En Ecuador, los cigarrillos electrónicos también enfrentan a médicos y fumadores

Sociedad

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

24 Sep 2019 - 0:03

La FDA regula la fabricación, el envasado, el etiquetado, la publicidad y la distribución de los cigarrillos electrónicos en Estados Unidos. - Foto: Reuters

En Ecuador, los cigarrillos electrónicos también enfrentan a médicos y fumadores

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

24 Sep 2019 - 0:03

En Ecuador, la comunidad de vapeadores -o quienes usan cigarros electrónicos- nació hace ocho años, con mayor énfasis en Quito. Ellos aseguran que el dispositivo les ha ayudado a dejar de fumar, pero la ciencia tiene dudas sobre los efectos a largo plazo.

Los cigarrillos electrónicos están en el centro de las críticas. ¿El motivo? Las siete muertes reportadas en Estados Unidos por el uso de estos dispositivos. Las autoridades norteamericanas elevaron a 530 los casos de enfermos pulmonares, hasta la semana pasada.

¿Qué pasa en Ecuador? La doctora Mireya Rodas, neumóloga de la clínica Alcívar de Guayaquil, asegura que, hasta ahora, no se han registrado enfermos por el uso cigarro electrónico.

Pero, advierte que “esto no significa que no existan usuarios con síntomas respiratorios, sino que falta un control verdadero para los fumadores”.

Hay quienes opinan lo contrario. Fabian Kim fuma cigarrillos electrónicos desde hace cuatro años y asegura que su salud ha mejorado. “Comencé a usarlos para reemplazar las dos cajetillas diarias de cigarrillos que consumía. Ahora puedo correr y subir escaleras”, dice.

El primer cigarrillo electrónico surgió en 1963 y su inventor aseguraba que era un medio seguro e inofensivo para fumar. Hoy existen más de 460 marcas, según la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos.

¿Cómo se usan?

Básicamente, la persona inhala el vapor que emite el cigarrillo, encendido con una pila o batería.

Tal ha sido la polémica en Estados Unidos, que la FDA propone retirar las marcas de vapeadores con sabores de chocolate, vanilla o caramelo porque su oferta en el mercado ha provocado que más adolescentes fumen tabacos electrónicos.

En Ecuador, desde 2011 la Ley Orgánica para la Regulación y Control del Tabaco también aplica a cigarrillos electrónicos. Es decir, está prohibida su venta a menores de 18 años.

Rodas no está segura de que prohibición se cumpla rigurosamente. Los jóvenes, dice, usan cigarrillos electrónicos como un símbolo de estatus. En portales web es posible conseguir un equipo desde USD 4 y esencias desde USD 1,50.

Efectos aún desconocidos

Médicos alrededor del mundo están preocupados por la falta de estudios sobre los efectos que causan en el organismo de los usuarios el uso de diferentes sustancias en los cigarrillos electrónicos.

Un vapeador contiene nicotina, glicerina, esencias de distintos sabores y sustancias químicas como el propilenglicol, un líquido aceitoso. 

“Estos aditivos son más irritantes que la nicotina y sus efectos en la salud son hasta ahora desconocidos”.

Mireya Rodas

Algo similar opina Esteve Fernández, director de Epidemiología del Instituto Catalán de Oncología. En una entrevista con el diario El País, desmiente que el vapor del cigarro electrónico sea menos perjudicial que el tabaco. 

“No hay que llamarlo vapor. En realidad es un aerosol que, al ser calentado por unas resistencias, libera metales. No tenemos idea aún de los efectos que este aerosol cause en los pulmones”, sostuvo.

Según la especialista ecuatoriana, en los pacientes estudiados en Estados Unidos “vemos que hay una insuficiencia respiratoria severa, tipo distrés, porque el pulmón lucha contra algo desconocido”. 

¿Sirven para dejar de fumar? 

El quiteño Darío Jaramillo dice que fumaba de dos a cuatro cajetillas al día. Desde hace ocho años, solo “vapea” o usa cigarros electrónicos. Él asegura que ha superado su adicción a la nicotina y que ha recuperado el olfato y gusto.

“En este tiempo no he sufrido enfermedades”.

Darío Jaramillo

Mientras que Kim asegura que los vapeadores son objeto de críticas por desconocimiento. “Fueron creados para quienes tienen una adicción a la nicotina y quieren dejarla, no es una novelería“, dice.

En cada vapeo se coloca entre uno a tres miligramos de nicotina. Una cantidad, que según Jaramillo, es mínima.

Pero la doctora Rodas, replica la versión de este usuario: “no porque tiene menos nicotina van a dejar de fumar. Como son boquillas recargables, los recambios y uso del equipo son más frecuentes”.

Según Kim, las muertes en Estados Unidos fueron ocasionadas por equipos comprados en el mercado ilegal. La FDA investiga esta hipótesis.


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