La sangre ‘azul’ de Facundo Martínez, el jugador que quiere ser técnico

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

10 Oct 2021 - 0:05

Facundo Martínez, después del entrenamiento con la Universidad Católica, en Quito, el miércoles 6 de octubre de 2021. - Foto: Fotos y videos: Armando Prado

La sangre ‘azul’ de Facundo Martínez, el jugador que quiere ser técnico

Autor:

Martha Córdova

Actualizada:

10 Oct 2021 - 0:05

Todos lo quieren pues ha sido un ícono de Universidad Católica en la última década. ‘El Facu’ está próximo a cumplir 400 partidos con el equipo.

La reflexión del argentino Jorge Valdano le calza muy bien a Facundo Martínez: el hombre humilde sabe compartir, sabe reconocer la importancia del otro y, gracias a su generosidad, suele convertirse en un gran referente.

Todos lo quieren pues ‘El Facu’ ha sido un ícono de Universidad Católica en la última década. El azul celeste lo luce en su uniforme, pero está impregnado en su piel, en su espíritu y en su alma.

“En 2009 cuando vine por primera vez, era inimaginable pensar que me iba a quedar por tanto tiempo”, asegura el mediocampista argentino-ecuatoriano.

Su permanencia se la ganó con talento. Derrochó profesionalismo, liderazgo y se transformó en un referente de los principios y valores ‘camarattas’.

Ha escrito la nueva historia de Universidad Católica “con constancia y esfuerzo, porque en la carrera del fútbol ha habido altibajos”, dice.

Formó parte del plantel que logró el ascenso a la Serie A. Entre 2014 y 2020 fue protagonista en las seis ediciones de la Copa Sudamericana y, este 2021, fue parte del retorno de la ‘Chatoleí’ a la Copa Libertadores, luego de 41 años.

Facundo Martínez ya cumplió 36 años y aún no pone fecha al cierre de su carrera. Cuida su alimentación y su preparación física: nadie supera su rendimiento.

“Hoy disfruto muchísimo el fútbol, sabiendo que no me quedan muchos años por jugar”.

Habla casi a diario con los ‘muchachos’, sus compañeros, especialmente con los más jóvenes y con quienes están comenzando su carrera.

A muchos de ellos los ayuda y les regala sus zapatos, así como él algún día también los recibió, cuando aún estaba en las divisiones menores. “Íbamos a la utilería del equipo de primera y retirábamos nuestros botines”, recuerda.

No tiene una colección de zapatos ni de balones, pero sí de camisetas de Universidad Católica. “Tengo todas, de todos los años que he jugado aquí. Las principales y las alternas. Las que usamos en la copas Sudamericana y en la Libertadores”. Su colección está por encima de las 30 prendas.

Guarda los videos de sus goles, no solo por su ejecución, sino porque le permiten hacer el análisis táctico de cómo lo logró y también de los errores cometidos. En el futuro se ve como entrenador de fútbol.

Las premisas tácticas y la filosofía de juego las tiene claras: “No me da lo mismo ganar como sea que ganar jugando bien: sometiendo al rival, con mucha posesión del balón, protagonizando en todo momento. Es el fútbol que me gusta, y que si llego a ser técnico, me gustaría inculcarlo a mis dirigidos”.

La camiseta con el dorsal 10 del ‘Trencito azul’ es de Facundo Martínez. Pero él siempre fue el ‘Diez’. Su abuelo Emilio, que vivió hasta los 95 años, lo bautizó con ese número desde que comenzó en el fútbol.

“Tengo la satisfacción de que vino a Ecuador a verme jugar”, dice Facundo mientras mira el horizonte.

Ya falleció don Emilio, pero vive en cada recuerdo. Es más, su nieto lo lleva a la cancha porque se tatuó en su pierna derecha la imagen de los dos, paseando por la playa de Montevideo.

Defiende la presencia del ’10’ en los equipos de fútbol moderno, porque no desapareció, pero sí evolucionó.

“Hoy el fútbol es más dinámico, sin tanta pausa. Al jugador que lleva esta camiseta lo han posicionado en diferentes sectores de la cancha. Le han dado ayudas defensivas y más recorridos. Pienso que un equipo debe tener siempre un jugador de esas características para dar el último pase, para hacer algo diferente, para romper al fútbol esquematizado”, reflexiona ‘El Facu’.

Es hijo de dos médicos, pero jamás estuvo en duda su vocación futbolera. Sus padres le dieron total libertad para elegir cuál sería la profesión a la que le dedicaría la vida.

Las temporadas 2016 y 2017 fueron las más complicadas en su carrera. Sufrió la fractura del peroné de la pierna izquierda. Su recuperación tardó casi dos años. “Pero me hizo más fuerte”, recalca y recuerda que, incluso, hizo el papel de entrenador interino en esos años.

Para la temporada 2018 ya jugó como ecuatoriano. Se siente tricolor porque le gusta la comida de la Costa y la Sierra.

Y cuando la familia viene desde Argentina a visitarlo, ya sabe el tour completo: el Panecillo, la Mitad del Mundo y las termas de Papallacta, lugares que disfruta con su esposa, Valeria Mauro, y sus hijas Isabella y Olivia.

‘El Facu’ está próximo a cumplir 400 partidos con la Universidad Católica. Como un ’10’ exquisito, le gusta marcar goles de buena factura: soberbios remates de fuera del área. En sus estadísticas, el porcentaje de pases efectivos bordea el 80% y su carta pase llegó a costar USD 1,2 millones en 2013.

¿Cómo quiere que lo recuerde el hincha de Universidad Católica? “Como un jugador que siempre dio el máximo por esta camiseta. Simplemente eso. No como un ídolo ni como una persona trascendental, sino como alguien que se brindó por estos colores”, declara.

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