Así fue como 40 toneladas de textos escolares terminaron en una recicladora de papel

Política

Autor:

Ivonne Gaibor

Actualizada:

17 Jul - 0:05

En 2018, David Rosero, exvocal del Consejo de Participación, denunció que textos escolares terminaron en la recicladora. La Contraloría reconstruyó el caso. - Foto: Twitter / @davidroserow

Así fue como 40 toneladas de textos escolares terminaron en una recicladora de papel

Autor:

Ivonne Gaibor

Actualizada:

17 Jul - 0:05

La historia se remonta a 2016. Los textos escolares pasaron de una bodega en el sector de Carapungo en Quito, al coliseo en la Unidad Educativa Daniel Reyes en Ibarra y terminaron como material para ser reciclado en 2018. Mientras, había 489 unidades educativas que necesitaban esos libros.

Los propietarios de dos empresas recicladoras, Recipaz y Cotopaxi, fueron protagonistas indirectos de la historia que, en su momento, fue denunciada por la UNE de Imbabura y por el exvocal del Consejo de Participación, David Rosero.

Un año después, la Contraloría General del Estado terminó su informe de auditoría sobre la denuncia y reconstruyó el caso de los libros de texto.

La primera fase del fallido negocio

Todo empieza el 6 de junio de 2018. El dueño de Recipaz narra que su hijo estaba en las instalaciones de la empresa, cuando llegó la secretaria del Ministerio de Educación Zonal 1 de lmbabura.

Ella le ofreció de la venta de material reciclaje (libros), que supuestamente “ha tenido en el Coliseo del Colegio Daniel Reyes”, según el testimonio.

Padre e hijo viajaron a la Parroquia de San Antonio para verificar la cantidad y las condiciones del material.

“Le ha averiguado si tenía el acta de baja, y le ha contestado que sí, entonces pactaron el negocio en USD 1.200 que fueron cancelados en dinero en efectivo a la secretaria”, declaró el reciclador a la Contraloría.

Cargaron el material ese mismo día y lo descargaron a las 17:00 en la bodega de una tercera persona.

“Mi hijo ese día solo ha realizado un viaje, y el día siguiente, es decir el jueves 07 de junio de 2018, desde horas de la mañana ha continuado de manera normal cargando el material a plena luz del día y a vista de paciencia de todas las personas del sector y transportando a la bodega“, continúa el relato.

En su defensa, aclaró que su hijo solo fue intermediario para cerrar el negocio de la compra de 40 toneladas de libros.

El 8 de junio de 2018, el material fue retirado de las bodegas y volvió a manos del Ministerio de Educación.

Un funcionario ministerial fue también el encargado de “la devolución del dinero a mi hijo antes mencionado, es decir la cantidad de USD 1.200”, dijo el empresario del reciclaje.

La segunda fase del fallido negocio

El mismo miércoles 06 de junio de 2018, a las 17:00 llegó hasta las instalaciones de la Recicladora Cotopaxi una persona.

El dueño relató que esa persona, “me dijo que tenemos un negocio con el Ministerio de Educación, que nos vendían libros viejos que se encontraban en mal estado o dados de baja, que tuviera listo el dinero para el día siguiente”.

El primer viaje se descargó el 06 de junio de 2018 y hubo otras 9 descargas al día siguiente.

“Al finalizar, cuenta el reciclador, fuimos al Ministerio de Educación a retirar las actas en las cuales se da de baja el material (…). Con gran sorpresa salieron dos funcionarios y nos manifestaron que no nos podían entregar el acta. Al ver esa actitud, les solicitamos que desalojen todo ese material de nuestras instalaciones”.

Lo más grave es que, según el relato, “los funcionarios nos pedían de favor especial que buscáramos en qué transportar el material y que nos deshiciéramos del mismo”.

“Finalmente el 8 de junio de 2018, desde las 21:00 hasta 15:00 del día sábado 9 de junio de 2018, se desalojó todo el material de nuestras instalaciones”. Esa tarea estuvo a cargo del ministerio de Educación.

¿En qué estado estaban los textos escolares?

La versión de los recicladores es que “las cajas se encontraban en mal estado, estaban húmedas y deterioradas, no pudimos revisar los libros porque todo estaba en cajas las mismas que estaban fechadas con marcador con los años 2006 al 2011″, declaró el dueño de la recicladora Cotopaxi.

Los dos coinciden en que la cantidad de material era de 40 toneladas “Cada viaje era de 4 toneladas y en total se realizaron 10 viajes. En cada viaje le cancelaba al señor la cantidad de 400 dólares”.

La defensa del ministerio

La decisión de entregar los libros a la recicladora Recipaz se tomó el 7 de junio, dijeron los funcionarios del Ministerio.

Ese día fueron al coliseo del Colegio Daniel Reyes y se encontraron con “varias cajas de textos en mal estado; debido a que contenían heces de ratas y de palomas”.

Por la alerta ciudadana, dicen los funcionarios, “se tomaron los correctivos y se recuperaron los libros”. El material terminó otra vez en bodegas del ministerio.

Quien ocupaba la coordinación zonal dijo en su defensa que “los textos escolares fueron recuperados en su totalidad al 100%. Se desconoce por qué administradores anteriores no realizaron la entrega de estos textos en su debido momento”.

Ellos aseguran que no hubo perjuicio al Estado.

¿Había necesidades insatistechas?

Según reconocen los funcionarios del ministerio, en 2016 se necesitaba dotar de material bibliográfico a:

  • 70 Unidades Educativas del Milenio que estaban en funcionamiento.
  • 52 Unidades Educativas del Milenio.
  • 200 Unidades Educativas Siglo XXI, Instituciones repotenciadas,
  • 157 Instituciones Especiales o pluridocentes y
  • 10 Unidades del Milenio de Emergencia que iban a ser inauguradas.

En lugar de eso, 40 toneladas de textos escolares terminaron embodegadas y luego en la recicladora.

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