George Floyd, el último caso de violencia policial en Estados Unidos

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Autor:

Agencias / Redacción Primicias

Actualizada:

2 Jun 2020 - 0:03

Manifestantes se reúnen en la escena donde George Floyd, un hombre afroamericano desarmado, fue arrestado por agentes de policía antes de morir en un hospital en Mineápolis, Minnesota, Estados Unidos, el 26 de mayo de 2020. - Foto: Reuters

George Floyd, el último caso de violencia policial en Estados Unidos

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Agencias / Redacción Primicias

Actualizada:

2 Jun 2020 - 0:03

George Floyd fue un hombre afroamericano de 46 años, detenido por la Policía el 25 de mayo de 2020, en Powderhorn, Mineápolis. El empleado de una tienda lo acusó de haber intentado comprar cigarrillos con un billete falso de USD 20.

Un video publicado por una de las personas que caminaba por ese sector muestra a la víctima boca abajo en la calle, gimiendo e indicando que no podía respirar, mientras Derek Chauvin, agente de policía, lo mantenía inmóvil presionando el cuello de Floyd con su rodilla.

Este mecanismo de inmovilización ha sido prohibido por la misma Policía de la ciudad, a menos que el sospechoso se esté resistiendo “activamente”, algo que no ocurrió en este caso.

Según documentos judiciales, Chauvin le mantuvo presionado durante 8 minutos y 46 segundos. Una autopsia encontró que el impacto combinado del accionar del policía, las condiciones de salud de Floyd y cualquier posible sustancia intoxicante en su sistema, probablemente contribuyeron a su muerte.

Al día siguiente los cuatro policías involucrados: Thomas Lane, Tou Thao, J Alexander Kueng y Derek Chauvin fueron suspendidos de sus funciones, lo que generó reacciones y fuertes protestas de reclamo por la falta de procesamiento judicial.

Recién el viernes 29 de mayo de 2020, Mike Freeman, fiscal del condado de Hennepin, informó que Dereck Chauvin fue arrestado y acusado de asesinato en tercer grado.

‘Black Lives Matter’

La violencia en contra de personas afroamericanas, a manos de policías en Estados Unidos, dio notoriedad al movimiento ‘Black Lives Matter’ (Las vidas negras importan), que rechaza el racismo sistémico.

El caso de George Floyd recordó la muerte, en 2014, de Eric Garner, un hombre negro desarmado que falleció en Nueva York tras ser agarrado por el cuello mientras decía a los policías “no puedo respirar”. El agente que practicó el estrangulamiento a Garner fue expulsado, pero se libró de una persecución criminal.

En febrero de 1999, Amadou Diallo, un joven de 23 años fue disparado en el recibidor del edificio en el que vivía por la policía de Nueva York. En total fueron 41 disparos los que se encontraron en la escena, 19 de ellos impactaron a Diallo. Los policías que participaron en este hecho fueron exculpados.

En febrero de 2012, el adolescente Travyon Martin murió a manos de George Zimmerman, un vigilante comunitario, que fue absuelto por considerarse que actuó en defensa propia.

Estos y otros fallos han generado críticas respecto a la forma en que la justicia actúa cuando las víctimas son afroamericanas. Por este motivo el expresidente Barack Obama ha hecho un llamado a favor de las protestas y en contra de la violencia, a la vez que ha convocado a los electores para que mediante su voto promuevan mejores prácticas en la administración de justicia.

Son los alcaldes y los directivos de cada condado los que designan a la mayoría de mandos policiales y negocian los acuerdos colectivos con los sindicatos de Policía. Son los fiscales de Distrito y los del Estado los que deciden si investigan o no y si imputan a los implicados en malas prácticas policiales. Todos son cargos de elección popular”.

Las protestas

Un día después de la muerte de Floyd, miles de manifestantes llenaron las calles en torno a la escena del mortal incidente en una encendida protesta, con muchos de los presentes con mascarillas para protegerse de la propagación del coronavirus.

Desde ese día los disturbios se generalizaron en varias ciudades de los Estados Unidos. La Guardia Nacional está desplegada en 23 estados y en Washington D.C. En esta ciudad, la cercanía y violencia de las protestas obligaron el 30 de mayo de 2020, a que el servicio de seguridad de la Casa Blanca apague las luces que tradicionalmente la iluminan y al resguardo del presidente Donald Trump en un bunker del recinto.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias informó de disturbios civiles “significativos y continuos” en 36 ciudades de Estados Unidos.

Algunas localidades permanecen bajo toque de queda a un nivel no visto desde los disturbios posteriores al asesinato en 1968 del activista por los derechos civiles Martin Luther King Jr. Hasta el momento se han registrado cuatro muertos durante las protestas, en distintos estados.

El papel de Trump

El presidente estadounidense condenó la muerte de Floyd y prometió justicia; sin embargo, en una serie de tuits describió a los manifestantes como “matones” y amenazó con usar al ejército.

Uno de los mensajes que señalaba “cuando empiezan los saqueos empiezan los disparos” fue censurado por la red social, al considerarlo una apología de la violencia.

En respuesta, el mandatario firmó una orden ejecutiva que reinterpreta la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, la cual exime de responsabilidad a las redes sociales por el material publicado por sus usuarios.

El 1 de junio de 2020, el presidente Donald Trump requirió a los gobernadores tomar medidas enérgicas contra las protestas violentas que han sacudido a varias ciudades del país.

“Tienen que imponerse”, dijo Trump a los gobernadores en una conversación privada, según The New York Times. “Si no se imponen, estarán perdiendo el tiempo, los van a atropellar, van a parecer un montón de idiotas”.

CBS News, que también obtuvo un audio de la reunión, dijo que Trump había culpabilizado de la violencia a la “izquierda radical”.

El presidente republicano, que buscará la reelección en noviembre, es acusado por sus críticos de avivar el conflicto y la tensión racial, en lugar de tratar de unir al país y abordar los problemas subyacentes.

Repercusión internacional

Las protestas en contra del racismo, generadas a partir de la muerte de Floyd, se han expandido a ciudades como Londres, Berlín, Toronto, Roma, entre otras.

El lunes 1 de junio de 2020, la ONU urgió a los Estados Unidos a investigar los episodios de violencia policial registrados durante las manifestaciones por la muerte de George Floyd y los ataques sufridos por varios periodistas que cubrían estos hechos.

Stéphane Dujarric, portavoz de la organización, señaló que “las quejas deben ser escuchadas, pero deben expresarse de forma pacífica y las autoridades deben mostrar contención en la respuesta a los manifestantes”.

El portavoz subrayó que el “éxito de sociedades diversas en cualquier país requiere una gran inversión en cohesión social”, con el fin de reducir desigualdades, actuar ante la discriminación y ofrecer oportunidades para todos.

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