La faceta más compleja de Alberto Spencer fue la de entrenador

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

12 Jun 2022 - 0:04

Alberto Spencer con el uniforme de entrenador de Universidad Católica de Quito, en 1973. - Foto: Tomada de la cuenta @USA413

La faceta más compleja de Alberto Spencer fue la de entrenador

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

12 Jun 2022 - 0:04

Todos recuerdan al jugador genial que era Alberto Spencer. Las maravillas del ‘Cabeza Mágica’ con Peñarol y Barcelona. El gol en Wembley. Pero pocos saben lo que sufrío como director técnico.

La Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol o IFFHSS hizo la que consideraba la alineación ideal del fútbol ecuatoriano en la que, por supuesto, incluyó a Alberto Spencer.

El delantero nacido en Ancón mantiene el récord de máximo goleador de la Copa Libertadores, con 54 anotaciones. Jugó entre 1953 y 1972 y se retiró hace 50 años, en un partido con la Selección.

Después de su retiro, sacó su título de entrenador y comenzó una nueva etapa de la que poco se ha hablado, la de director técnico.

Spencer dirigió a Universidad Católica, Emelec, Liga de Portoviejo y Técnico Universitario en Ecuador. Y a Huracán Buceo y a Liverpool, de Uruguay, además de Guaraní, de Paraguay.

En su primer año como DT fue subcampeón ecuatoriano con Universidad Católica. “Y resultó elegido el mejor entrenador de ese año”, recuerda con orgullo la hija de Alberto Spencer, Jacqueline, desde Uruguay.

Hablar de su padre le fascina. Tiene recuerdos que le salen del alma, porque el vínculo entre papá e hija fue muy fuerte.

“Tenía ocho años cuando mi padre se retiró. No le gustaba que fuéramos al estadio. Solíamos ir a escondidas”.

Jacqueline Spencer.

En su memoria están marcadas las imágenes de Spencer cumpliendo las tareas de estudio y las prácticas para lograr el título de entrenador.

“El curso, que duró dos años, lo hacía muy entusiasmado y el día en que obtuvo su título fue un gran honor para él”, narra Jacqueline.

Y entre esas anécdotas de fútbol, Jacqueline relata que, cuando iba con su papá a la cancha, para ver jugar a su hermano Carlos Alberto, la ponía de ayudante técnico.

“Me decía, andá a decirle a tu hermano que corra. Andá a decirle a tu hermano que no se ponga las manos en la cintura, que no le queda bien. Para él, era una vocación todo lo que estaba vinculado con el fútbol”.

En 1971, don Alberto había manifestado el deseo de retirarse, pero los amigos y la afición ecuatoriana querían verlo jugar en el país y le hicieron prolongar una temporada su estancia en el fútbol activo.

Alcanzó su título de entrenador en la Asociación de Fútbol de Uruguay y fue Universidad Católica el equipo que lo contrató para 1973.

El conjunto ‘camaratta’ conformó un poderoso equipo en cuya formación figuraban Frisco Cajape, Fausto Carrera, Enrique Portilla, Cristóbal Mantilla y Armando Tito Larrea.

“Papá tenía amigos como Polo Carrera y Carlitos Gutiérrez, que era su asistente técnico. Las familias nos juntábamos y hubo festejo por ese subtítulo”.

Jacqueline Spencer

Alberto Spencer se quedó para 1974 en Universidad Católica, desde donde fichó a otros jugadores de jerarquía, como Polo Carrera, Miguel Ángel Russo y Alberto Lavié.

En 1975 digió a Emelec. Lo contrataron a mitad de año para salvar al equipo del descenso. “Estuvimos con papá los dos años en Quito. No fuimos ni a Guayaquil ni a Portoviejo. Volvimos a Montevideo”, recuerda Jacqueline.

Don Alberto quería que sus tres hijos, Carlos Alberto, Jacqueline y Walter, se concentraran totalmente en los estudios.

De esa etapa de entrenador, Jacqueline recuerda ciertos pasajes, como que Spencer sufría mucho.

“Entiendo que debía ser difícil para él, después de estar en la cancha, ver el fútbol desde afuera. Muchas veces llegaba muy enojado y decía: me dan ganas de patear a mí la pelota”.

Jaqueline define esa década de dirección técnica como estresante. “Mi papá empezó a fumar y fumaba muchísimo, algo que luego repercutió en su tema coronario”, dice.

De esa estancia en Ecuador, Jacqueline no olvida los recorridos por el Centro Histórico de Quito y los viajes a Ancón, la tierra donde nació la ‘Cabeza Mágica’.

Nos llevaba a Ancón, cada vez que podía, nunca olvidó sus raíces, era un tipo muy orgulloso del lugar en el que nació.

Jacqueline Spencer

En 1981 la familia volvió a Quito porque Don Alberto abrió una tienda de ropa deportiva con su marca.

“Vivíamos junto al estadio Atahualpa”, recuerda Jacqueline, pero la estancia fue corta: solo nueve meses, porque los hijos debían regresar a clases.

En 2017, Jacqueline volvió a Ecuador para cerrar el duelo. Nadie de la familia había regresado al país después de la muerte del gran Spencer.

“Estuve en Guayaquil y en Ancón para honrar a mi papá, él siempre volvía a su pueblo a visitar a la familia”, dice la hija.

A Jacqueline costó 10 años aceptar la muerte de su padre. Un problema cardíaco se lo llevó para siempre un 3 de noviembre de 2006.

Spencer dejó este mundo mientras estaba internado en un hospital en Estados Unidos, a donde fue trasladado para una operación que duró nueve horas, pero que no lo salvó.

50 años del retiro

Alberto Spencer se retiró del fútbol profesional el 21 de junio de 1972. Lo hizo en el último partido del Mundialito, Copa Independencia, en Recife (Brasil). El delantero vistió la camiseta amarilla de la Selección.

‘Cabeza Mágica’, como lo conocían, siempre había manifestado que su retiro debía ser con la Tricolor.

Spencer fue convocado para ese torneo y, en el partido final, Ecuador se midió con la selección de Irán en el estadio de Pernambuco.

Spencer saltó a la cancha junto a Maldonado, Campoverde, Guerrero, Peláez, Lasso, Bolaños, Coronel, Estupiñán, Mantilla y Ortiz. No anotó ese día, pero hizo el pase para que Jorge Lasso rematara de derecha.

En el entretiempo hubo un programa protocolar de despedida. Eusebio, goleador en el Mundial de Inglaterra 1966, le entregó a Spencer una medalla.

Ese 21 de junio, hace 50 años, Alberto Spencer terminó una carrera de 19 años en el fútbol como jugador estrella, para muchos es el mejor de todos los tiempos, para todos es simplemente inolvidable.

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