Gambito de medicina, Anahí Ortiz ya casi llega a Gran Maestra de ajedrez

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

21 Nov 2021 - 0:04

Anahí Ortiz posa junto a las piezas del tablero gigante de ajedrez, en un centro comercial de Quito, el 10 de noviembre de 2021. - Foto: Armando Prado

Gambito de medicina, Anahí Ortiz ya casi llega a Gran Maestra de ajedrez

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

21 Nov 2021 - 0:04

La ajedrecista quiteña está a punto de alcanzar el título, luego de coronarse campeona sudamericana Sub 20. También busca el título de doctora en medicina.

Con apenas 19 años, Anahí Ortiz es uno de los talentos más importantes del ajedrez ecuatoriano. El año pasado derrotó a la Gran Maestra Carla Heredia en un selectivo nacional.

Empezó a jugar ajedrez cuando cumplió ocho años. Ha sido campeona nacional en todas las categorías, inclusive en la Sub 23, cuando tenía 16 años.

Ha representado a Ecuador en una Olimpiada y en cuatro Campeonatos Mundiales. Y en los primeros días de noviembre de 2021 logró el título en el Campeonato Sudamericano Sub 20 en Guayaquil.

En un diálogo ameno, Anahí revela su vida en los últimos 11 años, con más de mil partidas disputadas, habla de sus aperturas y sus finalizaciones.

Y de su admiración hacia el excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov.

¿Gambito de dama es una apertura de partida arriesgada?

Es una apertura en la que se trata de sacrificar un peón por conseguir actividad en la partida. Pienso que sí lo es. La implementé para el Campeonato Sudamericano Sub 20 (en el que se coronó campeona) y me fue bastante bien.

¿Es agresiva en la partida?

Un ajedrecista debe tener varias características para llegar a ser bueno. Tengo buen cálculo y táctica. Soy algo agresiva, sin embargo, cuando tengo que conservar una posición tranquila, me acomodo.

¿Cuál es el peso que le da a las aperturas?

Una cosa muy importante es el factor sorpresa. Previo a un torneo estudio a mi rival, sus aperturas, porque mi rival también se entrena contra mis aperturas.

Siempre tengo otras posibilidades porque si abro siempre igual, van a saber cómo jugar contra mí. Ahí es donde entra la estrategia.

¿Una buena apertura garantiza una buena partida?

No. El ajedrez se divide en tres fases: apertura, medio juego y final. Los mejores jugadores del mundo han determinado las mejores opciones de apertura.

El medio juego es donde uno desarrolla sus ideas. Para el final, si uno no sabe la técnica no va a poder rematar una partida.

Hay que estudiar porque el talento puede ayudar a salir bien, afrontar el medio juego; para las finales, si no hay estudio ni técnica, no se puede hacer un buen cierre.

¿En las tres fases está presente el elemento psicológico?

El excampeón mundial Bobby Fisher decía que el ajedrez es una guerra en el tablero cuyo objetivo es aplastar la mente del rival.

De la mente sale todo, el juego y el arte del ajedrez. Como en todos los deportes, uno siente nervios, por eso es importante estar concentrados y no temerle al rival.

En la serie ‘Gambito de dama’ se menciona que el rival nunca debe percibir un signo de duda.

En el ajedrez es un factor psicológico importante. En una partida los jugadores observan los gestos, como la mirada o la manera de mover las piezas del otro, con firmeza o con nervios.

Hay que entrenar esos gestos para demostrar confianza frente al adversario.

Hay que entrenar esos gestos para demostrar confianza frente al adversario.

¿Existe algún entrenamiento para el desgaste psicológico?

El cerebro se agota si el cuerpo no está preparado para un esfuerzo mental tan grande.

Desde los ocho años he realizado unas mil partidas. En la más larga, no recuerdo con quién la hice, llegué a jugar cinco horas y media.

Sin duda, se necesita de una buena preparación física para soportar el esfuerzo.

¿Después de un torneo revisa cada partida?

Claro, se revisan los errores, uno mira en qué se equivocó, las razones de la derrota, qué hizo mal mi rival. Ese autoanálisis y esa autocrítica ayudan para las siguientes partidas.

En el ajedrez se desarrolla el cálculo, que quiere decir que realizamos la jugada mentalmente antes de hacerla en el tablero, porque ahí no se puede retroceder. Visualizamos mentalmente la jugada y pensamos cómo puede responder el rival.

¿Cuánto de todo ese cálculo le ha servido en la vida real?

En el libro ‘Cómo el ajedrez imita a la vida’, Garry Kasparov menciona cómo uno debe reflexionar antes de tomar una decisión.

Siempre se consideran las posibilidades, las soluciones que tiene un problema y cuál es la mejor opción. Igual es en el ajedrez: analizamos todas las jugadas para escoger la mejor.

Es un análisis de descarte, de cómo el rival puede responder a un movimiento. Ahí se toma la decisión.

Si uno toma una mala decisión, tendrá consecuencias negativas. Eso pasa en la vida real, no solo en el ajedrez.

En ajedrez se sacrifican piezas ¿Qué ha tenido que sacrificar en su vida?

Algunas cosas, las fiestas de colegio. Es más, no asistí a la ceremonia de graduación del bachillerato porque tenía que viajar a un torneo internacional.

Hay que sacrificar algo para tener éxito. En el ajedrez, cuando se sacrifica una pieza es por arriesgar. En la vida arriesgas porque a veces las cosas no se dan. El que no arriesga no gana, como se suele decir.

Es necesario sacrificar algo para tener éxito. El que no arriesga no gana.

¿Le gusta jugar con piezas blancas o con las negras?

Con blancas, me siento más segura. Tengo algunos problemas con las aperturas con las negras. Se dice que cuando uno inicia la partida con las piezas blancas tiene una ligera ventaja porque tiene la iniciativa y dirige el curso de la partida.

Con las negras existe la idea de que le toca defenderse, pero no siempre es así, porque las partidas se ganan con cualquiera de los dos colores.

¿Quién es el ajedrecista al que admira?

Al excampeón mundial Garry Kasparov. Cuando empecé a formar mi repertorio de aperturas observé sus partidas y tomé sus ideas como guía.

Hoy estudio a los nuevos ajedrecistas como Magnus Carlsen, actual campeón mundial, y a varios jugadores que actualizan la base de aperturas y de ideas.

¿Mira partidas o solo las revisa?

Las dos cosas, pero también leer la historia de los jugadores; de cómo cambió el juego en el transcurso de los años, de la política mundial.

En ‘Cómo el ajedrez imita a la vida’, Garry Kasparov habla de eso, de cómo él se convirtió en campeón mundial, de la guerra fría, de cuando jugó contra la computadora ‘Deep Blue’.

¿Cuántas horas juega ajedrez?

Actualmente, estudio el cuarto semestre de medicina en la Universidad Católica y asisto a clases de manera virtual.

Siempre le doy tiempo al ajedrez, una hora cada día. Y entre viernes y domingo, pues entre dos y cuatro horas diarias.

Actualmente, estudio el cuarto semestre de medicina.

¿Su condición de mujer le ha puesto límites?

En el ajedrez no hay tantas mujeres. Se ha intentado, por parte de las autoridades, impulsar a la mujer.

En los torneos se han establecido dos categorías, la absoluta y de mujeres. Pero no hay ningún impedimento para que una mujer pueda jugar.

¿Con qué pieza se identifica?

Con el peón. Es la pieza más chiquita, pero en algunas partidas puede ser el diferenciador entre la victoria y la derrota.

Si llega al lado contrario del tablero puede convertirse en cualquier pieza, en una dama, en una torre, en un caballo. Es tan chiquito y puede llegar a ser tan grande.

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