Quito: 302 espacios públicos se han convertido en ‘puntos húmedos’

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

13 Mar 2021 - 0:05

Un trabajador de Emaseo limpia la Plaza de Santo Domingo, uno de los 'puntos húmedos' de Quito, el 18 de febrero de 2021. - Foto: PRIMICIAS

Quito: 302 espacios públicos se han convertido en ‘puntos húmedos’

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

13 Mar 2021 - 0:05

Diariamente, vendedores informales y personas en situación de mendicidad copan el Centro Histórico de Quito. Esto propicia la aparición de urinarios improvisados en espacios públicos, según las autoridades.

Cada mañana, un equipo de la Empresa Metropolitana de Aseo (Emaseo) llega al Centro Histórico de Quito para realizar la limpieza del espacio público.

Al menos tres trabajadores y una hidrolavadora recorren las calles del casco colonial para limpiar y desinfectar lo que se conocen como ‘puntos húmedos’. Se trata de espacios públicos que se han convertido en urinarios.

La gerente general de Emaseo, Yolanda Gaete, dice que en la ciudad se han identificado 302 lugares que se usan como urinarios improvisados.

“Solo en el Centro Histórico (Administración Manuela Sáenz) hay 142. La presencia del comercio informal y de personas en situación de mendicidad es la principal causa”, dice la funcionaria.

Esta situación se repite en el sur la ciudad, especialmente en los barrios de La Villaflora y de Quitumbe. El Municipio ha tenido que limpiar el espacio público hasta dos veces al día por la alta contaminación y los malos olores.

Ante este problema, Gaete dice que Emaseo tuvo que destinar 30 funcionarios y cuatro hidrolavadoras solo para este trabajo. La empresa pública también utiliza calderos y peróxido de hidrógeno.

“El agua caliente y el peróxido de hidrógeno nos ayudan a la desinfección, pues existen lugares en los que las personas ya no pueden ni caminar por los malos olores”, explica la gerente.

Ana Enríquez vive en el Centro Histórico. Dice que todos los días la pared de su casa es utilizada como baño público.

“Estamos ya cansados de este tema. No es solo la contaminación y los malos olores que ingresan a la casa. También significa un gasto porque constantemente debemos reparar la fachada”, señala.

Multas difíciles de cobrar

El Código Municipal califica como contraventores de primera clase a las personas que escupan, orinan o vomitan en el espacio público.

Quienes sean sancionados por estos actos deberán pagar una multa del 20% del salario básico unificado (USD 80). Si hay reincidencia, el valor se duplica.

La entidad encargada de aplicar la sanción es la Agencia Metropolitana de Control (AMC).

Un trabajador de Emaseo limpia la Plaza de Santo Domingo, uno de los 'puntos húmedos' de Quito, el 18 de febrero de 2021.

Un trabajador de Emaseo limpia la Plaza de Santo Domingo, uno de los ‘puntos húmedos’ de Quito, el 18 de febrero de 2021. Emaseo

Por el elevado número de ‘puntos húmedos’ que hay en la ciudad, Emaseo tiene la facultad de llenar un formulario con los datos del infractor para que la AMC compruebe la contravención.

El problema que afrontan las autoridades es que para aplicar la sanción, los infractores deben portar su cédula de identidad.

“Pocas personas llevan su cédula. Cuando queremos aplicar la sanción no la tienen y es difícil multarlas”, dice la gerenta de Emaseo, Yolanda Gaete.

A pesar de esto, Emaseo ha levantado 181 formularios entre junio de 2020 y febrero de 2021.

¿Cuáles son las soluciones?

El urbanista Marco López dice que una de las soluciones para eliminar los ‘puntos húmedos’ es la instalación baterías sanitarias en algunos de los sectores más críticos de la ciudad.

“Quito no cuenta con suficiente infraestructura sanitaria pública para sus habitantes y para el turismo. Esto sería una buena opción para mantener limpia la ciudad”, señala López.

Pero la gerente de Emaseo, Yolanda Gaete, dice que “la ley municipal tiene áreas grises que no determinan con claridad la competencia para la construcción, instalación y mantenimiento de baterías sanitarias móviles”.

A esto se suma que los pocos baños públicos en sectores como La Marín o el parque de El Ejido han sido destruidos, lo que significa mayores gastos para el Municipio.

Tanto el urbanista como la funcionaria pública coinciden en la necesidad de que la ciudad cuente con baños públicos para evitar la proliferación de más ‘puntos húmedos’.

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