríaco Otto Erich Deutsch (1883-1967).

El primer catálogo de las obras de Schubert fue publicado en 1951, por eso, tal como ocurre con Köchel (que enumeró las obras de Mozart y en vez de opus antepone la K) las obras de Schubert son catalogadas con la D de Deutsch.

También difieren en el orden de las últimas sinfonías, incluso algunos sostienen que la ‘Inconclusa’ o ‘Inacabada’ (los más osados usan el adjetivo perdida) es la número 7, pero la mayoría se inclina por el número 8.

En lo que coinciden historiadores y musicólogos es que la Sinfonía 9, conocida como ‘La grande’, escrita en 1828 poco antes de su muerte, siempre tuvo esa numeración, pero tampoco la escribió completa.

Lo certero es que las seis primeras sinfonías, que siguen la tradición de la escuela vienesa y de Joseph Haydn, fueron escritas entre 1813 y 1818. La séptima, en mi mayor, la dejó esbozada y se hicieron intentos por completarla.

En la ‘Inconclusa’ es donde los expertos señalan claramente la influencia beethoveniana en los dos únicos movimientos. El tercero, se dice, quedó esbozado y el cuarto, simplemente, no se escribió o nunca fue encontrado.

Schubert sentía una gran admiración por Beethoven, tanto que fue quien lideró con una antorcha encendida el funeral del músico de Bonn y pidió que cuando muera, algo que ocurrió un año después, su cuerpo fuera colocado al lado del autor de la famosa ‘Novena Sinfonía’.   

Además de sinfonías y sonatas, el amplio repertorio incluye oberturas, música de cámara, piano solo, piano a cuatro manos, el quinteto ‘La trucha’, impromtus, fantasías, divertimentos, tres marchas militares, obras escénicas y composiciones sacras y litúrgicas (‘Ave María’) y la romántica ‘Serenata’.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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