Miércoles, 12 de junio de 2024

Quién es Javier Milei, el polémico economista (¿de extrema derecha?) que gobernará Argentina

Autor:

Alejandro Ribadeneira

Actualizada:

19 Nov 2023 - 19:41

En solamente dos años, Javier Milei pasó de ser un analista en TV a presidente de Argentina. La polémico siempre lo persiguió.

Javier Milei en un recorrido de la campaña presidencial.

Autor: Alejandro Ribadeneira

Actualizada:

19 Nov 2023 - 19:41

Javier Milei en un recorrido de la campaña presidencial. - Foto: La Libertad Avanza

En solamente dos años, Javier Milei pasó de ser un analista en TV a presidente de Argentina. La polémico siempre lo persiguió.

América Latina presencia toda un golpe de timón en Argentina, con el triunfo de Javier Milei. Se trata del presidente más radical del ámbito de la derecha política de la región, mucho más de lo que fue en su momento el brasileño Jair Bolsonaro.

Milei, nacido en Buenos Aires el 22 de octubre de 1970, se define como libertario (su lema es ¡'Viva la libertad, carajo!), aunque también se lo cataloga como ultraliberal. Otros lo colocan como parte de la nueva derecha, llamada 'ultraderecha' o 'extrema derecha' por sus detractores.

Este economista se considera un seguidor de la Escuela Austríaca, así que defiende la libertad en cualquier ámbito de la vida. Mientras no exista un perjuicio al erario, no tiene problemas con la adicción a las drogas o el matrimonio homosexual.

Más allá de estas etiquetas, la verdad es que Milei es prácticamente un debutante en política. Ingresó a la arena proselitista en 2021 con un partido nuevo, La Libertad Avanza, con el que pudo ganar un escaño como diputado.

Antes, se convirtió en estrella de televisión. Acudía invitado a debates y mesas sobre economía y temas sociales en que defendía duramente sus posturas. Así pudo difundir las ideas que le permitieron pasarse a la política, mientras se ganaba fama de severo e, incluso, grosero.

Por ejemplo, siempre consideró que el Estado "roba" con los impuestos. Y que el aborto atenta contra la libertad del niño por nacer, porque eso lo considera sagrado: la libertad de elegir un proyecto personal de vida.

Y eso lo lleva a pensar que el Estado es una fuente de pobreza y que, además, fomenta el robo.

Aunque su gestión parlamentaria le permitió darse a conocer todavía más, fue una sorpresa mayúscula su triunfo en las primarias de agosto pasado, en las que salió primero por amplio margen.

En ese momento, en el imaginario colectivo hubo un clic. Milei pasó de ser un temperamental y controvertido analista que daba rating a un candidato real, con opciones de derribar al peronismo. Y en solo dos años de ser político.

Milei y sus propuestas

Las propuestas básicas de Milei son:

  • Recortar drásticamente el gasto público, al menos en 15%
  • Reducir y reordenar el tamaño del Estado, lo que incluye disminuir ministerios
  • Cerrar el Banco Central

Estas ideas radicales han venido acompañadas de duros epítetos en contra de sus rivales. Por ejemplo, ha definido al actual gobierno como una “casta política parasitaria”. Por extensión , califica como "casta" a los políticos y funcionarios de larga data.

Además, al peso, la moneda que piensa sacar de circulación, la calificó como “excremento”. Y ha dicho que no piensa dialogar con "comunistas" o miembros del "zurderío" como Lula, Daniel Ortega, Gustavo Petro e incluso el gobierno de China.

Y el papa Francisco también ha recibido lo suyo, calificado como un "inútil que se sienta en Roma".

Ser conocido lo llevó a develar un costado excéntrico. Sortear su sueldo de diputado o decir suelto de huesos que sus perros mastines le brindan consejos, por ejemplo. También dijo que habla con Dios.

Lo raro es que, de niño, era más bien reservado. Aunque poco a poco se volvió una persona competitiva, que lo quería ganar todo. Fue arquero de fútbol en Chacarita Juniors aunque es hincha de Boca; fue rockero (tocaba en una banda que hacía covers de The Rolling Stones) y luego se volvió en un apasionado estudiante de Economía.

Se graduó de economista en la Universidad de Belgrano y se convirtió en docente. Tuvo algunos empleos, casi siempre de asesor, e incluso pasó por el Banco Central, al que ahora busca destruir. Pero nunca llamó la atención de las masas. Ni siquiera cuando publicó libros y comenzó una columna en La Nación.

La televisión fue su verdadera plataforma, donde consolidó su estilo (cabellera despeinada que es asociada a un león, poca paciencia e insultos). El resto, es historia conocida.