Quito quiere transformarse en una ciudad de ‘15 minutos’ con 25 zonas

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

27 Sep 2021 - 0:05

Vista del norte de Quito, en abril de 2020. - Foto: API

Quito quiere transformarse en una ciudad de ‘15 minutos’ con 25 zonas

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

27 Sep 2021 - 14:51

El nuevo Plan de Uso y Gestión del Suelo busca promover construcciones de más de 20 pisos en zonas específicas de la ciudad.

Quito aspira ser una ciudad compuesta por varias centralidades y con una densidad poblacional que no supere los 200 habitantes por hectárea.

Esa es la intención del nuevo Plan de Uso y Gestión del Suelo aprobado por el Municipio de Quito el 13 de septiembre de 2021 y que establece los parámetros que guiarán el crecimiento de la ciudad, durante los próximos 12 años.

Son, al menos, tres parámetros, según el secretario de Territorio Hábitat y Vivienda del Municipio capitalino, Vladimir Tapia, y el presidente de la Comisión de Uso del Suelo, René Bedón.

Vista del sector El Labrador, en el norte de Quito, en abril de 2020.

Vista del sector El Labrador, en el norte de Quito, en abril de 2020. API

  • Quito, ¿ciudad policéntrica?

    El Plan de Uso y Gestión del Suelo busca aplicar el concepto de ciudad policéntrica. Es decir, una urbe con varias centralidades que brinde una mejor calidad de vida a sus habitantes.

    Tapia explica que actualmente la actividad económica de Quito se concentra, sobre todo, en el centro norte y norte de la ciudad, además de “una parte de Cumbayá”.

    Es por eso que el Plan dividió a la ciudad en tres tipos de centralidades. Cinco de escala metropolitana: Parque Bicentenario, La Carolina, La Mariscal, Centro Histórico y Quitumbe. Y otras 20 que se subdividen en centralidades zonales y locales. Las zonales están formadas por parroquias como Calderón, Conocoto o San Antonio. Mientras que las locales serán barrios más pequeños como el sector de La Granados, la Y o Turumbamba.

    Tapia explica que con esta división los quiteños tendrán todos los servicios públicos y privados necesarios a una distancia que no supere los 15 minutos. 

    El concejal Bedón dice que es posible que toda la ciudad tenga a la mano servicios públicos y privados, pues cuenta con la infraestructura necesaria.

    Y pone como ejemplo a la avenida 10 de Agosto, que actualmente se encuentra deprimida con más de 100 edificaciones vacías tras la salida del aeropuerto.

  • Crecimiento vertical

    El segundo parámetro que marca la ruta de la ciudad tiene que ver con la construcción de nuevas edificaciones.

    El concejal Bedón explica que el Plan de Uso y Gestión del Suelo apunta a que la ciudad crezca verticalmente, especialmente en las centralidades metropolitanas por las que atravesará el Metro, a excepción del Centro Histórico.

    En estas zonas, el Municipio espera que se construyan edificios de hasta 40 pisos. Mientras que en las centralidades más pequeñas las edificaciones serán de hasta 20 pisos.

    Bedón dice que esta iniciativa traerá dos beneficios a la ciudad. El primero tiene que ver con redistribuir la densidad poblacional para ser una ciudad más eficiente.

    Tapia asegura que actualmente la ciudad cuenta con un “promedio de 50 habitantes por hectárea, una cifra extremadamente baja”. Hay sectores, como Solanda, La Bota o el Comité del Pueblo que tienen hasta 400 habitantes por hectárea.

    El objetivo es, entonces, equilibrar la densidad poblacional de la ciudad hasta llegar a los 200  habitantes por hectárea.

    El segundo beneficio de las construcciones verticales se relaciona con la reducción de la huella de uso del suelo. Bedón explica que la ciudad no crecerá desordenadamente hacia las periferias.

    A esto se suma que el Municipio podrá recibir recursos por la denominada concesión onerosa de derechos. “Si una constructora quiere construir más pisos hacia arriba deberá pagar una cierta cantidad de dinero”, señala Tapia. Aunque aclara que el crecimiento está normado con límites máximos en cada zona.

    El funcionario calcula que el Municipio puede llegar a recibir hasta USD 15 millones por este impuesto que podrán utilizarse en construcción de infraestructura en barrios populares.

    Bedón y Tapia aclaran que los objetivos que trazados en el Plan no se concretarán en el corto plazo, sino hasta aproximadamente el año 2033.

  • Parque industrial

    Una ciudad no puede crecer dejando de lado el sector productivo. El Plan de Uso y Gestión del Suelo aspira a que Quito se convierta en un ‘puerto seco’. Esto significa que la ciudad pueda crear incentivos para ser atractiva a la instalación de empresas que, a su vez, distribuyan sus productos al centro norte del país.

    El Plan identificó al callejón de la vía E35, que nace en el aeropuerto de Tababela y que termina en el sur de la ciudad, como una oportunidad para consolidar un parque industrial.

    Esto no implica que las empresas que actualmente operan en los parques industriales del norte y del sur de la ciudad vayan a salir sino que las nuevas compañías se asienten en esta zona.

    Si este objetivo se cumple, Tapia dice que la ciudad aprovechará recursos y servicios que ya se han instalado a lo largo de esa vía y que promoverán el desarrollo de la ciudad.

¿Es viable el Plan del Uso y Gestión del Suelo?

Para el experto en desarrollo urbano, Fernando Carrión, el Plan de Uso y Gestión del Suelo tiene tres problemas estructurales que dificultan su aplicación:

  • Quito no tiene un proyecto de ciudad al que quiera llegar.
  • El modelo de gestión actual del Municipio.
  • Crisis institucional que atraviesa la ciudad.

A esto se suma, dice Carrón, que el Plan busca fortalecer el concepto de ciudad compacta. “Esta es una tesis de las ciudades europeas que nació a finales del siglo XX que fue sorprendida con la llegada del Covid-19”.

Y el Plan aprobado por el Municipio tampoco tomó en cuenta los efectos que trajo la pandemia, a criterio de Carrión.

“El Covid-19 ocasionó que más personas salgan de las ciudades y que se muden a las periferias porque se dieron cuenta de que pueden trabajar desde casa gracias a la tecnología. Y muchas empresas mantendrán esta modalidad”, dice el experto.

Es por eso que considera difícil que se cumpla el objetivo de que 200 personas vivan en cada hectárea y que se construyan edificaciones de más de 20 pisos pues no habrá demanda para esos bienes. “Y los pocos edificios que se levanten se ubicarán en las mismas zonas en las que ya se concentra la actividad económica de la ciudad”.

Para Carrión, la tendencia muestra que la ciudad crece a menos del 1,4% anual y el plan prevé que habrá cuatro millones de personas. “Pero eso no va a ocurrir en el largo plazo, pues cada vez hay más gente que se va a vivir a la ruralidad”.

Y agrega que hay zonas, como la del antiguo aeropuerto, que no han podido consolidarse a pesar de que anteriores administraciones municipales han intentado que despegue.

Sobre el papel del Metro y su aporte al desarrollo de la ciudad, Carrión dice que no se han creado mecanismos para incentivar su uso. “Una de las cosas que se podían haber incorporado en el Plan del Uso y Gestión del Suelo es la creación de parqueaderos en las cercanías de las paradas para que las personas dejen su auto y usen el Metro para sus desplazamientos”.

La solución que plantea el urbanista es que el próximo alcalde proponga una reforma integral al Plan que tome en cuenta la realidad económica de la ciudad y las nuevas formas de convivencia que ha dejado el Covid-19.

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