El Chef de la Política
Los tres escenarios de Álvaro Noboa
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

13 Dic 2020 - 19:02

Impredecible como es la política nacional, nuevamente Álvaro Noboa debe ser tomado en cuenta en la papeleta presidencial. Con ello, tres escenarios posibles se pueden delinear en función de su candidatura.

El primero, el más benévolo hacia el empresario guayaquileño, señala que su llegada restará una porción importante de votos a Guillermo Lasso, pocos a Andrés Arauz, casi nada a Yaku Pérez y algunos puntos porcentuales al resto de postulantes.

Además, un estimable grupo de indecisos se decantaría por la opción de Noboa pues la máxima de que “nadie le gana en hacer plata” podría tener un impacto específico en algunos sectores del país.

En conclusión, Arauz garantizaría su primer lugar en la primera vuelta y su acompañante sería Noboa. Lasso se vería relegado al tercer puesto, a muy poca distancia de Pérez o viceversa.

En el segundo escenario, el más moderado, Noboa captura adeptos de Lasso, pero en menor medida, mientras que en el resto de variables no hay mayor variación respecto a lo dicho en el primer escenario.

En este caso, Arauz termina primero y el segundo lugar encuentra en una disputa muy cerrada a Lasso y a Noboa. Pocos puntos porcentuales definirían cuál de los dos candidatos guayaquileños pasa a segunda vuelta. Pérez sería el cuarto pero muy cerca de los dos anteriores.

El tercer escenario, el menos favorable a Noboa, lo coloca en la cuarta ubicación. Arauz y Lasso continúan en su disputa por la segunda vuelta, Pérez crece de forma más sostenida y Noboa retira votos por un lado y otro pero sin un impacto real en la sumatoria final.

Si se consideran los dos primeros escenarios como los más probables, de allí se derivan varias conclusiones. En primer lugar, la candidatura de Noboa claramente podría modificar los resultados de la primera vuelta.

En segundo lugar, en todos los casos el mayor afectado es Lasso, pues su electorado es el que prioritariamente podría migrar hacia Noboa.

Dado que ambos creen en la economía de mercado, se definen como opuestos a los gobiernos de Rafael Correa y sus valores son profundamente conservadores, lo que resta por ver es en qué medida sus campañas pueden marcar diferencias entre sí.

En tercer lugar, quien se posiciona de mejor forma con la presencia de Noboa es Arauz pues el porcentaje de votos que le sustrae es mínimo. Al respecto, asumir que la llegada del empresario le resta un espacio importante al candidato de la Revolución Ciudadana desatiende al menos dos hechos clave.

De un lado, el voto leal a Arauz, que no debe estar en menos del 20%, precisamente por ello no va a volcarse a ningún candidato.

De otro lado, el resto del electorado que se ha definido por Arauz, pero que podría cambiar su preferencia requeriría propuestas más llamativas, pero que de ningún modo sean diametralmente opuestas a las del candidato de Rafael Correa.

A partir de lo dicho, lo que ofrece Noboa es la antípoda de lo que defiende Arauz. Noboa habla desde Estados Unidos, Arauz lo hace desde Bolivia o Argentina.

Por oposición, si la candidatura que ahora emerge fuera centrista en lo político y económico entonces sí se podría asumir que la Revolución Ciudadana tendría allí una afectación electoral de fondo. No hay que minimizar la capacidad de pensar del votante.

***

En definitiva, la llegada de Noboa a la lid electoral pone incertidumbre a un proceso en el que la segunda vuelta se encontraba prácticamente establecida. Si bien ahora Arauz pasará al ballotage con mayor diferencia de votos, la disputa por el otro espacio se tornará intensa e impredecible.

Dos candidatos, Lasso y Noboa, que en lo de fondo piensan de forma similar, deberán emplearse a fondo para capturar el voto de los sectores socioeconómicos que se sienten representados por ambas opciones.

A la par, el centro político sigue carente de representación y difícilmente dicho rasgo de la coyuntura cambiará en el corto plazo pues la candidatura de Pérez no termina de perfilarse como la opción para esa franja del electorado.

De allí que en la dirección que se perfile el votante de centro podría estar la clave para descifrar quien se enfrentará con Arauz en abril de 2021.

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