El andinista ecuatoriano Sebastián Carrasco subirá al Cayambe en trineo

Jugada

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

26 Oct 2020 - 0:05

Sebastián Carrasco, durante un entrenamiento en Quito, en 2019. - Foto: Cortesía

El andinista ecuatoriano Sebastián Carrasco subirá al Cayambe en trineo

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

26 Oct 2020 - 0:05

Carrasco, quien en 2015 sufrió un accidente que le provocó un daño cervical y desde ahí practica deportes adaptados, será parte del Gran Fondo de Manta (carrera de ciclismo) el próximo 6 de diciembre y después subirá al Cayambe el 31 de diciembre, un reto que espera terminarlo el 3 de enero de 2021.

Carrasco ya planifica su agenda hasta fin de año. Dependiendo de su desempeño en el ascenso al Cayambe (5.790 metros sobre el nivel del mar), también intentará subir al Cotopaxi el próximo año.

El montañista cambiará el sistema de ascenso al Cayambe. Primero subirá en su bicicleta adaptada hasta el inicio del nevado. Una vez en la nieve y glaciares, utilizará un trineo y fijará cuerdas en puntos específicos para deslizarse con mayor facilidad.

Carrasco irá acompañado de amigos que le ayudarán a fijar las cuerdas. Además, según le contó a PRIMICIAS, es posible que un amigo suyo, Bernardo Vásquez, también con discapacidad, lo acompañe en este reto. El trineo será diseñado por Iván Ledesma, amigo en común de ambos y dueño de la empresa Salango Kayaks.

El ‘Zuko’ Carrasco ya se prepara para este reto al que lo califica como «durísimo». Todos los días hace bicicleta estática en un rodillo, además de fortalecimiento de brazos, pecho y espalda. Ahora, debe aclimatarse para estar entre tres y cuatro días en la altura.

Por eso, el deportista empezará a entrenar y a dormir en la altura desde el próximo mes, ya que eso es lo que «más ayuda para aclimatarse». Otro aspecto clave en la preparación será trabajar en la resistencia, para afrontar días de entre seis y ocho horas de ascenso.

Antes de su accidente (cayó desde una altura de 10 metros en una escalada), Carrasco era guía de montaña y ha estado involucrado en el andinismo toda su vida. Por eso conoce tan bien las montañas y sabe que en diciembre, por el clima, es la mejor oportunidad para subir al Cayambe.

«Generalmente está nevado, hay días en los que el clima es más estable y las condiciones climáticas son buenas», dijo Carrasco y agregó que, como montañista sabe que si las condiciones no son óptimas, deberá regresar e intentarlo al siguiente día.

Para los ascensos a montañas tan grandes, Carrasco comentó que el aspecto psicológico es más importante que el físico. «Cuando empiezas a subir, ves que la montaña es enorme y avanzas a un kilómetro por hora, la cabeza te dice date la vuelta y regresa».

Después de conquistar el Kilimanjaro (montaña más alta de África: 5.895 metros sobre el nivel del mar) en septiembre de 2019, para Carrasco el hacer ejercicios de respiración y mantener un objetivo claro le ha ayudado para cosechar varios retos en su carrera.

«Aprendí a manejar la cabeza siendo positivo y sabiendo que esto es un paso a la vez. No tienes que desesperarte por llegar a la cumbre porque si solo ves hacia arriba es muy desgastante y frustrante«.

Repetir el Kilimanjaro ya no está en sus planes

Para el deportista ya no es una prioridad volver a coronar el Kilimanjaro. Ahora, su objetivo está en hacer montañas con nevados.

Carrasco tiene en mente un proyecto ambicioso, que espera cumplirlo en dos años: subir al Vinson, la montaña más alta de la Antártida (4.700 metros). Según el montañista, la dificultad del ascenso pasa por las condiciones climáticas: el frío puede llegar a los 30 grados centígrados bajo cero.

Para los próximos años, a Carrasco también le interesa hacer travesías largas, por ejemplo en Bolivia y en otros países de Latinoamérica.

Además, en este año descubrió un deporte que le llama mucho la atención. «Es básicamente con las mismas handbikes, pero utilizando a un par de perros para que te remolquen. Como lo hacen en Alaska», detalló.

El objetivo del montañista es cubrir una mayor distancia y avanzar más rápido en los trayectos. «El problema de las handbikes es que vas un poco más rápido que caminando pero mucho más lento que una bicicleta. Si yo tendría la asistencia de estos perros, para ir al mismo ritmo de una bicicleta, sería espectacular», explicó.

Otro proyecto que tiene en mente el deportista es generar una alianza con la Fundación Triada, la cual se especializa en dar terapias a personas con discapacidad.

Carrasco quiere comprar bicicletas adaptadas con el apoyo de empresas privadas e invitar a personas con discapacidad a salir con las bicicletas e incluso armar un paseo dentro del país. Lo mismo quiere hacer con kayaks y parapentes, ambos deportes que él ha practicado.

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