Samantha Arévalo tuvo coronavirus y ahora entrena ocho horas al día

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Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

14 Jul 2020 - 0:05

La nadadora Samantha Arévalo, después de un entrenamiento en una piscina de Cuenca. - Foto: Cortesía

Samantha Arévalo tuvo coronavirus y ahora entrena ocho horas al día

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

14 Jul 2020 - 0:05

La nadadora ecuatoriana vive en Montpellier, Francia, desde septiembre de 2019. A inicios de marzo de este año asistió a un campamento en Turquía y, a su regreso, contrajo el virus. La deportista no tuvo complicaciones y ahora tiene sesiones de prácticas de ocho horas, entre el agua y el gimnasio.

Después de dos meses de inactividad (nunca había estado tanto tiempo sin entrenar), Samantha Arévalo regresó a las piscinas la primera semana de junio. Primero en Saint-Tropez y después en Montpellier. La deportista no perdió su estado físico: en la cuarentena realizó ejercicios funcionales y de resistencia.

La deportista de 25 años tenía previsto competir el 30 de mayo de 2020 en el Preolímpico de aguas abiertas, en Japón, y así obtener un cupo a Tokio. Sin embargo, debido a la pandemia del Covid-19, las actividades se aplazaron para la misma fecha, pero en 2021.

Arévalo, compitiendo en el circuito mundial de aguas abiertas en 2019, en Portugal.

Arévalo, compitiendo en el circuito mundial de aguas abiertas en 2019, en Portugal. Comité Olímpico ecuatoriano

“Estaba contenta con la progresión que estaba teniendo. Las cargas en los entrenamientos estaban al máximo. Tuve miedo de parar. Pero creo que fue la mejor decisión. Hubiera sido muy arriesgado para todos nosotros”, comentó la deportista nacida en Morona Santiago, en un diálogo con PRIMICIAS.

Samantha Arévalo estuvo con Covid-19 antes de que empiece la cuarentena en Francia. Presentó fiebre durante dos días y estuvo aislada por una semana en su casa. Pero la nadadora nunca se enteró que había tenido el virus sino un mes después, cuando le hicieron unos exámenes como parte del protocolo para regresar a entrenar.

Después de un pedido de la Federación Francesa de natación, los deportistas pudieron regresar a la piscina. Si bien Arévalo admitió que se sintió más pesada y con falta de técnica en las primeras sesiones, ahora ya está acostumbrada e intenta subir las cargas con el transcurso de las semanas.

Entrenamiento progresivo

Según la nadadora, en el primer día de entrenamiento post cuarentena, hizo 3,8 kilómetros, y en la última semana ya nadó 8,5 kilómetros por día. “Con el equipo ya recuperamos el nivel y los entrenamientos como los habíamos dejado antes de la cuarentena”, rescató.

Desde su llegada a Francia, Arévalo es dirigida por el francés Philippe Lucas. Su equipo está conformado por 15 nadadores, donde destacan, por ejemplo, la holandesa Sharon von Rouwendaal y el francés Marc-Antoine Olivier, campeona y subcampeón de aguas abiertas en 10 kilómetros en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El equipo entrena en el Centro Náutico Neptuno de Montpellier. El escenario cuenta con una piscina de 50 metros al aire libre, un gimnasio y otras instalaciones.

Las jornadas de entrenamiento para Samantha Arévalo son así: primer turno de 07:00 a 10:30 y por la tarde una segunda sesión, de 14:00 hasta las 18:30. También va al gimnasio por 40 minutos, dos veces a la semana.

Sus inicios y transiciones

Samantha Arévalo nació en Morona Santiago en 1994. Fue criada en Macas y allí aprendió a nadar, a los cuatro años, por motivación de su padre. “A los seis años ya estaba con el equipo del Municipio de Macas”. En sus inicios también influyeron sus hermanos, Hugo y Javier, quienes se desempeñaban en triatlón. De hecho, la nadadora practicó las tres disciplinas hasta los 10 años.

Llegó un momento en el que tuvo que decidir por cuál disciplina inclinarse. “Justo coincidió con la llegada del entrenador cubano, Ariel Cavana. Él me dirigió durante ocho años y así empezó mi pasión por la natación”, comentó.

A los 17 años, Arévalo dejó el colegio de manera presencial para estudiar a distancia y dedicarse 100% a sus prácticas. Entrenaba en la mañana y tarde. Su objetivo, dice, era llegar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y participar en la modalidad de 800 metros. Y lo logró.

En ese entonces, decidió hacer la primera transición en su vida: se fue a vivir a Cuenca y cumplió con su primer ciclo olímpico con el club Hermanos Enderica, liderado por el nadador Juan Fernando Enderica.

En 2013 participó en aguas abiertas, disciplina a la que se dedica con el equipo de los Enderica. Al principio no le gustaba, ya que en aguas abiertas el trabajo es más estratégico y no dependía de sí misma. En cambio, en la piscina “compites contra tu propio tiempo”. Ahora, reconoció su gusto por las aguas abiertas, donde compite en los 10 km.

En 2016 logró su clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Arévalo participó en su disciplina y alcanzó la novena posición. Según la ecuatoriana, fue un resultado que la motivó y se convenció de lo que podía lograr.

Destino Roma

Una vez finalizada la competición en Brasil, Arévalo conoció al entrenador Fabrizio Antonelli. El interés del italiano en la ecuatoriana hizo que se mude a Roma, Italia, para comenzar una nueva aventura. Estuvo en el equipo durante tres años. Su mejor logro con el equipo fue en 2017, cuando obtuvo el vicecampeonato mundial en Hungría.

Cuando llegó a Roma, Samantha Arévalo experimentó el cambio más drástico en su carrera. “Al principio tuve mucha paciencia para acostumbrarme a mi nueva vida. A veces me cuestioné lo que estaba haciendo, pero a la vez eso me ayudó a ser humilde y paciente”, reconoció.

Para la nadadora, uno de los pilares en su carrera ha sido la enseñanza de Antonelli. Según contó, los entrenamientos eran exigentes y en algunos campamentos, realizados en los Alpes de Italia, practicaban con temperaturas de 21 grados centígrados bajo cero. “Él siempre me motivó. Cada una de esas experiencias fue una lección de vida”.

Después de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, Arévalo conoció a su actual entrenador, quien le invitó a ser parte del equipo. La nadadora sabía que era una oportunidad única: iba a ser entrenada por uno de los mejores de su disciplina. En febrero de este año, compitió por primera vez con su equipo, en la Copa del Circuito de copas del mundo, en Doha, Catar. Terminó en el octavo lugar.

En Montpellier, Samantha Arévalo vive sola y contó que ya está acostumbrada a la ciudad y su dinámica. La deportista admitió que en sus tiempos libres le gusta cocinar y hacer parrilladas con sus amigos. “Como buenos nadadores, lo que más disfrutamos es de comer”.

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