Jimmy Ocles: “¿Qué pasaba si corría, si oponía resistencia y me disparaban?”

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

14 Dic 2021 - 0:04

El modelo ecuatoriano Jimmy Ocles en la sala de su casa, el 22 de noviembre de 2021. - Foto: Cortesía Jimmy Ocles

Jimmy Ocles: “¿Qué pasaba si corría, si oponía resistencia y me disparaban?”

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

14 Dic 2021 - 8:19

La tarde del 10 de diciembre de 2021, Jimmy Ocles, un conocido modelo afroecuatoriano de 29 años, fue víctima de lo que él califica como racismo y abuso policial, en Quito. Este es su testimonio.

El mal momento ocurrió a las 15:00 del viernes 10 de diciembre. Luego de que Jimmy Ocles retiró dinero de un cajero automático en la zona financiera de Quito, dos presuntos policías vestidos de civiles lo golpearon y lo tumbaron al piso sin ninguna explicación.

Lo único que hicieron fue pedirle sus documentos y artículos personales para hacerle una requisa. Estuvo retenido por unos 30 minutos, mientras recibía insultos de las personas que pasaban por el lugar porque lo confundieron con un delincuente.

Al comprobar que Ocles no cometió ningún delito y que el dinero provenía de su cuenta, la Policía decidió liberarlo en medio de lo que el modelo asegura será un trauma difícil de olvidar.

A continuación su testimonio:

“El viernes fui al banco para sacar dinero y comprarme unos audífonos. Tomé una foto de los billetes para enviarle al chico con el que iba a hacer el negocio, pero esa fue la señal que levantó sospechas contra mí.

Dos personas, que dijeron ser policías, se acercaron a pedirme mis documentos y comenzaron a perseguirme. Caminé hasta el Centro Comercial Iñaquito (CCI) para pedir ayuda a los guardias, pero fue en vano.

En seguida llegaron cinco o seis policías a pie y otros más en motos. Fueron muy groseros. Me dijeron que me callara, que no dijera nada, que les muestre el recibo del retiro del dinero. Yo les dije que no lo tenía porque saqué sin esa opción para no pagar los USD 0,35.

Eso fue peor porque empezaron a gritarme y a decir que estaba mintiendo. Yo me sentía como un delincuente porque eran un montón para mi solito.

Me tumbaron al piso y me empezaron a pegar en el cuerpo. Me quitaron el celular y me rompieron la camiseta. También me pusieron el pie en el cuello y solamente pensé en lo que le pasó a George Floyd en Estados Unidos. Por suerte las patadas y los golpes no me dejaron huellas.

Revisaron mis pertenencias y mi celular. Al no encontrar nada me dijeron que me vaya, como si no hubiera pasado nada.

Luego del incidente, no pude hacer nada. Fui a mi casa, me encerré y tuve que tomar una pastilla para dormir.

Al día siguiente tenía que grabar un comercial y realmente fue difícil hacerlo porque seguía asustado. Terminé de grabar y regresé a mi casa a reflexionar lo que había pasado.

“Revisé mis redes sociales y se me salieron lágrimas al recordar lo que pasó y al ver el apoyo de la gente”.

Jimmy Ocles

Hay tantas personas que pasan por esta misma situación y desaparecen. Por suerte estoy bien, porque lo que pasó fue en un lugar público. Me pregunto: ¿Qué pasaba si corría, si oponía resistencia y me disparaban o golpeaban más?

Los consejos que me dan algunas personas ya me producen un trauma. Me dicen que debo caminar con cuidado y eso me tiene muy asustado. La gente sabe que me puede pasar algo porque es un problema con la Policía, una entidad que nos debe dar seguridad, pero que sospecha por nuestro color de piel o por alguna condición. Eso es impactante.

Yo escuchaba, tirado en el piso, cómo las personas que pasaban por ahí me gritaban insultos racistas y xenófobos porque ni siquiera sabían que soy ecuatoriano. Me decían: lárgate de mi país, por eso estamos como estamos. Yo nacía aquí y tengo los mismos derechos que todos.

Ahora me doy cuenta de que como sociedad estamos mal. A familiares y amigos les ha pasado una situación similar, pero vivirlo en carne propia es totalmente diferente: que te golpeen y que te humillen, y que al final te digan: “ándate no más” es algo que nadie se merece.

En mi caso, no ha servido de nada que me haya preparado tanto en mi profesión y que sea emprendedor porque al final me han juzgado por mi color de piel. Esto ahora se conoció por las redes sociales, pero hay personas que todavía se cruzan de vereda cuando me ven caminar o lugares que me prohíben la entrada.

Solo cuando se enteran de que soy modelo cambia su actitud y me tratan bien, pero eso no puede pasar.

Uno de los problemas que tengo al momento tiene que ver con mi negocio de ropa que está en Riobamba. Me da miedo viajar solo en bus hasta allá. No sé qué hacer porque dependo de eso para vivir, además de mi actividad como modelo.

Junto a mi abogada ya pusimos la denuncia por delito de odio en la Fiscalía y esperamos que la justicia no deje este caso en la impunidad porque estas situaciones pasan a diario. Lamentablemente, no todos denuncian por miedo”.

Horas después del incidente, la Policía y el CCI se pronunciaron en sus cuentas oficiales de Twitter e Instagram, respectivamente. La entidad policial aseguró que investigará el procedimiento que utilizó con Ocles, aunque insistió en que “sus actuaciones son transparentes y enmarcadas en la normativa legal vigente”.

Mientras que el centro comercial se limitó a decir que “no puede coartar un operativo de la Policía Nacional”.

No es el único caso

La situación que vivió Jimmy Ocles está lejos de ser el único caso de racismo que han identificado las organizaciones sociales en Ecuador.

La vocera del colectivo Afrocomunicaciones, Jaqueline Gallegos, detalla que entre 2003 y 2021 han registrado aproximadamente 2.300 denuncias por actos de odio y discriminación, pero solo uno ha sido juzgado.

“Esa cifra solo es un subrregistro de lo que pasa en la realidad. Hay muchas personas que no llevan la denuncia a la justicia porque no confían en este sistema”, agrega Gallegos.

Y cree que “lo que le pasó a Ocles salió a la luz porque se trata de una persona conocida. Pero hay casos que no”. Y recuerda que en junio pasado, “cuatro chicos afroecuatorianos fueron retenidos por 15 horas en el Centro Histórico de Quito. Otro caso ocurrió en el sector de Atucucho, noroccidente de la ciudad, donde un joven fue agredido por un policía”.

Dice que estos eventos se originan porque “vivimos en una ciudad extremadamente racista que no hace ninguna acción para frenar este problema”.

La activista dice que el racismo es un problema que debe solucionarse con estrategias estructurales. “Tenemos que apuntar a la educación porque allí está el origen de todo y este problema es el que mantiene sumergido al pueblo afro en la discriminación”.

Un estudio de la organización Quito Cómo Vamos, realizada entre julio y agosto de 2021, encontró que el racismo es la cuarta forma de discriminación con mayor prevalencia en Quito.

La encuesta dice que el 9,08% de los quiteños ha sido discriminado “por su color de piel”. Esta cifra es superior a la de 2020, cuando el 7,9% de quiteños dijo haber vivido algún capítulo de racismo.

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