Ruralidad: Desconocimiento y poca seguridad ante el Covid-19

Sociedad

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

13 Abr - 0:05

Imagen rural. Comunidad kichwa de Agato, en la provincia de Imbabura. - Foto: Wiki commons

Ruralidad: Desconocimiento y poca seguridad ante el Covid-19

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

13 Abr - 0:05

Pobladores de comunidades rurales dicen que no tienen mayor información sobre el coronavirus y el aislamiento. Allí no se han reportado casos de contagio. Mientras que los médicos de estas zonas son enviados para reforzar las zonas más afectadas.

Luis Quishpi tiene 53 años. Vive en Agato, comunidad indígena de Imbabura. Él se enteró que Ecuador vive una emergencia sanitaria, por el coronavirus, 19 días después de su declaración.

Su vivienda está ubicada a una hora y media del centro urbano del cantón Otavalo. Luis “sale a la ciudad” dos veces por mes, cada quince días, para comprar productos de primera necesidad.

El 30 de marzo, cuando acudió a su tienda de confianza, se extrañó. Mirar a todos con mascarillas lo desconcertó. Ya había escuchado del coronavirus, pero no sabía que habúa llegado a Ecuador.

PRIMICIAS lo contactó vía telefónica este jueves 9 de abril de 2020, a través de Gladys (nombre protegido), médica rural, que sirve en el subcentro de salud de la zona.

En los 40 días desde el inicio de la emergencia -dice la profesional de la salud- en esta comunidad indígena, dedicada sobretodo a la agricultura, no han habido casos sospechosos de contagio con coronavirus.

Ella informa sobre la pandemia a las personas que acuden al subcentro de salud por otras necesidades médicas y las instruye sobre las medidas de higiene y bioseguridad que se deben tomar para evitar el contagio.

Apawki Castro, dirigente de comunicación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), asegura que esto no ocurre solo en Imbabura, sino que es una constante en todas las comunidades indígenas de la Sierra y la Amazonía.

En el caso de la Sierra centro y norte, explica Castro, las personas se dedican mayormente a la agricultura “y no saben que estamos en cuarentena”.

Por el momento, la Conaie no registra ningún caso de contagiados en las comunidades rurales indígenas.

Castro añade que los cultivos se están cuidando de manera normal. El problema, según el dirigente, se suscita cuando pasan de la cosecha a la comercialización de los productos.

Al dejar las comunidades intentan llegar a las ciudades para vender sus mercancías, pero se encuentran con prohibiciones para transitar. Por esta razón, la Conaie ha pedido que se establezca un contacto directo entre los productores y los consumidores.

Salud precaria

En las zonas rurales del país con mayor dispersión poblacional, el Ministerio de Salud cuenta con Puestos de Salud, que brindan servicios de prevención de las enfermedades, recuperación y cuidados paliativos.

Estos Puestos cuentan con una auxiliar de enfermería y un técnico de atención primaria en salud, permanentemente. Y, de manera itinerante, acuden un médico, un odontólogo y un obstetriz.

En otras zonas rurales, que agrupan entre 2.000 y 10.000 habitantes, hay Centros de Salud Tipo A, que cuentan permanente con un equipo de atención integral de Salud: un médico rural, un enfermero y un técnico.

Carla (nombre protegido), otra médica rural que presta sus servicios en la zona de Chimborazo, Cotopaxi y Pastaza, dice que -por experiencia personal y por lo que ha comentado con sus colegas- estos centros son “precarios, sin las seguridades médicas y laborales necesarias”.

En estos días de emergencia, asegura, no les han entregado mascarillas o guantes. En su caso, ella compró una mascarilla especial que cuesta USD 70. Prefiere cuidarse aunque no hay casos sospechosos en las comunidades.

Roberto Tucumbi, habitante de la comunidad Rayoloma del pueblo Panzaleo en Cotopaxi, asegura que tampoco a las comunidades han llegado las medidas de seguridad.

Los comuneros no tienen mascarillas o gel antiséptico y la dirigencia indígena les ha recomendado utilizar bufandas o chales para cubrirse la nariz y la boca.

Redirección de esfuerzos

Ante la nula propagación del virus en la zona rural, las autoridades han decidido redireccionar el talento humano asignado normalmente a la medicina de este tipo.

Desde el martes 8 de abril de 2020, 99 médicos y enfermeros rurales fueron enviados a Guayaquil para sumarse a los equipos de los hospitales Guasmo Sur y Monte Sinaí.

Además, según el viceministro de Salud, Ernesto Carrasco, en los próximos días serán trasladados unos 150 profesionales más hacia Pichincha y otras zonas del país.

Sofía, otra médica rural, en cambio, dice que los médicos están siendo movilizados a la ciudad para supervisar el cumplimiento del cerco epidemiológico de los pacientes que dieron positivo para el virus y cumplen aislamiento domiciliario.


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