José Cifuentes: “El fútbol de la MLS es muy competitivo”

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Autor:

Santiago Guerrero Vinueza

Actualizada:

2 Feb 2021 - 0:05

José Cifuentes disfruta de sus vacaciones en Ecuador, el jueves 28 de enero de 2021, antes de reintegrarse a los trabajos de Los Angeles Football Club. - Foto: Israel Mora

José Cifuentes: “El fútbol de la MLS es muy competitivo”

Autor:

Santiago Guerrero Vinueza

Actualizada:

2 Feb 2021 - 15:37

El jugador de Los Angeles Football Club (LAFC) está en el país disfrutando sus últimos días de vacaciones, antes de regresar a Estados Unidos, para empezar su segunda temporada con el club angelino. En una charla con PRIMICIAS habló de su paso por la MLS, su convocatoria a la selección ecuatoriana y sus metas para 2021.

José Cifuentes Charcopa es una persona tímida. Piensa cada respuesta y responde lo justo. Pero a los 20 años se muestra como un futbolista muy maduro y con los objetivos muy claros. Después de una temporada en Los Angeles, quiere regresar para darle a su equipo el primer título en la Major League Soccer (MLS).

‘Cifu’ se crió en el barrio Las Orquídeas, uno de los más pobres de Esmeraldas. Ahí empezó a jugar fútbol hasta llegar a la selección ecuatoriana. A su corta edad, ya ha ganado el título sudamericano Sub 20, fue tercero en el Mundial de Polonia y recibió el llamado de Gustavo Alfaro para jugar las Eliminatorias con la Tricolor.

Después de su primer año viviendo solo en la ‘Gran Naranja’, como también se le conoce a la ciudad de Los Angeles, José Cifuentes hace un balance de un año intenso atravesado por la pandemia del Covid-19.

¿Cómo fue su primer año en Los Angeles?

Desde muy pequeño soñé con salir a jugar al extranjero, pero no pensé que me iba a ir a un lugar tan lejano. Es un lugar hermoso. Le doy gracias a Dios, porque los planes de él son perfectos y eligió el mejor lugar para mí. Vivía en un departamento pequeño y me tocó estar solo en medio de una pandemia, sin poder salir ni a entrenar. Fueron muy duros los primeros meses.

Usted llegó a Los Angeles y enseguida se ordenó el confinamiento. ¿Cómo superó esa etapa?

Cuando llegué, entrenábamos y el club nos daba el desayuno y el almuerzo y me tocaba hacer la merienda. En la cuarentena, las mismas personas del club nos entregaban a domicilio. Estuve dos meses sin salir a entrenar, el gimnasio estaba cerrado, me compré unas cosas para trabajar y el club me dio unas pesas. Lo poco que podía hacer, lo hacía en casa.

El año 2021 fue muy importante para Los Angeles, por la muerte de Kobe Bryant y el título de los Lakers y los Dodgers. ¿Cómo se vivió eso en la ciudad?

El triunfo de los Dodgers fue una locura y cuando ganaron los Lakers también. Y la muerte de Kobe Bryant no solo afectó a Los Angeles, sino a todo el mundo. Todos los jugadores del equipo hablaban de eso y lo posteaban en sus redes sociales, por lo importante que él fue como persona y jugador.

Diego Palacios fue su compañero en la Selección Sub 23, ¿le ayudó en Los Angeles?

La relación con ‘Chiqui’ Palacios es muy buena. Hablábamos poco, pero nos reuníamos en su casa o en la mía. Antes de que me llegara la propuesta de Los Angeles, él me habló del equipo y de la ciudad. Puedo decir que él me metió la idea en la cabeza. Me gustó la forma en la que me hizo ver la realidad del equipo y cuando llegué me di cuenta que era como él me contó.

¿Y cómo es Los Angeles Football Club?

Es una familia, todos nos apoyamos y nos llevamos muy bien. Desde la persona que limpia hasta el cuerpo técnico, todos son muy importantes.

¿Cómo es la relación con el técnico Bob Bradley?

Es una persona alegre. Pero como todo técnico y todo jugador, no le gusta perder.

¿Y qué tal se lleva con sus compañeros?

Con el que mejor me llevo es con Pancho Ginella (uruguayo). También está solo y pasamos mucho tiempo juntos. También tengo buena relación con Eduard Atuesta, Eddie Segura (colombianos) y con Diego Rossi y Brian Rodríguez (uruguayos).

¿Y con el capitán, el mexicano Carlos Vela?

Es una gran persona, alegre, nos enseña mucho. Nos motiva y trata a las personas con igualdad. Se ha ganado ser un líder dentro y fuera de la cancha.

En LAFC juega como volante por derecha, ¿ese es el puesto que más le gusta?

Me gusta jugar de ocho. Puedo hacer de doble cinco. El estilo de juego en Los Angeles era 4-3-3 y cuando me contrataron, el técnico me puso de ocho. Me costó un poco el ritmo de juego. Hay más presión. Yo venía del fútbol ecuatoriano donde no te presionan, te dejan jugar aunque sean los equipos grandes como Barcelona, Liga o Independiente. En la MLS te presionan todos. Todos quieren ganarles a todos. Es un fútbol más rápido.

¿Tuvo problemas con el idioma?

Me costó. Soy una persona que habla poco. Para hablar o expresarme, sentía recelo, temor de qué voy a decir. Entendía poco. Por suerte, hay muchos latinos en el equipo y hablamos en español y dos asistentes de Bradley hablan español. Mejoré un poco mi inglés.

¿Qué encontró en el fútbol estadounidense?

Me llevé una sorpresa. Todos dicen que el fútbol de la MLS es malo, los comentarios negativos de que el jugador se pierde, pero la realidad es otra. El fútbol de la MLS es más rápido y más dinámico que el ecuatoriano. Los equipos chicos le quieren ganar al más grande. Es muy competitivo el fútbol de la MLS.

¿Le ha costado adaptarse al ritmo de la MLS?

La MLS imita al fútbol europeo. Para los partidos de local no se concentra, tienes que ir directo al estadio. Te dan la responsabilidad de que seas un verdadero profesional, que no salgas en la noche, que te quedes en casa comiendo bien. No me ha costado adaptarme.

¿Quién le avisó que estaba convocado por Gustavo Alfaro para jugar las Eliminatorias?

Recibí un mensaje en el que me mandaban los pasajes. No salía la lista, no sabía si estaba convocado. Faltando una semana, el club me advirtió, entonces me imaginé que iba a estar convocado. Me enteré por Twitter.

¿Y cuándo habló con Gustavo Alfaro?

Cuando llegué a la concentración. Fue muy directo con todos. Conmigo habló personalmente, me dio la bienvenida y me dijo que esperaba que sea un aporte para la Selección, que no iba a ser fácil jugar y que teníamos que demostrarle nuestro trabajo en el club, no en la Selección. Que el ritmo de competencia debíamos ganarlo en el club. Que no teníamos que demostrarle nada en los entrenamientos, porque él ya sabía de nosotros. Quería que todos fuéramos titulares, para que se la pongamos difícil para elegir la alineación.

¿Y cómo se vivió el primer partido ante Argentina en la Bombonera de Buenos Aires?

Se sintió hermoso. El equipo estaba comprometido y sin muchos días de entrenamiento, jugó a muy buen nivel. El grupo es muy bueno. Todos decían que íbamos a recibir una goleada y cuando el partido terminó, teníamos la satisfacción del rendimiento del grupo. Nos quedamos con el enojo de perder, pero con la tranquilidad de que el equipo lo dio todo.

¿Qué le falta a José Cifuentes para ganarse un puesto de titular en la Selección?

Quizás tener más ritmo de competencia en el club. Eso va a ayudar para encontrar mi mejor versión. Me tocará mejorar en lo que haga falta, estar tranquilo y esperar la oportunidad.

En el cierre del año apareció su mejor versión, siendo titular en LAFC y jugando la Concachampions ¿Dolió mucho perder la final ante Tigres?

Me dolió mucho. Íbamos ganando y en 15 minutos se nos fue de las manos, son cosas que pasan en el fútbol. Me quedé muy triste, pero orgulloso del nivel y de que el equipo demostró que está para mucho más. De la MLS a la Concachampions, cambiamos la mentalidad y fuimos a conseguir el título. No se dio, pero vi un equipo más consolidado.

Ahora hablemos de su familia, ¿qué tan importante ha sido el apoyo que ha recibido?

Cuando estás solo te sientes decaído, vienen pensamientos de angustia, de no poder conversar con alguien, aparte de tus compañeros. Es importante conversar con mi familia. Cristian Reinoso (su agente) me visitó en Los Angeles y me ayudó mucho. Mi familia está muy feliz y orgullosa por lo que estoy consiguiendo. Ven que el sueño de un niño que ellos apoyaron se está haciendo realidad. A mi mamá, mi padre y mis hermanos los veo con la satisfacción de que las cosas se están dando para bien.

¿Qué significa el fútbol para usted?

Todo. Esa pasión, ese amor. Algo que te puede sacar de la pobreza, o de un barrio en el que no tienes oportunidades. Yo no seguí el fútbol por dinero, sino porque es algo que me gusta, que me apasiona y que me hace muy feliz. Me hace olvidar muchas cosas que pasan fuera. Son 90 minutos en los que solo pienso en jugar y en divertirme. Mi familia vive en un lugar muy difícil. Gracias a Dios tuve el fútbol como esa salida, aunque no lo haya visto así. Cuando voy donde mis padres, en el barrio me quieren, me ven como un ejemplo.

¿Cuáles son sus metas para la temporada 2021?

Afianzarme y conseguir el primer campeonato con Los Angeles y después ser convocado a la Selección y pelear por un puesto.

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