Polo Carrera, el crack que brilló en Liga, Barcelona y U. Católica

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

24 Oct 2021 - 0:03

Polo Carrera luce las camisetas de Liga Deportiva Universitaria, Barcelona y Universidad Católica, en una sesión de fotos el miércoles 20 de octubre de 2021, en el estadio Olímpico Atahualpa, que fue su casa por más de 20 años. - Foto: Armando Prado

Polo Carrera, el crack que brilló en Liga, Barcelona y U. Católica

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

24 Oct 2021 - 0:03

Muchos lo consideran uno de los mejores futbolistas de la historia de Ecuador. Brilló con todas las camisetas con las que jugó. Desplegó su talento en las canchas y todavía se cuentan sus hazañas.

Polo Carrera Velasteguí pisa la cancha del estadio Olímpico Atahualpa y los recuerdos emergieron. Su mirada se dirige al arco sur, donde marcó goles históricos.

Luego sus ojos buscan las tribunas, aquellas que muchas tardes y noches se llenaron de hinchas para celebrar la emoción sublime del gol.

El talentoso exjugador quiteño llega al estadio, que durante dos décadas fue su casa, para recordar las emociones que vivió con tres de los equipos que están más cerca de su corazón: Barcelona, Universidad Católica y Liga Deportiva Universitaria.

El paso por Barcelona

Pocos lo recuerdan, pero tuvo un paso por Barcelona, porque Polo Carrera era sinónimo de talento: del fútbol jugado con técnica y elegancia. Su botín zurdo emanaba creación, rapidez y goles.

Entraba a la cancha a jugar, a divertirme, lo hice con todas las camisetas que vestí”, explica, al desempolvar esos recuerdos, y en especial ese pedido para que vistiera de amarillo en la Copa Libertadores de 1967.

“La hinchada me adoraba. Si no me lesionaba creo que me hubiera quedado en Barcelona por muchos años”, dice.

Y entre sonrisas relata que un día pidió la asistencia de un patrullero para llegar al hotel Majestic, donde vivía, por la gran cantidad de barcelonistas que llegaron a verlo entrenar.

Los hinchas guayaquileños son eufóricos. En una ocasión no pude salir del estadio para tomar un taxi. Me llevaron en patrullero.

Aceptó reforzar a Barcelona porque tenía una buena relación de amistad con Pablo Ansaldo, Luciano Macías, Alfonso Quijano y Vicente Lecaro, otros cracks de la época.

“Desde que comencé a jugar los partidos amistosos contra equipos internacionales rendí al máximo, marqué goles”, se ufana.

Fue en el cotejo contra el club paraguayo Cerro Porteño, en el estadio Modelo, cuando sufrió una rotura de menisco. Se sometió a una intervención quirúrgica y pasó un mes con yeso.

“El equipo me llevó en la delegación a los partidos en Paraguay, Uruguay y Chile, aunque sabía que no podría jugar. Fue un gesto de cariño y de agradecimiento“.

“La mejor Universidad Católica”

Al tomar la camiseta azul cielo, se dibuja una sonrisa en su rostro. “Fue el mejor grupo que ha tenido la Universidad Católica, por la calidad de los jugadores”, recuerda.

Se refiere al conjunto ‘camaratta’ de 1979, que fue subcampeón nacional, tras una polémica decisión de la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Fue el equipo que goleó 5-0 a Emelec por Copa Libertadores en 1980. Compartió camerino con los nacionales Ytalo Estupiñán y Vinicio Ron; los argentinos Mario Enrique Rafart y ‘Toti’ Veglio. El entrenador era Alberto Spencer y Polo, el cerebro conductor, el 10 del equipo.

El gol que marqué de volea es inolvidable“, añade para luego narrar que pisó el área rival, se encontró con el balón y sin dejarlo caer, lo envió al fondo de la red. Fue ese día del 5-0.

Ese equipo contaba con 45.000 aficionados que llenaron las tribunas del Atahualpa. “El hincha de la Universidad Católica fue naciendo poco a poco. Los estudiantes de la Católica comenzaron a interesarse por el equipo, porque entrenábamos en la cancha de la Universidad”.

Los estudiantes se transformaron en los primeros hinchas del conjunto ‘camaratta’.

Liga de Quito

Con la camiseta de Liga Deportiva Universitaria en sus manos, sus ojos y su rostro tomaron un brillo diferente. Se disculpa ante los otros clubes que defendió, pero “Liga es palabra mayor”, dice.

Con Liga Deportiva Universitaria ganó títulos como jugador y como entrenador.

Al hablar de Liga lo hace con agradecimiento porque fue el club que lo sacó del anonimato. “Jugaba en la Liga Barrial San Sebastián. Un día, en la cancha del Cumandá, en el antiguo terminal terrestre, miré a tres personajes del fútbol ecuatoriano, entre ellos a Rodrigo Paz“, directivo recientemente fallecido.

Le habían comentado que tenía 14 años y que tenía talento. Rodrigo Paz “me contrató. Me descubrió porque si no iba esa tarde, me habría quedado como jugador barrial”.

Con la camiseta de la ‘U’ consolidó su nombre en el fútbol nacional e internacional. Fue campeón en 1974 y 1975 y “gracias a Liga me fui al Fluminense de Brasil y al Peñarol de Uruguay”, donde fue campeón de ese país.

En 1990, el año que comenzó su carrera como entrenador, fue campeón con Liga. “Lo hicimos luego de 15 años“.

Pero dice que sufrió mucho y que cuando saboreó el fútbol y la gloria de mejor manera fue en la cancha, como jugador.

Del hincha blanco guarda el cariño y el respeto brindados, dentro y fuera del estadio, y con quienes hoy conserva muchas amistades.

Cinco décadas de fútbol

Polo Carrera debutó en el fútbol profesional en 1960, con apenas 15 años. Fue campeón con El Nacional en 1973, aparte de los títulos que ganó con Liga.

También vistió las camisetas de Deportivo Quito, Universidad Católica y América de Quito, equipo con el que marcó uno de los goles de irresistible talento en su carrera: de taquito a Barcelona.

Fue durante casi dos décadas el goleador histórico de Liga Deportiva Universitaria en Copa Libertadores con 12 anotaciones, hasta que lo superó Patricio Urrutia.

En 1990 -tras su retiro como futbolista en 1984- debutó como entrenador. Dirigió a Liga, Espoli, El Nacional, Aucas y Deportivo Quito. Cerró esta etapa en 2009.

Su nombre lo convirtió en leyenda, pero su historial deportivo lo guarda en la memoria. “No tengo ninguna camiseta de recuerdo. Todas las he regalado a amigos y familiares”.

No existe el ‘Museo de Polo’ como tantos hinchas anhelan. No ha guardado ni balones ni botines. Tampoco medallas ni trofeos, salvo algún recorte de prensa o una fotografía, Polo prefiere llevar en su mente toda la historia que escribió con el balón.

Noticias relacionadas