La informalidad acentúa los conflictos en las calles de Guayaquil

Sociedad

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

9 Dic 2020 - 0:05

En Urdesa, en el norte de Guayaquil, se observan varios negocios de venezolanos e inmigrantes que se dedican al trabajo informal. Noviembre de 2019. - Foto: PRIMICIAS

La informalidad acentúa los conflictos en las calles de Guayaquil

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Redacción Primicias

Actualizada:

9 Dic 2020 - 0:05

En Guayaquil hay cerca de 2.000 comerciantes informales, según el Municipio. La cifra ha aumentado en el último año a causa de la pandemia y la falta de empleo.

La pandemia afectó gravemente al mercado laboral. Ante la complicada situación del empleo algunos se ven obligados a migrar a la informalidad.

Esa es la explicación de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), ante el aumento de este tipo de empleo en Ecuador y, sobre todo, en el Puerto Principal.

El gremio considera que la cifra de trabajadores informales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) es una buena aproximación para entender el panorama nacional.

De acuerdo con el INEC, en el país casi la mitad de los trabajadores son informales: 48.6% del empleo. Esto implica que cerca de 3.7 millones de personas estén en el sector informal de la economía.

Además, en el último año, la informalidad aumentó 2 puntos porcentuales. El porcentaje de empleo informal pasó de 46.7% en septiembre 2019 al 48.6% en septiembre 2020. 

Todo esto, agravado por la pandemia que, además de una crisis sanitaria, derivó en una social y económica.

El Municipio de Guayaquil tiene sus cálculos propios sobre la informalidad en la ciudad. Actualmente se estima que hay cerca de 2.000 comerciantes informales en las calles de Guayaquil. De estos, alrededor de 500 trabajan en el sector de la Bahía.

Xavier Narváez, director municipal de Justicia y Vigilancia, dice que esta cifra ha crecido en el último año.

El funcionario municipal coincide con la CCG en las causas: por “la pandemia y falta de empleo”. Pero agrega un tercer factor, la migración de extranjeros.

Un conflicto permanente

El Municipio de Guayaquil realizó, el 3 de diciembre pasado, una serie de operativos en el sector de la Bahía, una zona de intenso flujo comercial que abarca unas 40 cuadras del centro de la ciudad.

Ese día se clausuraron un total de 105 locales y bodegas, con la participación de unos 200 agentes metropolitanos y de la Policía.

Según la postura municipal, estos sitios contratan vendedores informales y además generan aglomeraciones. Algo que se debe evitar sobre todo en medio de la pandemia.

Sin embargo, lo ocurrido generó opiniones divididas.

Mientras algunos aplaudieron los resultados, otros ciudadanos criticaron la forma en la que sucedió, porque consideraron que hubo violencia.

https://twitter.com/LaPlenaEcua/status/1334608712330326017

La relación entre el comercio informal y la autoridad porteña siempre ha sido tensa. Y la gestión municipal ha recibido muchas críticas por la forma en la que se trata, desde la Policía Metropolitana, a los comerciantes que laboran en las calles.

El 9 de noviembre, por ejemplo, un video registró un decomiso violento por parte de informales a un vendedor ambulante.

Posibles soluciones

Xavier Narváez asegura que se están buscando soluciones formales, “pero se descarta las calles y aceras”. Sin embargo, no puntualiza cuáles serían estas alternativas.

Hace unos días, un grupo de comerciantes informales planteó una posible reubicación en diferentes puntos de la urbe.

De esta forma, defendieron, podrían seguir comercializando sus productos en la temporada navideña, cuando existe mayor demanda de la clientela.

El COE cantonal estaba analizando la propuesta, pero aún no hay una respuesta oficial.

Para Pablo Arosemena, presidente de la CCG, el país necesita reformas integrales y no reformas parches. “Debemos modernizar el código laboral”, asegura.

Según el índice de competitividad Global 2019, Ecuador es el quinto país en el mundo con peores prácticas de contratación laboral: ocupa el puesto 137 de 141, y es solo superado por países africanos.

Arosemena opina que esto significa que “somos un país en el que es difícil contratar”. Y atribuye eso a la legislación inflexible y los altos costos de contratación. 

Por ello, el líder gremial considera que hace falta trabajar en ello. De esa forma, cree, se podría combatir la informalidad.

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