Las Frases que Hicieron Historia

¡Viva Alfaro carajo!

Enrique Ayala Mora

Enrique Ayala Mora

Doctor en Historia de la Universidad de Oxford y en Educación de la PUCE. Rector fundador y ahora profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador. Presidente del Colegio de América sede Latinoamericana.

Actualizada:

2 Abr 2022 - 19:00

Grito de los montoneros

Ningún ecuatoriano ha despertado más admiración y lealtad del pueblo como don Eloy Alfaro. Desde la década de 1860 se levantó contra el régimen conservador y se constituyó en gran caudillo de las insurrecciones de los ‘chapulos’, llamadas ‘montoneras’.

Entre 1880 y 1888 se levantaron las montoneras y luego mantuvieron acciones puntuales, provocando la movilización del ejército.

Uno de sus gritos exaltaba al líder: “¡Viva Alfaro carajo!”. Eran campesinos, especialmente en las provincias de Esmeraldas y Manabí, que formaban partidas más bien pequeñas, que reclamaban tierra y libertad.

Hostigaban a las fuerzas regulares hasta hacerlas retroceder para ir ocupando las diversas localidades, a base de “pronunciamientos”. En la tradición popular se han conservado varias coplas como:

Vargas Torres fue el primero

gritó con todo való;

por la libertad yo muero

de mi patria el Ecuadó.

Las partidas de montoneros eran integradas por campesinos fuera de la ley, lideradas por hacendados esmeraldeños y manabitas, que ejercían un fuerte liderazgo sobre “su gente” y la conducían a la insurrección bajo su comando.

Si bien no eran la mayoría ni de los campesinos ni de los latifundistas de Manabí y de Esmeraldas, formaban un grupo significativo de ellos.

A las montoneras se juntaban unos cuantos militantes y a veces ideólogos liberales de la Costa y de la Sierra, que participaron en los levantamientos, y fueron ‘fogueándose’ sobre la marcha hasta adquirir grados militares, confirmados luego del triunfo liberal de 1895.

Con el liberalismo en el poder, varios montoneros se integraron al Ejército. Al describir las tropas alfaristas que tomaron Cuenca en junio de 1896, un testigo extranjero dice: “Entre todos los batallones, los más notables por su feroz aspecto son los dos de la provincia de Esmeraldas, compuestos de colosales negros, casi todos montoneros… Jamás he visto una colección semejante de caras patibularias. Llevan en el sombrero inscripciones sanguinarias como ‘No pido ni doy cuartel’ ‘Alfaro o muerte’, etcétera”. 

Luego añade: “La rudeza y ferocidad de los negros de los batallones de Esmeraldas son conocidas por todos los ecuatorianos… Pero son de una ciega sumisión a su comandante, el joven Coronel Concha”.

Luego del asesinato de Alfaro y de la toma del poder por Leonidas Plaza y la ‘plutocracia’, desde 1913, volvieron a levantarse en armas los montoneros alfaristas liderados por Carlos Concha.

Fue una guerra civil sangrienta, que cobró muchas vidas de ambos bandos. Tomo cuatro años sofocarla y se volvió legendaria en Esmeraldas. De ella quedan también memorias populares:

En esta tierra esmeraldeña

luchamos por la libertad,

negros, blancos y mulatos

buscaremos la igualdad.

A lo largo del siglo XX, se mantuvo la leyenda de los montoneros y sus gritos han sido símbolo de varias acciones políticas, alguna de ellas de carácter insurreccional. Los montoneros y su consigna “Alfaro vive carajo”, son parte de la historia del Ecuador. 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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